Si existe un elemento expresivo que está de sobremanera en cualquier evento similar a nuestras fiestas Colombinas es sin duda alguna la música. Todos somos conscientes de que está en cada actividad, en cada evento y en definitiva en todas las acciones propias de un acontecimiento de estas magnitudes. No podemos imaginarnos unas Colombinas sin miles y miles de watios de sonido, sin multitud de canciones poniendo color a todos los pasos que se dan por el recinto y ni siquiera en un silencio relativo. A kilómetros de distancia la música de cualquier feria se percata con suficiente claridad como para resultar un reclamo de cierto atractivo.
Otra cuestión es el tratamiento y a menudo el maltrato al que sostenemos a nuestros apreciados oídos, y un poco más allá a nuestro intelecto. Nadie puede pensar que va a encontrar en unas fiestas populares un selecto grupo de composiciones, sino más bien el acercamiento de las piezas más sencillas y asequibles para lo que es. No recuerdo ningún trabajo al respecto, y desconocemos si existen investigaciones sobre la posible adquisición y desarrollo de músicas populares en fiestas en época contemporánea. Lo que no deja de estar claro es que depende de cómo cada situación afecte a la selección del repertorio de las canciones a mostrar.
Por suerte, pensamos que en este año en concreto y de la misma forma en otras ocasiones que se ha tenido la misma intención por parte de los gestores de festejos y culturales, se han ofertado para los espacios escénicos negociados por las administraciones públicas una propuesta donde sus características principales sean la versatilidad y pluralidad. De esta manera llueve a la satisfacción de todos, teniendo en cuenta la máxima de no ser egoístas y planificar para todos los tipos de público. A veces pensamos que una sugerente programación es la que está más cercana a nuestros intereses; pero con la mayor de las sinceridades, debemos aceptar un modelo que sea ecuánime y cualitativo, y que sea lo más participativo posible.
A aquellos que piensan que cuando un cartel de conciertos no les sugiere nada o más bien poco, que sean un poco más bondadosos y piensen en lo demás. No tenemos la verdad absoluta, y mucho menos llevamos siempre la razón; pero es de recibo aclarar y premiar el esfuerzo de los gestores culturales en realizar un autentico ejercicio de equilibrio en sus proyectos. Ya es de por si en multitud de coyunturas de este tipo encontrar el apoyo de sus propios equipos y superiores como parte fundamental e inherente de toda gestión como para también cargarles con aciertos y fallos.
Desde aquí un efusivo apoyo a todos aquellos gerentes culturales que luchan con multitud de limitaciones económicas, espaciales, temporales y demás de diversa índole para conseguir aportarnos una motivación musical y educativa cercana al ámbito cultural. La evaluación se suele hacer a toro pasado, y para aquellos que promulgaron que Los Sabandeños y Paloma San Basilio eran algo menor para nuestras fiestas, comentarles que asistieron a ambos conciertos más de 5000 personas: hay algunas proposiciones musicales que no llenarían ni la primera fila. Esto es sólo una de las curiosidades, porque posiblemente si analizáramos musicalmente a ambos espectáculos, nos quedaríamos cortos ante otros del mismo espacio y en otros días. Vamos a intentar no hablar por hablar, ya que antes hay que conocer…
lunes, 2 de agosto de 2010
lunes, 26 de julio de 2010
Paco de Lucía (I)
Como poder expresar el orgullo, la satisfacción y la confianza que nos otorga las diligencias que nos regalarán dentro de cuatro escasas semanas, el genio, el arte hecho humanidad, la sabiduría de la música popular andaluza, colocando en nuestros sentidos un firmamento de inmortalidad. Paco de Lucía traerá su flamenco de concierto, ese que ha llevado a las más altas cotas de nuestra expresión musical genuina, hasta la hermosa playa de La Antilla.
Hasta nuestros oídos ha llegado que este verano será el último en el que el enorme guitarrista de Algeciras, lleve a cabo las agotadoras giras concertísticas que le han reportado a tantos y tantos lugares, teatros y escenarios de primera línea y de un tradición musical mundial. Por lo tanto, podemos estar ante la última y definitiva visita del mago de las seis cuerdas a nuestra provincia.
Nos consta que las casi dos mil localidades que se han puesto a la venta, han volado literalmente, y la noche del jueves 19 de agosto en las instalaciones del Vera de Mar de La Antilla se inundarán de seguidores y auténticos amantes de la historia reciente de nuestro arte más magnánimo: el flamenco. Y por supuesto, de su guitarra; instrumento que ha alcanzado su cenit universal de las manos de Francisco Sánchez Gomes (21 de diciembre de 1947), alcanzando los límites de la utopía y la irrealidad. La trayectoria musical de Paco de Lucía contempla una serie de hitos alcanzados como quizás ninguna música popular de ningún lugar ha conseguido, dándole la importancia y la vivencia que como legado ha dejado a todos los artistas del flamenco, abriendo puertas que nunca se hubieran desplegado de no ser por su música.
Nuestra idea es hacer en las próximas tres semanas un monográfico exclusivo dedicado a la imponente obra y biografía de una leyenda viva del flamenco, para que todos aquellos que todavía no conocen su catalogo de piezas se acerquen a él con admiración y satisfacción por haber escuchado a Paco tocar en alguna ocasión en directo, teniendo la consideración y fortuna de que para siempre un creador de tal alta estima en todos los lugares de la tierra es parte de nuestro bagaje musical, y encima paisano y defensor de nuestra cultura.
Pues bien, todo esto que nos brindará el destino el próximo 19 de agosto cerca de nuestro querido Atlántico, ha sido promovido en un acto de gran riesgo por una sola persona. Rafa Toscano, al que me une una cariñosa amistad, me ha demostrado como se pueden hacer las cosas desde el corazón sin intereses económicos ni actividades enmascaradas en cajas u otros objetos de índole similar. Como él mismo dice, “esta bendita locura” va a traer hasta todos nosotros a una de las figuras que por derecho propio, está ya en la historia de nuestra nación, de nuestra cultura y de nuestra música.
Mientras otros solo se ocupan de sacar renta a las manifestaciones musicales que salen desde el propio alma, afortunadamente hay quien entiende esto en su concepción más pura, sin historias políticas, empresariales y demás, que lo único que hacen es manchar y degenerar algo que está muy por encima de todas las actuaciones maquiavélicas e impresentables de quienes se aprovechan de la buena fe de sus congéneres. La música está por encima de todos los intereses y demagogias de tantos y tantos que se creen con derecho sobre los demás humanos, y que tan solo viven para demostrar su poder, que en el fondo, es inexistente.
Desde esta humilde tribuna, donde se defiende la cultura y la música como alimento fundamental de nuestro espíritu, dar las gracias más efusivas y el apoyo incondicional a Rafa Toscano y a su familia por engendrar en toda la población onubense una semilla de optimismo y seriedad, cosas que todavía hay algunos que no tienen ni entienden ni de cerca. Con una mínima ayuda por parte de un par de casas comerciales, con el escaso o casi nulo aporte por parte de las administraciones políticas, y con la aportación hasta la que han podido llegar, de algunos buenos amigos de Lepe, que han vivido todo esto como una oportunidad única para que su pueblo sea ese día portada de periódicos, programaciones de televisión y entrevistas de radio.
A partir del próximo lunes, nuestro Templete se vestirá de flamenco. Pero no de un flamenco cualquiera, sino de cómo toda una tradición musical de siglos se ha convertido en unas décadas en parte de la banda sonora de millones de personas en todo el mundo, y haciéndonos sentir a los andaluces, herederos de una cultura con mayúsculas. Cuantas ganas de ver a nuestro más insigne músico en la tierra que le vio crecer, aprender y difundirse como lo que es hoy en día: leyenda e historia, expresión y lenguaje, identidad y alma.
Hasta nuestros oídos ha llegado que este verano será el último en el que el enorme guitarrista de Algeciras, lleve a cabo las agotadoras giras concertísticas que le han reportado a tantos y tantos lugares, teatros y escenarios de primera línea y de un tradición musical mundial. Por lo tanto, podemos estar ante la última y definitiva visita del mago de las seis cuerdas a nuestra provincia.
Nos consta que las casi dos mil localidades que se han puesto a la venta, han volado literalmente, y la noche del jueves 19 de agosto en las instalaciones del Vera de Mar de La Antilla se inundarán de seguidores y auténticos amantes de la historia reciente de nuestro arte más magnánimo: el flamenco. Y por supuesto, de su guitarra; instrumento que ha alcanzado su cenit universal de las manos de Francisco Sánchez Gomes (21 de diciembre de 1947), alcanzando los límites de la utopía y la irrealidad. La trayectoria musical de Paco de Lucía contempla una serie de hitos alcanzados como quizás ninguna música popular de ningún lugar ha conseguido, dándole la importancia y la vivencia que como legado ha dejado a todos los artistas del flamenco, abriendo puertas que nunca se hubieran desplegado de no ser por su música.
Nuestra idea es hacer en las próximas tres semanas un monográfico exclusivo dedicado a la imponente obra y biografía de una leyenda viva del flamenco, para que todos aquellos que todavía no conocen su catalogo de piezas se acerquen a él con admiración y satisfacción por haber escuchado a Paco tocar en alguna ocasión en directo, teniendo la consideración y fortuna de que para siempre un creador de tal alta estima en todos los lugares de la tierra es parte de nuestro bagaje musical, y encima paisano y defensor de nuestra cultura.
Pues bien, todo esto que nos brindará el destino el próximo 19 de agosto cerca de nuestro querido Atlántico, ha sido promovido en un acto de gran riesgo por una sola persona. Rafa Toscano, al que me une una cariñosa amistad, me ha demostrado como se pueden hacer las cosas desde el corazón sin intereses económicos ni actividades enmascaradas en cajas u otros objetos de índole similar. Como él mismo dice, “esta bendita locura” va a traer hasta todos nosotros a una de las figuras que por derecho propio, está ya en la historia de nuestra nación, de nuestra cultura y de nuestra música.
Mientras otros solo se ocupan de sacar renta a las manifestaciones musicales que salen desde el propio alma, afortunadamente hay quien entiende esto en su concepción más pura, sin historias políticas, empresariales y demás, que lo único que hacen es manchar y degenerar algo que está muy por encima de todas las actuaciones maquiavélicas e impresentables de quienes se aprovechan de la buena fe de sus congéneres. La música está por encima de todos los intereses y demagogias de tantos y tantos que se creen con derecho sobre los demás humanos, y que tan solo viven para demostrar su poder, que en el fondo, es inexistente.
Desde esta humilde tribuna, donde se defiende la cultura y la música como alimento fundamental de nuestro espíritu, dar las gracias más efusivas y el apoyo incondicional a Rafa Toscano y a su familia por engendrar en toda la población onubense una semilla de optimismo y seriedad, cosas que todavía hay algunos que no tienen ni entienden ni de cerca. Con una mínima ayuda por parte de un par de casas comerciales, con el escaso o casi nulo aporte por parte de las administraciones políticas, y con la aportación hasta la que han podido llegar, de algunos buenos amigos de Lepe, que han vivido todo esto como una oportunidad única para que su pueblo sea ese día portada de periódicos, programaciones de televisión y entrevistas de radio.
A partir del próximo lunes, nuestro Templete se vestirá de flamenco. Pero no de un flamenco cualquiera, sino de cómo toda una tradición musical de siglos se ha convertido en unas décadas en parte de la banda sonora de millones de personas en todo el mundo, y haciéndonos sentir a los andaluces, herederos de una cultura con mayúsculas. Cuantas ganas de ver a nuestro más insigne músico en la tierra que le vio crecer, aprender y difundirse como lo que es hoy en día: leyenda e historia, expresión y lenguaje, identidad y alma.
domingo, 25 de julio de 2010
Imborrable noche con Elvis Costello
Todavía estamos intentando recomponernos de lo que el pasado viernes 23 de julio sucedió en el escenario de nuestro Foro Iberoamericano en La Rábida. Fue como si un tren atravesara en varias ocasiones por encima de nuestras sensaciones: Música en estado puro. El grandioso artista londinense Elvis Costello, junto a la banda acústica The Sugarcanes, nos ofrecieron una lección magistral de cómo llevar a cabo un buen puñado de grandes composiciones en una audición en directo. Durante algo más de dos horas, su calidez vocal y el perfecto acompañamiento instrumental por parte de la banda, fue como un bonito sueño del que uno nunca quiere despertarse.
En un concepto sorprendente y poco utilizado por el Señor Costello, ya que se hundió literalmente en las raíces de la música popular anglosajona desde comienzos del siglo XX. Esta idea basada en un conjunto de corte acústico, sin ningún elemento percutido, fue el sustento de la presentación de su último trabajo discográfico “Secret, Profane and sugarcane”, así como de un largo recorrido por sus temas más conocidos, cantados y vitoreados por la buena entrada de público que se dio cita en la calurosa noche estival.
Disfrutamos como verdaderos enanos: la banda se componía de contrabajo, lapsteel, dobro, guitarras acústicas – exceptuando un tema en el que Elvis se hizo cargo de una Gretsch Tenor de color anaranjado –, acordeón, flautas, violín y banjo. Todo sobre una atmosfera de composiciones espectaculares, con unas cadencias y armonías propias de la música popular irlandesas, el country más selectivo y por supuesto un rhythm & blues de lo más personal, nos fueron conduciendo casi sin darnos cuenta en todo el trayecto.
Comenzaron el concierto con el “Mystery train” que popularizara en su momento el Rey del Rock Elvis Presley, dándole un sonido muy peculiar y cercano a la noción original de este tema en su enfoque más country. Del mismo modo, una vez avanzado el “Down among the wines and spirits” incluyeron en la misma dinámica el “You've Got to Hide Your Love Away” de nuestros amados Beatles. En ese momento el delirio subyacía entre los presentes.
Pero quizás el momento más álgido e intimista al mismo tiempo fue cuando junto con el acordeonista y contrabajista interpretaron “She”, tema que fue seleccionado para el film inglés “Nothing Hill”, interpretado por Julia Roberts y Hugh Grant. Algo similar ocurrió con “Alison”, en el que se originó un instante insuperable en las vidas de los allí presentes. Les podemos asegurar que la cantidad de sensaciones y emociones que se experimentaron fueron descomunales. El público, totalmente entregado y sugestionado, atravesaba estados de pura emotividad, e incluso delirio.
Cuanta fortuna y que gran acierto se adhieren a nuestro pensamiento después de lo albergado. Jamás podremos olvidar lo que Elvis Costello hizo con nosotros aquel rato; cómo es posible que con los mimbres que presentó al principio, pudiera conducirnos a los estados en los que acabamos. Creemos que el precio de la entrada se quedo pequeño, si miramos a otras opciones cercanas y que rozan con el negocio maquiavélico de usar la música como punto de riqueza y mercado. Menudas tres noches de foro que nos llevamos este año para nosotros; para el año que viene queremos más de estas: se ha puesto el listón muy alto, y nos apremia a querer más y más de estos exponentes musicales internacionales de talla universal.
En un concepto sorprendente y poco utilizado por el Señor Costello, ya que se hundió literalmente en las raíces de la música popular anglosajona desde comienzos del siglo XX. Esta idea basada en un conjunto de corte acústico, sin ningún elemento percutido, fue el sustento de la presentación de su último trabajo discográfico “Secret, Profane and sugarcane”, así como de un largo recorrido por sus temas más conocidos, cantados y vitoreados por la buena entrada de público que se dio cita en la calurosa noche estival.
Disfrutamos como verdaderos enanos: la banda se componía de contrabajo, lapsteel, dobro, guitarras acústicas – exceptuando un tema en el que Elvis se hizo cargo de una Gretsch Tenor de color anaranjado –, acordeón, flautas, violín y banjo. Todo sobre una atmosfera de composiciones espectaculares, con unas cadencias y armonías propias de la música popular irlandesas, el country más selectivo y por supuesto un rhythm & blues de lo más personal, nos fueron conduciendo casi sin darnos cuenta en todo el trayecto.
Comenzaron el concierto con el “Mystery train” que popularizara en su momento el Rey del Rock Elvis Presley, dándole un sonido muy peculiar y cercano a la noción original de este tema en su enfoque más country. Del mismo modo, una vez avanzado el “Down among the wines and spirits” incluyeron en la misma dinámica el “You've Got to Hide Your Love Away” de nuestros amados Beatles. En ese momento el delirio subyacía entre los presentes.
Pero quizás el momento más álgido e intimista al mismo tiempo fue cuando junto con el acordeonista y contrabajista interpretaron “She”, tema que fue seleccionado para el film inglés “Nothing Hill”, interpretado por Julia Roberts y Hugh Grant. Algo similar ocurrió con “Alison”, en el que se originó un instante insuperable en las vidas de los allí presentes. Les podemos asegurar que la cantidad de sensaciones y emociones que se experimentaron fueron descomunales. El público, totalmente entregado y sugestionado, atravesaba estados de pura emotividad, e incluso delirio.
Cuanta fortuna y que gran acierto se adhieren a nuestro pensamiento después de lo albergado. Jamás podremos olvidar lo que Elvis Costello hizo con nosotros aquel rato; cómo es posible que con los mimbres que presentó al principio, pudiera conducirnos a los estados en los que acabamos. Creemos que el precio de la entrada se quedo pequeño, si miramos a otras opciones cercanas y que rozan con el negocio maquiavélico de usar la música como punto de riqueza y mercado. Menudas tres noches de foro que nos llevamos este año para nosotros; para el año que viene queremos más de estas: se ha puesto el listón muy alto, y nos apremia a querer más y más de estos exponentes musicales internacionales de talla universal.
lunes, 19 de julio de 2010
Desayunos y tertulias musicales
No hay nada más gratificante, que echar toda una mañana de domingo dialogando con el mismo lenguaje con personas de gran calidad humana y por supuesto de alta estima profesional. Para un humilde servidor, es todo un honor poder contar desde esta afable tribuna, los designios y parabienes que esta pasada mañana dominical he tenido el inmenso placer de compartir con el distinguido periodista Rafael Terán, ex delegado de Televisión Española en Huelva, y con mi maestro, amigo y descomunal músico José Luis Rodríguez, guitarrista y compositor de nuestra tierra.
Durante las casi tres horas, que volando se pasaron, disertamos de muchos aspectos de los posicionamientos sociales, de su uso por las cadenas de poder, y de cómo las manifestaciones artísticas pasan a un segundo plano en terrenos de intereses y ventajas en las que si hay que pisotear, se hace sin piedad. Da igual que existan grandes genios o simplemente si tu sentido de la expresión utiliza la música como vehículo para sacar de lo más profundo del alma las inquietudes creativas de un ser humano; lo importante aquí es el puro egoísmo intencionado de actividades propias. A las ajenas, que les vayan dando.
José Luis Rodriguez, conocido en todo el mundo y en gran parte de los circuitos musicales, admirado, requerido y agasajado con los mejores de los calificativos por parte de crítica y aficionados, se nos marcha en septiembre para Estados Unidos. Para mediados de esa fecha, tendremos la posibilidad de escucharlo por última vez en la Capilla de Santa Catalina de la Isla de La Cartuja de su actual lugar de residencia: Sevilla. Con su compañera Niurca Márquez en el concepto de expresión corporal, y su magnánima obra “Sevilla mon amour” realizada para tal despedida, momentánea lógicamente, cerrará un ciclo de casi dos años en los que las buenas intenciones, el trabajo y la finalidad de producir su excelente creatividad musical se marcha de nuestra tierra.
Comentamos que el empezar una nueva etapa se debe hacer desde el optimismo y la ilusión. Todos los que lo conocemos, y él mismo por supuesto, sabemos que se lo van a rifar literalmente por todos los estados y países americanos. De hecho, sin haberse aun marchado, tiene multitud de ofertas desde Chile o Argentina hasta Estados Unidos. Universidades, Escuelas Superiores de Música y otros organismos similares ya están preparando sus cursos y talleres para que comience a impartir sus conocimientos entre los alumnos de aquellos centros.
Todo esto viene dado – la decisión no ha sido ni mucho menos fácil –, por la falta de atención que desde los organismos oficiales se le ha dispensado. Nos constan todos los movimientos e incesante búsqueda de patronazgos, ayudas o colaboraciones para poder llevar a buen puerto su último proyecto “De mis manos”, donde hace una autentica declaración de intenciones partiendo de su actual visión musical, siempre bebiendo de las nobles fuentes del flamenco, sin perder la cara a otras influencias musicales, literarias y artísticas de las que se jacta en versar.
Con una trayectoria impresionante, qué más quisieran muchos de esos que se consideran músicos de profesión, José Luis está atravesando un momento dulce de creatividad, y no sería correcto ahogar esas desmedidas perspectivas en voluntades comerciales ni en intereses de aquellos a los que sólo les importa hacer una foto con el artista mediático de turno. Él ni lo es, ni lo pretende. De su alma salen las músicas más bellas que ninguno de mis contemporáneos onubenses ha sido capar de elaborar, concebir e imaginar.
Todo aquel que con gran ignorancia reprueba su ingenuidad, y nos está alejando de nuestra vera a tal enorme persona e interminable músico, merecería perecer en las más bajas simas del averno. Es algo imperdonable que desde quienes pueden hacer algo, no acometan esta fuga, a veces desdeñada, de los grandes músicos de nuestra Huelva. Mientras se pelean por el AVE, las balsas, el Recreativo, y todo aquello que te saca en los medios en primera plana, a aquellos que deberíamos mimar y cuidar en toda su extensión, los arrinconamos como si no merecieran nada.
Es el mundo al revés; me siento cansado por el maltrato constante, la desmedida respuesta y la otorgación de supuestas trivialidades a quienes se merecen los mejores tratos. Eso sí, ni salen en la televisión, ni apoyan a los partidos en sus campañas políticas, ni se posicionan a favor de propuestas populistas. Una autentica pena… ya vendrán las lamentaciones. Querido José Luis, que suerte ser tu; cuantas posibilidades de abren en tu universo. Me siento orgulloso de ser tu paisano, y de poder admirarte. Siempre grande. Siempre a tu lado.
Durante las casi tres horas, que volando se pasaron, disertamos de muchos aspectos de los posicionamientos sociales, de su uso por las cadenas de poder, y de cómo las manifestaciones artísticas pasan a un segundo plano en terrenos de intereses y ventajas en las que si hay que pisotear, se hace sin piedad. Da igual que existan grandes genios o simplemente si tu sentido de la expresión utiliza la música como vehículo para sacar de lo más profundo del alma las inquietudes creativas de un ser humano; lo importante aquí es el puro egoísmo intencionado de actividades propias. A las ajenas, que les vayan dando.
José Luis Rodriguez, conocido en todo el mundo y en gran parte de los circuitos musicales, admirado, requerido y agasajado con los mejores de los calificativos por parte de crítica y aficionados, se nos marcha en septiembre para Estados Unidos. Para mediados de esa fecha, tendremos la posibilidad de escucharlo por última vez en la Capilla de Santa Catalina de la Isla de La Cartuja de su actual lugar de residencia: Sevilla. Con su compañera Niurca Márquez en el concepto de expresión corporal, y su magnánima obra “Sevilla mon amour” realizada para tal despedida, momentánea lógicamente, cerrará un ciclo de casi dos años en los que las buenas intenciones, el trabajo y la finalidad de producir su excelente creatividad musical se marcha de nuestra tierra.
Comentamos que el empezar una nueva etapa se debe hacer desde el optimismo y la ilusión. Todos los que lo conocemos, y él mismo por supuesto, sabemos que se lo van a rifar literalmente por todos los estados y países americanos. De hecho, sin haberse aun marchado, tiene multitud de ofertas desde Chile o Argentina hasta Estados Unidos. Universidades, Escuelas Superiores de Música y otros organismos similares ya están preparando sus cursos y talleres para que comience a impartir sus conocimientos entre los alumnos de aquellos centros.
Todo esto viene dado – la decisión no ha sido ni mucho menos fácil –, por la falta de atención que desde los organismos oficiales se le ha dispensado. Nos constan todos los movimientos e incesante búsqueda de patronazgos, ayudas o colaboraciones para poder llevar a buen puerto su último proyecto “De mis manos”, donde hace una autentica declaración de intenciones partiendo de su actual visión musical, siempre bebiendo de las nobles fuentes del flamenco, sin perder la cara a otras influencias musicales, literarias y artísticas de las que se jacta en versar.
Con una trayectoria impresionante, qué más quisieran muchos de esos que se consideran músicos de profesión, José Luis está atravesando un momento dulce de creatividad, y no sería correcto ahogar esas desmedidas perspectivas en voluntades comerciales ni en intereses de aquellos a los que sólo les importa hacer una foto con el artista mediático de turno. Él ni lo es, ni lo pretende. De su alma salen las músicas más bellas que ninguno de mis contemporáneos onubenses ha sido capar de elaborar, concebir e imaginar.
Todo aquel que con gran ignorancia reprueba su ingenuidad, y nos está alejando de nuestra vera a tal enorme persona e interminable músico, merecería perecer en las más bajas simas del averno. Es algo imperdonable que desde quienes pueden hacer algo, no acometan esta fuga, a veces desdeñada, de los grandes músicos de nuestra Huelva. Mientras se pelean por el AVE, las balsas, el Recreativo, y todo aquello que te saca en los medios en primera plana, a aquellos que deberíamos mimar y cuidar en toda su extensión, los arrinconamos como si no merecieran nada.
Es el mundo al revés; me siento cansado por el maltrato constante, la desmedida respuesta y la otorgación de supuestas trivialidades a quienes se merecen los mejores tratos. Eso sí, ni salen en la televisión, ni apoyan a los partidos en sus campañas políticas, ni se posicionan a favor de propuestas populistas. Una autentica pena… ya vendrán las lamentaciones. Querido José Luis, que suerte ser tu; cuantas posibilidades de abren en tu universo. Me siento orgulloso de ser tu paisano, y de poder admirarte. Siempre grande. Siempre a tu lado.
viernes, 16 de julio de 2010
Patti Smith se cenó el foro
Con una entrega desmedida y con la misma fuerza con la que iniciara su carrera musical, allá por los años setenta, la rockera incombustible hizo saltar literalmente el escenario del Foro Iberoamericano de La Rábida el pasado jueves 15 de julio. Con una banda de músicos realmente impresionante, con su guitarrista de siempre y tan leyenda como ella Lenny Caye, hizo un recorrido por toda su trayectoria llena de verdaderas obras de arte sonoro. Se desenvolvió en el mismo concepto que la vio nacer y desarrollarse; sucumbe a esa manera tan particular de estar a caballo entre el rock más efusivo y el punk, e incluso recuperar la estética más folk americana al puro estilo Dylan.
Durante casi dos largas horas de concesión descomunal, y ante un público conexionado desde el comienzo, fue de menos a más en un final apoteósico, en el que metidos en un ensordecedor ambiente de distorsiones y acoples electromagnéticos, fue arrancando una a una las cuerdas de su strato a la vez que la golpeaba contra su amplificador, envuelto – como elemento particular – en una gran bandera roja con una enorme estrella amarilla en el centro.
Se sentó sobre el escenario, saludo con las manos desde muy cerca a la legión de admiradores que desde muchos lugares lejanos a Huelva se habían acercado, gateó y se arrastro como un pequeño animal, e incluso llegó a escupir cuando se veía un poco apurada en el maltrato de su garganta; eso sí, siempre pedía disculpas antes de hacerlo…
Como hemos comentado, hubo una perfecta comunión entre la banda y todos aquellos que nos dimos cita allí. La entrada fue algo mejor que la de Cheb Khaled, motivada quizás porque la señorita Smith tiene multitud de auténticos fans por toda la geografía. Incluso hubo quien vino desde la vecina Portugal. Pero quizás uno de los mejores momentos fue cuando nos felicitó por la consecución de la Copa Mundial de Futbol, dejando algo descolocados a todos los presentes, consiguiendo arrancar el que fue a la postre el aplauso más efusivo.
Mantuvo el tipo en todos sus grandes temas, pero a lo mejor, la canción más esperada por todos “Because the night” fue la que realizo con mayor desánimo: algo lenta de tempo, y preocupándose más de las escuchas que de darle salida expresiva. Eso sí, pidió al grito de “Patti, Patti” que la animaran para cantar una de las melodías que están por derecho propio en la historia más reciente del rock.
Las letras versan sobre numerosas cuestiones sociales, el inconformismo y la rebeldía ante las situaciones que la sociedad te hace vivir. Comenzó en algunos instantes recitando poesía, ya que en su camino musical siempre se ha sentido altamente influenciada por los literatos ilustrados franceses, dando origen a muchas de sus letras y creaciones. Nos sorprendió tocando un tema sólo con el acorde de la menor, mientras ella floreaba con su rotunda voz en ese crédito poético y apasionado que tanto le ha otorgado.
Una autentica fortuna poder disfrutar de una leyenda viva del rock, influencia para muchos y punto de partida para otros. Hay quien la considera como la madrina del punk, siendo fiel a su contribución tan personal de la que se sirvió el rock de finales de los setenta en la progresión que se sucedería después. De lo que no cabe ninguna duda es que es de los conciertos que te dejan marcado para siempre, en todos y cada uno de los aspectos en los que se compone.
Durante casi dos largas horas de concesión descomunal, y ante un público conexionado desde el comienzo, fue de menos a más en un final apoteósico, en el que metidos en un ensordecedor ambiente de distorsiones y acoples electromagnéticos, fue arrancando una a una las cuerdas de su strato a la vez que la golpeaba contra su amplificador, envuelto – como elemento particular – en una gran bandera roja con una enorme estrella amarilla en el centro.
Se sentó sobre el escenario, saludo con las manos desde muy cerca a la legión de admiradores que desde muchos lugares lejanos a Huelva se habían acercado, gateó y se arrastro como un pequeño animal, e incluso llegó a escupir cuando se veía un poco apurada en el maltrato de su garganta; eso sí, siempre pedía disculpas antes de hacerlo…
Como hemos comentado, hubo una perfecta comunión entre la banda y todos aquellos que nos dimos cita allí. La entrada fue algo mejor que la de Cheb Khaled, motivada quizás porque la señorita Smith tiene multitud de auténticos fans por toda la geografía. Incluso hubo quien vino desde la vecina Portugal. Pero quizás uno de los mejores momentos fue cuando nos felicitó por la consecución de la Copa Mundial de Futbol, dejando algo descolocados a todos los presentes, consiguiendo arrancar el que fue a la postre el aplauso más efusivo.
Mantuvo el tipo en todos sus grandes temas, pero a lo mejor, la canción más esperada por todos “Because the night” fue la que realizo con mayor desánimo: algo lenta de tempo, y preocupándose más de las escuchas que de darle salida expresiva. Eso sí, pidió al grito de “Patti, Patti” que la animaran para cantar una de las melodías que están por derecho propio en la historia más reciente del rock.
Las letras versan sobre numerosas cuestiones sociales, el inconformismo y la rebeldía ante las situaciones que la sociedad te hace vivir. Comenzó en algunos instantes recitando poesía, ya que en su camino musical siempre se ha sentido altamente influenciada por los literatos ilustrados franceses, dando origen a muchas de sus letras y creaciones. Nos sorprendió tocando un tema sólo con el acorde de la menor, mientras ella floreaba con su rotunda voz en ese crédito poético y apasionado que tanto le ha otorgado.
Una autentica fortuna poder disfrutar de una leyenda viva del rock, influencia para muchos y punto de partida para otros. Hay quien la considera como la madrina del punk, siendo fiel a su contribución tan personal de la que se sirvió el rock de finales de los setenta en la progresión que se sucedería después. De lo que no cabe ninguna duda es que es de los conciertos que te dejan marcado para siempre, en todos y cada uno de los aspectos en los que se compone.
domingo, 11 de julio de 2010
Más música en el Café de Luz
Hay un rinconcito a la vera del mar, en el que se respira a sal y al crepúsculo de las bondades, al proliferar de las ilusiones y en el que con tan solo entrar, se escinden todos los aciertos y surgen las más increíbles fábulas luminosas y estivales. Bañado por el Atlántico, con una magnifica galería donde se contempla el más bello de los atardeceres del mundo, se encuentra el Café de Luz, situado en Urbasur entre Islantilla e Isla Cristina. Sus anfitriones, Reyes y José Yaque son símbolo de afabilidad y simpatía: son un auténtico encanto. No es nada fácil encontrarse en el mundo de la hostelería profesionales tan esplendidos y con tanta familiaridad.
Y encima, todos los viernes, el Café de Luz convoca y nos proporciona su espacio para poder disfrutar de un escenario donde cualquier manifestación artística se preste a ser interpretada. Aunque la mayor oferta es la musical, algo que nos alegra por la parte que nos roza. Ya saben nuestros amables y fieles lectores, que defendemos la música en directo como principal forma de exposición musical. Por lo tanto agradecemos de manera efusiva que las apuestas de manos privadas sobre las audiciones de bandas y grupos, sea directa y decidida.
Lo que a veces parece solo una actuación musical en un café o un bar, es mucho más que eso para espectadores y músicos. Algunos mini promotores están más pendientes de sus intereses que de todo lo que la música que está sonando les va a aportar en todos los aspectos. Se debe fomentar una cultura de músicas, un circuito que ya existe y es altamente demandado por muchos. Hace un par de días nos encontrábamos con unos buenos amigos con lo que compartíamos esta razón: comentaban de manera taxativa que “ahora sólo salían a algún local si había concierto o alguna actividad similar, nada de salir por salir, ni beber por beber”.
Afortunadamente, tanto algunos dueños de locales como las administraciones municipales se están subiendo al carro, demostrándose a ellos mismos que eso de la música enlatada sólo les satisface para los que tratan todo esto de manera frívola y superficial. Hay quien desde siempre se ha aventurado de manera valiente, y son estos los que han enseñado el camino a los demás, le duela a quien le duela. Muchos ahora, en mejor época, se jactan de abastecer las noches de música en vivo, pero la realidad es que para todas las cosas hay alguien arriesga algo más que los demás. Por ser pioneros no merecen ni más ni menos, pero es de recibo reconocer los meritos de unos y de otros.
En tiempo de verano, se agradece considerablemente que en las largas noches de calor y ociosidades se pueda uno acercar hasta algún recinto al aire libre o bien acondicionado y poder complacerse en sonoridades que nos produzcan buenas sensaciones. La música condiciona muchísimo nuestra personalidad, ya que como forma de expresión tiene lo más humano por un lado, y por otro la sensibilidad mística.
A veces, tal y como vivimos, nos olvidamos de nuestro lado más espiritual, y eso promueve una condición de vida alejada de una verdadera realidad. Sólo pensamos en los aspectos más materiales, en comprar, en saciar nuestra hambre consumista y televisiva, en facilitar que los grandes tiburones tengan cada día más y más, mientras la manipulación de nuestros intereses es palpable desde la objetividad. Eso sí, todos luego renegamos de dicha condición. No hace falta justificarse con nadie, tan sólo con uno mismo con cierto grado de reflexión y actuar en consecuencia.
Si volviéramos por nuestros fueros, en vez de defender tantas cuestiones de las que se valen todos aquellos que nos manipulan, seríamos más libres e íntegros. No sé si a lo mejor, podríamos ser más felices o no, pero viviríamos en completa uniformidad. Disfrutaríamos más de todo lo que nos rodea, participaríamos del pasado, de lo presente y del futuro con el máximo respeto y devoción, y difundiríamos todas las circunstancias culturales con respeto, humildad y admiración.
Y de este modo, todos los lugares con el ángel del Café de Luz, son un incentivo para la constante placidez y fortuna del que busca la ventura de la satisfacción. Gracias por apostar por la música en directo: sois parte, sin vosotros quererlo, de un mundo lleno de sensibilidad y pureza. Un sitio perfecto para contemplar el paso del tiempo y saborear las exquisiteces de unas buenas manos. Quizás tengáis la conformidad de la labor bien hecha, pero desde estas líneas abasteceros de todas las fuerzas para continuar con vuestra pelea constante y el alma de quien trabaja desde dentro, para los demás y para vosotros mismos.
Y encima, todos los viernes, el Café de Luz convoca y nos proporciona su espacio para poder disfrutar de un escenario donde cualquier manifestación artística se preste a ser interpretada. Aunque la mayor oferta es la musical, algo que nos alegra por la parte que nos roza. Ya saben nuestros amables y fieles lectores, que defendemos la música en directo como principal forma de exposición musical. Por lo tanto agradecemos de manera efusiva que las apuestas de manos privadas sobre las audiciones de bandas y grupos, sea directa y decidida.
Lo que a veces parece solo una actuación musical en un café o un bar, es mucho más que eso para espectadores y músicos. Algunos mini promotores están más pendientes de sus intereses que de todo lo que la música que está sonando les va a aportar en todos los aspectos. Se debe fomentar una cultura de músicas, un circuito que ya existe y es altamente demandado por muchos. Hace un par de días nos encontrábamos con unos buenos amigos con lo que compartíamos esta razón: comentaban de manera taxativa que “ahora sólo salían a algún local si había concierto o alguna actividad similar, nada de salir por salir, ni beber por beber”.
Afortunadamente, tanto algunos dueños de locales como las administraciones municipales se están subiendo al carro, demostrándose a ellos mismos que eso de la música enlatada sólo les satisface para los que tratan todo esto de manera frívola y superficial. Hay quien desde siempre se ha aventurado de manera valiente, y son estos los que han enseñado el camino a los demás, le duela a quien le duela. Muchos ahora, en mejor época, se jactan de abastecer las noches de música en vivo, pero la realidad es que para todas las cosas hay alguien arriesga algo más que los demás. Por ser pioneros no merecen ni más ni menos, pero es de recibo reconocer los meritos de unos y de otros.
En tiempo de verano, se agradece considerablemente que en las largas noches de calor y ociosidades se pueda uno acercar hasta algún recinto al aire libre o bien acondicionado y poder complacerse en sonoridades que nos produzcan buenas sensaciones. La música condiciona muchísimo nuestra personalidad, ya que como forma de expresión tiene lo más humano por un lado, y por otro la sensibilidad mística.
A veces, tal y como vivimos, nos olvidamos de nuestro lado más espiritual, y eso promueve una condición de vida alejada de una verdadera realidad. Sólo pensamos en los aspectos más materiales, en comprar, en saciar nuestra hambre consumista y televisiva, en facilitar que los grandes tiburones tengan cada día más y más, mientras la manipulación de nuestros intereses es palpable desde la objetividad. Eso sí, todos luego renegamos de dicha condición. No hace falta justificarse con nadie, tan sólo con uno mismo con cierto grado de reflexión y actuar en consecuencia.
Si volviéramos por nuestros fueros, en vez de defender tantas cuestiones de las que se valen todos aquellos que nos manipulan, seríamos más libres e íntegros. No sé si a lo mejor, podríamos ser más felices o no, pero viviríamos en completa uniformidad. Disfrutaríamos más de todo lo que nos rodea, participaríamos del pasado, de lo presente y del futuro con el máximo respeto y devoción, y difundiríamos todas las circunstancias culturales con respeto, humildad y admiración.
Y de este modo, todos los lugares con el ángel del Café de Luz, son un incentivo para la constante placidez y fortuna del que busca la ventura de la satisfacción. Gracias por apostar por la música en directo: sois parte, sin vosotros quererlo, de un mundo lleno de sensibilidad y pureza. Un sitio perfecto para contemplar el paso del tiempo y saborear las exquisiteces de unas buenas manos. Quizás tengáis la conformidad de la labor bien hecha, pero desde estas líneas abasteceros de todas las fuerzas para continuar con vuestra pelea constante y el alma de quien trabaja desde dentro, para los demás y para vosotros mismos.
domingo, 4 de julio de 2010
El mundo según Khaled
Según la teoría de la recepción de Hans Robert Jauss, la obra de arte se convierte en tal cuando la persona que recibe la información es capaz de reflexionar sobre ella. Es por esto, que una de las formas concretas y a veces inherentes a la música como expresión artística sea la de cumplir con el rol de ser espectador y participar en los conciertos de manera pasiva, pero al fin y al cabo intervenir.
Una de las mejores experiencias que tienen cabida en el recuerdo, es la sensación que te llevas al salir de un concierto de importantes referencias. Y eso es ya lo máximo cuando no llevas ningún conocimiento previo sobre lo que va a ocurrir en el escenario. Aun así, para todos los que el pasado viernes sí sabíamos lo que nos íbamos a encontrar en el marco del Foro Iberoamericano de La Rábida, también recibimos nuestra ración de características no esperadas, ya que siempre del disco de estudio al directo nos encontramos con ciertas diferencias, para bien o para mal.
Interesantísima propuesta la que se ofertó a todos los onubenses en una noche cálida que podría hacernos viajar a las mágicas vigilias del Mediterráneo estival. Cheb Khaled (Orán, Argelia – 1960), es en la actualidad, y desde hace años, el representante más popular de la Música Raï en todo el norte de África. Aunque reside en Paris desde hace años por cuestiones políticas, su relación y responsabilidad con la tradición musical argelina es total, con su cultura y sus costumbres.
Con una agrupación de siete excelentes músicos, también de diferentes conceptos y países, reunidos en torno a un concepto musical concreto, argelinos, marroquíes y franceses llevaron a cabo la sugerente iniciativa del “joven” Khaled. Él está en el centro de todo, dirigiendo y manipulando todo el concierto desde que comienza hasta que termina. Con una amplia sonrisa y constantes movimientos de danza, algunas muy propias y dentro de la diversión de los motivos sonoros, cada tema iba desgranando la característica estilística en la que desde hace tiempo, siempre se ha movido.
Sus comienzos como músico en su lugar natal, son de orígenes autodidactas y de múltiple instrumentista, llevando sus raíces de un lugar a otro por toda la costa argelina. Pero todo cambia cuando su propio padre, amante de la buena Música y de otras manifestaciones musicales más occidentales, le sirve de punto de partida para recrear y componer dentro de una consideración muy particular. No desdeña absolutamente nada, y es realmente curioso poder observar como la persistente realidad sobre su fusión estética fue creciendo durante toda su trayectoria.
A finales de los años ochenta, debe dejar su país ante el asesinato de varios compañeros con las mismas inquietudes que él, asentándose en la capital francesa. Esto va a hacer que su proyección se dispare gracias a la grabación de varios discos donde la fusión es ya total: rock, pop, reggae, música cubana e incluso flamenco, se denotan en todas las composiciones y arreglos de estos registros fonográficos. Fue interesante poder advertir en uno de los temas que interpretó en el Foro a solas con su laudista, una virtuosa compenetración entre la interpretación y una malagueña o cante parado tal y como un fandango natural, una granaína o una taranta.
Su carácter fue en todo lugar afable y afectuoso, muy expresivo y comprometido. E incluso bromeo largamente sobre su laudista; eso sí, en árabe, con lo que solo entendimos algunas de las expresiones más claras. Demostró de esta manera, un saber estar y un criterio de disfrute propio que transmitió a todos los allí presentes.
Para aquellos que están descubriendo a Khaled con este artículo, decirles que llegaron un poco tarde. Invitarles a acercarse a todos a los conciertos de aquellos músicos poco conocidos o no mediáticos, porque la sorpresa puede ser de gran valor. A veces, el hallazgo de algo nuevo, puede tener una apreciación más que interesante para nuestro saber y posterior disfrute, quitando de en medio mucho de lo superficial con lo que nos bombardean desde los medios.
El foro vibró como en otras gloriosas Noches de Música de las que hemos sido testigos desde siempre. La búsqueda de estos artistas que tienen tanta alta estima a nivel mundial como constantes embajadores de su propia cultura, exportándola hasta aquellos alejados de sus realidades sociales y hacernos participes de ello es sin duda alguna, toda una fortuna para Huelva. La tierra onubense es un crisol de fórmulas folclóricas de multitud de invariables lugares. Somos pura fusión. Es una pena renegar de algo que es parte de nosotros, y es nuestro condicionante histórico el que debe prevalecer en nuestra forma de actuar.
Una de las mejores experiencias que tienen cabida en el recuerdo, es la sensación que te llevas al salir de un concierto de importantes referencias. Y eso es ya lo máximo cuando no llevas ningún conocimiento previo sobre lo que va a ocurrir en el escenario. Aun así, para todos los que el pasado viernes sí sabíamos lo que nos íbamos a encontrar en el marco del Foro Iberoamericano de La Rábida, también recibimos nuestra ración de características no esperadas, ya que siempre del disco de estudio al directo nos encontramos con ciertas diferencias, para bien o para mal.
Interesantísima propuesta la que se ofertó a todos los onubenses en una noche cálida que podría hacernos viajar a las mágicas vigilias del Mediterráneo estival. Cheb Khaled (Orán, Argelia – 1960), es en la actualidad, y desde hace años, el representante más popular de la Música Raï en todo el norte de África. Aunque reside en Paris desde hace años por cuestiones políticas, su relación y responsabilidad con la tradición musical argelina es total, con su cultura y sus costumbres.
Con una agrupación de siete excelentes músicos, también de diferentes conceptos y países, reunidos en torno a un concepto musical concreto, argelinos, marroquíes y franceses llevaron a cabo la sugerente iniciativa del “joven” Khaled. Él está en el centro de todo, dirigiendo y manipulando todo el concierto desde que comienza hasta que termina. Con una amplia sonrisa y constantes movimientos de danza, algunas muy propias y dentro de la diversión de los motivos sonoros, cada tema iba desgranando la característica estilística en la que desde hace tiempo, siempre se ha movido.
Sus comienzos como músico en su lugar natal, son de orígenes autodidactas y de múltiple instrumentista, llevando sus raíces de un lugar a otro por toda la costa argelina. Pero todo cambia cuando su propio padre, amante de la buena Música y de otras manifestaciones musicales más occidentales, le sirve de punto de partida para recrear y componer dentro de una consideración muy particular. No desdeña absolutamente nada, y es realmente curioso poder observar como la persistente realidad sobre su fusión estética fue creciendo durante toda su trayectoria.
A finales de los años ochenta, debe dejar su país ante el asesinato de varios compañeros con las mismas inquietudes que él, asentándose en la capital francesa. Esto va a hacer que su proyección se dispare gracias a la grabación de varios discos donde la fusión es ya total: rock, pop, reggae, música cubana e incluso flamenco, se denotan en todas las composiciones y arreglos de estos registros fonográficos. Fue interesante poder advertir en uno de los temas que interpretó en el Foro a solas con su laudista, una virtuosa compenetración entre la interpretación y una malagueña o cante parado tal y como un fandango natural, una granaína o una taranta.
Su carácter fue en todo lugar afable y afectuoso, muy expresivo y comprometido. E incluso bromeo largamente sobre su laudista; eso sí, en árabe, con lo que solo entendimos algunas de las expresiones más claras. Demostró de esta manera, un saber estar y un criterio de disfrute propio que transmitió a todos los allí presentes.
Para aquellos que están descubriendo a Khaled con este artículo, decirles que llegaron un poco tarde. Invitarles a acercarse a todos a los conciertos de aquellos músicos poco conocidos o no mediáticos, porque la sorpresa puede ser de gran valor. A veces, el hallazgo de algo nuevo, puede tener una apreciación más que interesante para nuestro saber y posterior disfrute, quitando de en medio mucho de lo superficial con lo que nos bombardean desde los medios.
El foro vibró como en otras gloriosas Noches de Música de las que hemos sido testigos desde siempre. La búsqueda de estos artistas que tienen tanta alta estima a nivel mundial como constantes embajadores de su propia cultura, exportándola hasta aquellos alejados de sus realidades sociales y hacernos participes de ello es sin duda alguna, toda una fortuna para Huelva. La tierra onubense es un crisol de fórmulas folclóricas de multitud de invariables lugares. Somos pura fusión. Es una pena renegar de algo que es parte de nosotros, y es nuestro condicionante histórico el que debe prevalecer en nuestra forma de actuar.
domingo, 27 de junio de 2010
Música en el foro
El pasado viernes 25 de junio, y desde la intención de que un privilegiado escenario como el de nuestro Foro Iberoamericano en La Rábida sea disfrutado y sirva como muestra para numerosos proyectos musicales, tuvimos la suerte de complacernos con una muestra de bandas onubenses sin apoyo de circuitos comerciales. Tuvimos la fortuna de poder sentir la cesión de todas las inquietudes de aquellos que hacen de la música su misma vida. Fue un precioso regalo que la mayoría de los grupos allí representados sintieron como tal.
Todo acompañó: la magnífica temperatura, un equipo profesional y humano excelente, los medios audiovisuales de enorme calidad, grandes amigos compartiendo el escenario y con los mismos objetivos, un marco incomparable para hacer cualquiera actividad artística, un público entregado y deseoso de escuchar las propuestas sonoras, y la entrega de todos para que fuera de cine. La sensación constante fue la positividad del acto en sí, y por supuesto, de la emotividad de estar viviendo un hecho histórico para los músicos de Huelva.
Quizás, como nota discordante la escasa cercana cifra de asistentes que un número aproximado de trescientos se dieron cita en la noche musical. Es la historia de siempre: toda Huelva, sus habitantes y nuestros paisanos se quejan constantemente de las ofertas culturales y artísticas que se proporcionan en las agendas tanto públicas como privadas de los estamentos culturales. Pero cuando se facilitan, a veces de manera casi irrechazable, como de por medio no esté la estrella mediática de turno, el artista de vida pública y televisiva, no hay nada que hacer. No es para darle muchas vueltas a esto; que cada uno actué en conciencia propia.
Rock in Huelva no pudo empezar de mejor manera. Se habilitó una gran pantalla pegada al bar del Foro, a las afueras de las instalaciones, junto a un graderío de sillas para que todos los que se acercaran, pudieran seguir las vicisitudes de nuestra selección de futbol nacional. Se vibró con cada jugada, con cada gol y con cada ocasión. Todos allí, los músicos y los espectadores unidos en una misma comunidad. Todo un acierto para hacer una piña alrededor del deporte y de la música. Fue un momento hermoso.
Llegando la noche, pudimos contemplar el bello atardecer de los lugares colombinos. Y con el crepúsculo, llegaron los músicos y la música. “Descarga Directa” fueron los encargados de abrir el concierto. La banda de Punta Umbría es la más joven de todas, y dejaron patente sus ganas y su futura proyección. Como todos los músicos hacen, el trabajo y la dedicación constante auxilian y condicionan toda la música que hagas. Deben seguir trabajando duro para conseguir todo lo que se propongan.
A continuación, la siguiente propuesta en participar fue “Och8 Vientos”. ¿Qué les puedo decir de nuestra banda? Pues que afortunadamente siguen Increscendo. En breve terminaremos de grabar su segundo disco de estudio en Madrid, y se prevé, si todo va bien y sus promotores quieren, que esté en otoño en todas las tiendas de España. Alba Casado, su cantante sigue en una excelente dinámica, y el dominio del concepto musical del proyecto es ya casi perfecto.
La gran sorpresa de la noche, por lo menos para nosotros, se hace llamar “Ingrama” y también llegaron de la costera población de Punta Umbría. Hacen un rock acústico progresivo como mucha fuerza y vitalidad. Temas y argumentos muy versátiles y una excelente puesta en escena. La agrupación, según sabemos, no lleva mucho tiempo junta. Aun así, han sido proclamados como vencedores en la edición actual de la campaña musical de Diputación “Al calor de tu música”. Hablaremos pronto largo y tendido sobre ellos.
Seguidamente, la más diversa de todas las propuestas. Dentro de la cultura de las músicas urbanas, “Cien kill-ates” arrasaron con un hip hop de lo más peculiar y adaptable. De la misma forma, y fieles a su estilo, el grupo de los hermanos Gustavo y Emilio contribuyeron con su cariño y fiabilidad de lo bien hecho a la magnífica cita. Del mismo modo tanto “Visión sonora” como “Jaramago Joe” con nuestro querido amigo Manu Castilla pusieron de manifiesto el alto nivel musical que se desgrana en la provincia de Huelva a estos niveles.
Insisto en que el hecho en sí de recrearse en un tipo de eventos como este, es como para sentirse orgulloso. Y como preludio de la impresionante programación de verano de “Las Noches del Foro” es todo un honor que se fijen estos conciertos como parte inherente del comienzo estival onubense. Eso sí, el apoyo del público es indispensable para todo esto: no vale decir luego “que pena, me lo perdí”, porque ya será tarde.
Todo acompañó: la magnífica temperatura, un equipo profesional y humano excelente, los medios audiovisuales de enorme calidad, grandes amigos compartiendo el escenario y con los mismos objetivos, un marco incomparable para hacer cualquiera actividad artística, un público entregado y deseoso de escuchar las propuestas sonoras, y la entrega de todos para que fuera de cine. La sensación constante fue la positividad del acto en sí, y por supuesto, de la emotividad de estar viviendo un hecho histórico para los músicos de Huelva.
Quizás, como nota discordante la escasa cercana cifra de asistentes que un número aproximado de trescientos se dieron cita en la noche musical. Es la historia de siempre: toda Huelva, sus habitantes y nuestros paisanos se quejan constantemente de las ofertas culturales y artísticas que se proporcionan en las agendas tanto públicas como privadas de los estamentos culturales. Pero cuando se facilitan, a veces de manera casi irrechazable, como de por medio no esté la estrella mediática de turno, el artista de vida pública y televisiva, no hay nada que hacer. No es para darle muchas vueltas a esto; que cada uno actué en conciencia propia.
Rock in Huelva no pudo empezar de mejor manera. Se habilitó una gran pantalla pegada al bar del Foro, a las afueras de las instalaciones, junto a un graderío de sillas para que todos los que se acercaran, pudieran seguir las vicisitudes de nuestra selección de futbol nacional. Se vibró con cada jugada, con cada gol y con cada ocasión. Todos allí, los músicos y los espectadores unidos en una misma comunidad. Todo un acierto para hacer una piña alrededor del deporte y de la música. Fue un momento hermoso.
Llegando la noche, pudimos contemplar el bello atardecer de los lugares colombinos. Y con el crepúsculo, llegaron los músicos y la música. “Descarga Directa” fueron los encargados de abrir el concierto. La banda de Punta Umbría es la más joven de todas, y dejaron patente sus ganas y su futura proyección. Como todos los músicos hacen, el trabajo y la dedicación constante auxilian y condicionan toda la música que hagas. Deben seguir trabajando duro para conseguir todo lo que se propongan.
A continuación, la siguiente propuesta en participar fue “Och8 Vientos”. ¿Qué les puedo decir de nuestra banda? Pues que afortunadamente siguen Increscendo. En breve terminaremos de grabar su segundo disco de estudio en Madrid, y se prevé, si todo va bien y sus promotores quieren, que esté en otoño en todas las tiendas de España. Alba Casado, su cantante sigue en una excelente dinámica, y el dominio del concepto musical del proyecto es ya casi perfecto.
La gran sorpresa de la noche, por lo menos para nosotros, se hace llamar “Ingrama” y también llegaron de la costera población de Punta Umbría. Hacen un rock acústico progresivo como mucha fuerza y vitalidad. Temas y argumentos muy versátiles y una excelente puesta en escena. La agrupación, según sabemos, no lleva mucho tiempo junta. Aun así, han sido proclamados como vencedores en la edición actual de la campaña musical de Diputación “Al calor de tu música”. Hablaremos pronto largo y tendido sobre ellos.
Seguidamente, la más diversa de todas las propuestas. Dentro de la cultura de las músicas urbanas, “Cien kill-ates” arrasaron con un hip hop de lo más peculiar y adaptable. De la misma forma, y fieles a su estilo, el grupo de los hermanos Gustavo y Emilio contribuyeron con su cariño y fiabilidad de lo bien hecho a la magnífica cita. Del mismo modo tanto “Visión sonora” como “Jaramago Joe” con nuestro querido amigo Manu Castilla pusieron de manifiesto el alto nivel musical que se desgrana en la provincia de Huelva a estos niveles.
Insisto en que el hecho en sí de recrearse en un tipo de eventos como este, es como para sentirse orgulloso. Y como preludio de la impresionante programación de verano de “Las Noches del Foro” es todo un honor que se fijen estos conciertos como parte inherente del comienzo estival onubense. Eso sí, el apoyo del público es indispensable para todo esto: no vale decir luego “que pena, me lo perdí”, porque ya será tarde.
domingo, 20 de junio de 2010
Música “made in” Huelva

Huelva está de moda. Los últimos años de nuestra amada ciudad y su querida provincia están siendo el ejemplo perfecto de evolución, lucha constante y trabajo desmedido. Incluso inmersos en multitud de dificultades, las señales del desarrollo constante en casi todas las facetas sociales han sido productivas en numerosas materias. Es algo lógico dentro de un marco global de actuación, y aunque nuestros representantes políticos siguen peleándose entre ellos, el propósito objetivo de todos es al fin y al cabo el del bien común, e imaginamos que es lo que más importa.
En los tiempos que corren, no dejar de ser menos cierto que se ha quedado todo un poco al margen. La situación que estamos viviendo no es ni mucho menos de zozobra. Aun así, debemos entender que hay componentes dentro de la misma existencia que subsisten por encima de intereses y provechos tangibles. Estos son todos aquellos que se establecen desde el prisma de la educación y el crecimiento personal. Nos estamos refiriendo a la necesidad de la cultura como parte inherente de nuestra propia vida y de las de nuestros semejantes.
Pues bien – como nos gusta comenzar una frase de esta forma –, en lo referido a la música como lenguaje artístico y sección indisoluble de la actividad cultural, Huelva se viste desde hace tiempo de ofertas tanto privadas como públicas que apuestan por las iniciativas y proyectos de la tierra. Y aunque estamos en buena disponibilidad, por pedir que no quede y solicitamos muchos más impulsos como los que estamos experimentando recientemente.
Metidos en todo esto, la Diputación de Huelva en toda su extensión, y su área de cultura en asuntos propios de su ámbito, están promoviendo la marca de Huelva en una apropiada campaña para captar más adeptos a nuestra preciosa comarca. Como era de esperar y para bien de los amantes de la cultura onubense, se han convocado con gran acierto varios espectáculos con razones de peso en sus convocatorias. Todo esto actuará como prefacio de la excelente propuesta que cada año se resuelve en el escenario en abierto más imponente de toda Huelva.
Si hace un par de semanas se reunieron en torno al inmenso escenario del Foro Iberoamericano de La Rábida algunos de los artistas más mediáticos que han deparado estos lares, comandados por cierto por el magnífico músico onubense residente en la aldea de El Rocío, Jesús Cayuela, en esta ocasión tienen la oportunidad de demostrar sus valores algunos artistas menos conocidos a niveles de medios de comunicación, pero que también desarrollan una importante labor musical en nuestra provincia.
Son varias las administraciones que también aportan su granito de arena en proteger y respaldar a las bandas musicales que pertenecen por uno u otro motivo a las movidas que están al margen de los grandes circuitos comerciales, por eso es de agradecer el amparo y fomento de estas instituciones por permitir y otorgar el sitio que muchos de estos amantes de la música se merecen, por dedicación, esfuerzo y sacrificio. Y aunque no van a estar todos los que deberían, ya que sería prácticamente imposible, sabemos que la intención es institucionalizar estos conciertos para que sean un punto de encuentro cada año, con la misma argumentación y los mismos objetivos, algo que desde aquí aplaudimos. De esta manera, todos tendrán cabida tarde o temprano, y será cuestión de motivación.
Y aunque no solemos llevar a cabo este tipo de artículos antes de los eventos, ya que nos gusta más escribir sobre lo ocurrido – como cronista de la actividad musical –, creemos en la necesidad de fomentar este tipo de actividades y conciertos para que el apoyo sea incondicional por parte de toda la ciudadanía, convirtiéndose de nuevo en un público atento y generador de aliento para todos los que hacemos de nuestra vida un formato de la expresión musical.
De esta manera, el próximo viernes 25 de junio se llevara a cabo “Rock in Huelva”, como hemos reflejado anteriormente en el hermoso coliseo que es nuestro foro colombino, a partir de las 10 de la noche, actuaran en el siguiente orden las bandas onubenses: Descarga Directa, Och8 Vientos, Ingrama, 100 Kill-Ates, La Clave, Visión Sonora y Jaramago Joe. El precio de la entrada será de 5 euros, y se pondrán autobuses para el desplazamiento desde las 20:45 a las 21:15 para ir, y cuando finalice el concierto para volver.
Es la oportunidad perfecta para conocer estos proyectos musicales que nacen desde y para Huelva, y en los que se ponen los máximos esfuerzos. Debemos apostar de una vez por todas por nuestras producciones y así poder establecer este evento como un festival a consolidar año tras año.
domingo, 13 de junio de 2010
El espíritu de un sueño
Estamos en pleno comienzo del Campeonato Mundial de futbol de Sudáfrica, y aunque algunos se empeñan en ponerle música a las sensaciones que propone un espectáculo de tan grandes magnitudes como es el futbol, nosotros, como casi siempre, elegimos y nos decidimos por alguien no impuesto, y por supuesto, de nuestra entera satisfacción. Llegando las grandes citas deportivas, todo es un cúmulo de aditivos que suman a la emoción que de por sí condicionan estas exhibiciones competitivas. No es tan sólo futbol, si no que hay un maravilloso mundo que rodea y adereza a tal magnifico evento.
En cuanto a la música, también hay una interesante participación. Podemos remontarnos a las fiestas panateneas de la Grecia clásica para poder contar con la intervención de músicos venidos de todos los territorios cercanos para contribuir con sus cánticos en el acontecimiento. En todas las manifestaciones deportivas de aquella época, grandes músicos concurrían en las competiciones y aportaban su sentido artístico a lo que fue en sus inicios las reuniones deportivas antecesoras a los juegos olímpicos. Realmente eran torneos dedicados a las musas y que se hacían de manera paralela a otros certámenes donde las contiendas atléticas también se originaban. Se denominaban Juegos Píticos y se celebran fundamentalmente en honor a Apolo.
Pues bien, regresando al presente, y sirviéndonos de ejemplos historicistas para poder observar esa preponderancia que posee la música en casi todo lo que conlleve el concepto espectáculo, el Mundial de futbol en el que estamos sumergidos también se caracteriza por lo que ancestralmente llamaba la atención al pueblo: el divertimento y la festividad. Pero como decíamos más arriba, no estamos dispuestos a tener que asumir todo lo que en bandeja nos colocan.
Por eso, en cuanto a la canción del Mundial, hemos seleccionado para ustedes la que creemos que está más acorde con el verdadero espíritu del deporte que mayor número de sensaciones nos aporta, nos enloquece y nos apasiona. No nos conformamos con que la cante el artista mediático de turno, o con que nos obliguen por pesadez en los medios a tener que recordar una cita de tales calibres en relación con esa música.
Hace unos días, llegó hasta nuestros oídos la entusiasmada propuesta que la banda de Alcalá de Guadaira “El Grito” ha producido para tal concurrencia. La han titulado “El espíritu de un sueño”, y sinceramente, han conseguido remover por dentro todo un mundo de impresiones que te conducen y transportan a ese arrojo y energía de la que la Selección Española de Futbol nos está brindando en los últimos campeonatos.
Son muchos los medios de comunicación que se han hecho eco de tan brillante iniciativa, y nos consta que están teniendo un rotundo éxito, que esperemos que vayan de la mano con los triunfos futboleros de nuestro equipo nacional. Es un autentico alegato a la ilusión, al sentimiento por unos colores, a la esperanza y el anhelo por conseguir lo que durante décadas ha sido un sueño para todos los españoles, y es el ver en lo más alto de un Mundial de futbol a nuestros representantes. Por eso, como se han elegido los mejores jugadores para representarnos, no estaría de más que también fueran en nuestra personificación músicos de talla y gran carácter.
“El Grito”, o también podemos decir Javi Fernández y Carlos Asensio, voz y guitarras respectivamente, llevan un buen puñado de años entusiasmando con esto de la Música, participando activamente de conciertos y actuaciones por toda la geografía andaluza. Aquí en Huelva tuvimos hace algunos meses la suerte de poder contar con sus diabluras y un directo cargado de sorpresas. La inigualable iniciativa musical de El Postero de Corrales, nos otorgo la posibilidad de acceder a su mundo, cargado de saber estar y dándonos la oportunidad de disfrutar de sus activos artísticos. Se lo aconsejamos, es para no perdérselos.
A ver como andan con sus galas de verano y volvemos a tener la suerte de escucharlos por estos lares. Están en un excelente momento, ya que en la actualidad, y a parte de toda la promoción en la que están con la canción del mundial, se encuentran enfrascados en la grabación de su primer EP, con la totalidad de temas de propia autoría, y con la producción del enorme pianista Álvaro Gandul.
Cuando crees en tus propias ideas, tienes fe en ellas y habitas el día a día de duro trabajo, terminas consiguiendo todo lo que te planteas. Ese es el trazado que poco a poco van cumpliendo. Con sus intenciones musicales están cargadas de optimismo y entusiasmo, desde estas líneas queremos hacer un alegato por todos los que profesan y viven desde este empeño.
En cuanto a la música, también hay una interesante participación. Podemos remontarnos a las fiestas panateneas de la Grecia clásica para poder contar con la intervención de músicos venidos de todos los territorios cercanos para contribuir con sus cánticos en el acontecimiento. En todas las manifestaciones deportivas de aquella época, grandes músicos concurrían en las competiciones y aportaban su sentido artístico a lo que fue en sus inicios las reuniones deportivas antecesoras a los juegos olímpicos. Realmente eran torneos dedicados a las musas y que se hacían de manera paralela a otros certámenes donde las contiendas atléticas también se originaban. Se denominaban Juegos Píticos y se celebran fundamentalmente en honor a Apolo.
Pues bien, regresando al presente, y sirviéndonos de ejemplos historicistas para poder observar esa preponderancia que posee la música en casi todo lo que conlleve el concepto espectáculo, el Mundial de futbol en el que estamos sumergidos también se caracteriza por lo que ancestralmente llamaba la atención al pueblo: el divertimento y la festividad. Pero como decíamos más arriba, no estamos dispuestos a tener que asumir todo lo que en bandeja nos colocan.
Por eso, en cuanto a la canción del Mundial, hemos seleccionado para ustedes la que creemos que está más acorde con el verdadero espíritu del deporte que mayor número de sensaciones nos aporta, nos enloquece y nos apasiona. No nos conformamos con que la cante el artista mediático de turno, o con que nos obliguen por pesadez en los medios a tener que recordar una cita de tales calibres en relación con esa música.
Hace unos días, llegó hasta nuestros oídos la entusiasmada propuesta que la banda de Alcalá de Guadaira “El Grito” ha producido para tal concurrencia. La han titulado “El espíritu de un sueño”, y sinceramente, han conseguido remover por dentro todo un mundo de impresiones que te conducen y transportan a ese arrojo y energía de la que la Selección Española de Futbol nos está brindando en los últimos campeonatos.
Son muchos los medios de comunicación que se han hecho eco de tan brillante iniciativa, y nos consta que están teniendo un rotundo éxito, que esperemos que vayan de la mano con los triunfos futboleros de nuestro equipo nacional. Es un autentico alegato a la ilusión, al sentimiento por unos colores, a la esperanza y el anhelo por conseguir lo que durante décadas ha sido un sueño para todos los españoles, y es el ver en lo más alto de un Mundial de futbol a nuestros representantes. Por eso, como se han elegido los mejores jugadores para representarnos, no estaría de más que también fueran en nuestra personificación músicos de talla y gran carácter.
“El Grito”, o también podemos decir Javi Fernández y Carlos Asensio, voz y guitarras respectivamente, llevan un buen puñado de años entusiasmando con esto de la Música, participando activamente de conciertos y actuaciones por toda la geografía andaluza. Aquí en Huelva tuvimos hace algunos meses la suerte de poder contar con sus diabluras y un directo cargado de sorpresas. La inigualable iniciativa musical de El Postero de Corrales, nos otorgo la posibilidad de acceder a su mundo, cargado de saber estar y dándonos la oportunidad de disfrutar de sus activos artísticos. Se lo aconsejamos, es para no perdérselos.
A ver como andan con sus galas de verano y volvemos a tener la suerte de escucharlos por estos lares. Están en un excelente momento, ya que en la actualidad, y a parte de toda la promoción en la que están con la canción del mundial, se encuentran enfrascados en la grabación de su primer EP, con la totalidad de temas de propia autoría, y con la producción del enorme pianista Álvaro Gandul.
Cuando crees en tus propias ideas, tienes fe en ellas y habitas el día a día de duro trabajo, terminas consiguiendo todo lo que te planteas. Ese es el trazado que poco a poco van cumpliendo. Con sus intenciones musicales están cargadas de optimismo y entusiasmo, desde estas líneas queremos hacer un alegato por todos los que profesan y viven desde este empeño.
domingo, 6 de junio de 2010
Cuanto nos aporta la música
Haciendo tiempo para que la temporada de conciertos de verano nos invada, y aun a sabiendas que el año no va a ser de los más prolíferos, podemos volver a compartir algunas de las reflexiones en voz alta sobre cuestiones y argumentos musicales. No son pensamientos gratuitos, sino que son conclusiones a las que llegamos después de tanta preocupación e introspección en base a la situación circunstancial. Aturdidos y cansados ante la constante misma respuesta, nos gustaría disertar sobre si el problema económico conlleva la caída del sistema en totalidad. ¿Todo depende del beneficio tangible? O por el contrario, ¿hay funciones con otros objetivos?
En épocas en la que la cultura vive del underground y la desidia de los grupos de poder, políticos y empresariales, cuando no reporta deliciosos beneficios ni intereses afines, subyacen las verdaderas realidades y las amargas horas de soledad y búsqueda poco fructíferas. Todo ese halo de misticismo e importancia que tiempo atrás ha envuelto a todas las actividades musicales, ahora son tan sólo un cúmulo de estadísticas dinerarias. Y su facción más dura, la rentabilidad.
Ahora ya nadie echa sus redes en los mares del negocio cultural. Los que nos estamos quedando en estos difíciles trances, somos los que siempre hemos creído en un concepto de vida alejado del materialismo absurdo y hemos buscado siempre respuestas en la inagotable fuente de los libros, el arte y todas las demás manifestaciones ilustrativas. Y aunque un porcentaje de los que quedamos, todavía siguen creyendo en poder sacar tajada de alguna u otra cosa, es el momento de largarlos para siempre de nuestra forma de vida.
Es repugnante seguir escuchando a unos pocos decir “voy a montar tal o cual historia” por intentar sacar partido económico: sólo con el fin de llenar un poco más sus bolsillos. Además, te lo dicen con toda la tranquilidad del mundo, y con más cara que un rostro pálido. La música y todo lo que nos aporta a los músicos está por encima de todo eso, y no podemos consentir que sigan estando entre nosotros este tipo de usurpadores e indignos: la música debe ser en su esencia pura y cristalina en sus exposiciones como el agua.
Imagino que pocos o ninguno de estos especuladores leerán estas líneas. Pero no estaría nada mal que los demás, todos aquellos que somos conscientes de sus tejemanejes les dejáramos clara la situación para que no sigan con esa actitud tan poco sincera. Durante los años de experiencia, hemos tenido la infortuna de coincidir con algunos de estos tipejos. En ellos, además, se cumplen una serie de estereotipos a nivel psicológico y actitudinales. Son fácilmente reconocibles, con cierto escaso talento, pero con la lección bien aprendida de cómo utilizar sus cortos recursos con la mayor de las eficacias.
La música conlleva una serie de parámetros que algunos ni por asomo conocen. No somos quienes para hacer alegatos de pureza, ni defensas de nada, pero si me veo en la obligación moral de declarar y testimoniar sobre las propias sensaciones, emociones y sentimientos en los que nos envolvemos. Quizás por fortuna, quizás por casualidad, quizás por lo experimentado, hemos desarrollado una serie de ideas y fundamentaciones que nos estimulan para creer que la música es algo diferente en finalidades y propósitos.
También cabe la posibilidad de conjeturar sobre la opción de que somos nosotros los equivocados. De que la música en la actualidad, en pleno siglo XXI, es exclusivamente un negocio, que son publicaciones con intereses y beneficios bien descritos y organizados. Que todo aquello que pensamos esta fuera de lugar y tiempo, que vivimos en otra época, alejados de la realidad. Aunque sea duro, difícil de digerir e incomprensible desde nuestro concepto, debemos otorgar el beneficio de la duda a otras hipótesis y teorías.
Aun así, creemos que vamos a seguir opinando que la legitimidad de la música como concepción artística está en otro lugar que en el que por honestidad le corresponde en nuestra manida sociedad. La autenticidad de los objetos finales por los que se lucha con la mayor de las virtudes en materias culturales, se han conducido bajo los rendimientos que varios empresarios han buscado y dominados en las últimas décadas.
La música nos produce y causa unas de las más gratificantes sensaciones emocionales de las que podemos acceder como humanos. Y lo que hacemos en vez de ser coherentes con los designios y originales disposiciones que conlleva tan magnífico arte, es destrozarlo con todo tipo de sucias intenciones, manejándolo todo y usando sórdidas argucias para llegar hasta los propósitos deseados, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra.
En épocas en la que la cultura vive del underground y la desidia de los grupos de poder, políticos y empresariales, cuando no reporta deliciosos beneficios ni intereses afines, subyacen las verdaderas realidades y las amargas horas de soledad y búsqueda poco fructíferas. Todo ese halo de misticismo e importancia que tiempo atrás ha envuelto a todas las actividades musicales, ahora son tan sólo un cúmulo de estadísticas dinerarias. Y su facción más dura, la rentabilidad.
Ahora ya nadie echa sus redes en los mares del negocio cultural. Los que nos estamos quedando en estos difíciles trances, somos los que siempre hemos creído en un concepto de vida alejado del materialismo absurdo y hemos buscado siempre respuestas en la inagotable fuente de los libros, el arte y todas las demás manifestaciones ilustrativas. Y aunque un porcentaje de los que quedamos, todavía siguen creyendo en poder sacar tajada de alguna u otra cosa, es el momento de largarlos para siempre de nuestra forma de vida.
Es repugnante seguir escuchando a unos pocos decir “voy a montar tal o cual historia” por intentar sacar partido económico: sólo con el fin de llenar un poco más sus bolsillos. Además, te lo dicen con toda la tranquilidad del mundo, y con más cara que un rostro pálido. La música y todo lo que nos aporta a los músicos está por encima de todo eso, y no podemos consentir que sigan estando entre nosotros este tipo de usurpadores e indignos: la música debe ser en su esencia pura y cristalina en sus exposiciones como el agua.
Imagino que pocos o ninguno de estos especuladores leerán estas líneas. Pero no estaría nada mal que los demás, todos aquellos que somos conscientes de sus tejemanejes les dejáramos clara la situación para que no sigan con esa actitud tan poco sincera. Durante los años de experiencia, hemos tenido la infortuna de coincidir con algunos de estos tipejos. En ellos, además, se cumplen una serie de estereotipos a nivel psicológico y actitudinales. Son fácilmente reconocibles, con cierto escaso talento, pero con la lección bien aprendida de cómo utilizar sus cortos recursos con la mayor de las eficacias.
La música conlleva una serie de parámetros que algunos ni por asomo conocen. No somos quienes para hacer alegatos de pureza, ni defensas de nada, pero si me veo en la obligación moral de declarar y testimoniar sobre las propias sensaciones, emociones y sentimientos en los que nos envolvemos. Quizás por fortuna, quizás por casualidad, quizás por lo experimentado, hemos desarrollado una serie de ideas y fundamentaciones que nos estimulan para creer que la música es algo diferente en finalidades y propósitos.
También cabe la posibilidad de conjeturar sobre la opción de que somos nosotros los equivocados. De que la música en la actualidad, en pleno siglo XXI, es exclusivamente un negocio, que son publicaciones con intereses y beneficios bien descritos y organizados. Que todo aquello que pensamos esta fuera de lugar y tiempo, que vivimos en otra época, alejados de la realidad. Aunque sea duro, difícil de digerir e incomprensible desde nuestro concepto, debemos otorgar el beneficio de la duda a otras hipótesis y teorías.
Aun así, creemos que vamos a seguir opinando que la legitimidad de la música como concepción artística está en otro lugar que en el que por honestidad le corresponde en nuestra manida sociedad. La autenticidad de los objetos finales por los que se lucha con la mayor de las virtudes en materias culturales, se han conducido bajo los rendimientos que varios empresarios han buscado y dominados en las últimas décadas.
La música nos produce y causa unas de las más gratificantes sensaciones emocionales de las que podemos acceder como humanos. Y lo que hacemos en vez de ser coherentes con los designios y originales disposiciones que conlleva tan magnífico arte, es destrozarlo con todo tipo de sucias intenciones, manejándolo todo y usando sórdidas argucias para llegar hasta los propósitos deseados, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra.
domingo, 30 de mayo de 2010
Soplan nuevos vientos
Después de tanto tiempo luchando y trabajando por un objetivo común, el pasado viernes 28 de mayo de 2010 quedará en la historia cultural de Huelva por todo lo acontecido en el Gran Teatro onubense, y por supuesto en quienes se unieron a “Och8 Vientos” en esa noche irrepetible. Muchos de los amables lectores que siguen los designios musicales de nuestra querida sección de El Templete, ya sabrán por donde andamos y porque lo hablamos. Creo que después de toda la dureza y dificultad que hemos pasado, es de recibo compartir también todo lo bueno que nos ocurra.
Ya lo vaticinábamos el pasado lunes, que el viernes próximo no iba a ser un día cualquiera. Todo el mundo que se acerco hasta el coliseo de la calle Vázquez López, pudo compartir con nosotros todas las inquietudes, y ser los primeros en poder escuchar las propuestas musicales y lo que es una realidad: nuestro segundo disco de estudio llamado “Camino por andar”. Aunque también se pudieron escuchar temas del primer trabajo discográfico, el público asistente estuvo más entregado y receptivo en percibir las nuevas creaciones.
Creemos que es de bien nacido el ser agradecido, y no queremos dejar de acordarnos de todos los que habéis hecho realidad este día tan maravilloso. Nombrarlos a todos seria complejo porque siempre te dejas a alguien, pero dentro de los estamentos públicos y privados, cada uno de vosotros sabéis quienes sois, lo que habéis hecho por nosotros y lo mucho que se os agradece tanto dado. Es algo que llevaremos siempre en la memoria.
Ya saben ustedes, que es de nuestra entera satisfacción contar siempre las cosas desde el prisma de un músico, al fin y al cabo es lo que humildemente somos. En estas crónicas de lunes de Templete y café, nos jugamos literalmente la cara en que sepan de primera mano y desde la visión del que participa en una actividad musical, con toda la intención de que tengan la información más fidedigna, ya que a veces llega a través de otros conductos de comunicación. Por eso, queríamos hacer este artículo como quizás no se haya hecho nunca, o quizás pocas veces: desde arriba del escenario.
La calurosa tarde de finales de mayo, se hacía patente cuando subíamos por la peatonalizada calzada de la plaza del Alcalde Coto Mora, hasta la puerta lateral del teatro. Entre chismes y guitarras, el enorme pasillo blanco que conduce hasta el fondo del edificio se fue haciendo cada vez más grande, más largo y mucho más angosto mientras resonaban en el interior sonidos de cables cayendo al suelo. Al girar hacia la izquierda, las bambalinas del escenario, colgaban enormes desde lo más alto, interfiriendo en la mirada y dando una perspectiva parcial del hermoso escenario.
Al acceder, un cúmulo de sublimes luces te dan la bienvenida mientras la enormidad del patio de butacas vacio se prepara para ser testigo mudo de toda la preparación que conlleva este tipo de actos. Ese primer momento en el que se mira hacia la infinidad roja de asientos y palcos, es como si sintieras en enorme abrazo de la historia de esas paredes. De toda la música que ha sonado durante lustros de arte. Es algo grande, que sólo se entiende por los que comparten un espíritu lleno de filosofías del vivir, de la pureza de un alma o desde las ilusiones que remueven a partir de lo más profundo del ser.
Durante un buen puñado de horas, el hecho de acomodar la escena para la buena marcha del concierto, es una labor a realizar con atención y mimo: todo debe estar perfectamente dispuesto y colocado. Además, esta gala contaba con el añadido de que participaban en él varios amigos invitados, con lo que hubo que adaptar todo a nivel técnico.
El rato antes al comienzo, es un devenir constante de gente en los pasillos de camerinos corriendo de un lado para otro, algunos buscando algo, otros para preguntar o sugerir, y los que quedan buscando algún lugar para relajarse y concentrar toda la energía que se debe tener para ser honestos con la oferta musical. Se dan los últimos retoques a la organización para que este todo bien atado y evitar improvisaciones de última hora.
Por fin ha llegado el momento, y se cumplen todos los rituales. Abrazos y besos entre todos, buenos deseos y grandes situaciones de felicidad, dentro de la tensión lógica que se viven en estos contextos. Se apagan las luces del Gran Teatro, cuna de los artistas de la tierra, y se levanta un telón imaginario que da paso a que suene la música. La paciencia se va agotando, y detrás justo de las bambalinas mirando hacia el cielo, una fuerza extraña nos empuja hacia los brazos de quienes han querido vivir y sentir todo lo que hemos construido para ellos. No hay nervios, solo ganas de sentir como fluye la música… que comience el espectáculo.
Ya lo vaticinábamos el pasado lunes, que el viernes próximo no iba a ser un día cualquiera. Todo el mundo que se acerco hasta el coliseo de la calle Vázquez López, pudo compartir con nosotros todas las inquietudes, y ser los primeros en poder escuchar las propuestas musicales y lo que es una realidad: nuestro segundo disco de estudio llamado “Camino por andar”. Aunque también se pudieron escuchar temas del primer trabajo discográfico, el público asistente estuvo más entregado y receptivo en percibir las nuevas creaciones.
Creemos que es de bien nacido el ser agradecido, y no queremos dejar de acordarnos de todos los que habéis hecho realidad este día tan maravilloso. Nombrarlos a todos seria complejo porque siempre te dejas a alguien, pero dentro de los estamentos públicos y privados, cada uno de vosotros sabéis quienes sois, lo que habéis hecho por nosotros y lo mucho que se os agradece tanto dado. Es algo que llevaremos siempre en la memoria.
Ya saben ustedes, que es de nuestra entera satisfacción contar siempre las cosas desde el prisma de un músico, al fin y al cabo es lo que humildemente somos. En estas crónicas de lunes de Templete y café, nos jugamos literalmente la cara en que sepan de primera mano y desde la visión del que participa en una actividad musical, con toda la intención de que tengan la información más fidedigna, ya que a veces llega a través de otros conductos de comunicación. Por eso, queríamos hacer este artículo como quizás no se haya hecho nunca, o quizás pocas veces: desde arriba del escenario.
La calurosa tarde de finales de mayo, se hacía patente cuando subíamos por la peatonalizada calzada de la plaza del Alcalde Coto Mora, hasta la puerta lateral del teatro. Entre chismes y guitarras, el enorme pasillo blanco que conduce hasta el fondo del edificio se fue haciendo cada vez más grande, más largo y mucho más angosto mientras resonaban en el interior sonidos de cables cayendo al suelo. Al girar hacia la izquierda, las bambalinas del escenario, colgaban enormes desde lo más alto, interfiriendo en la mirada y dando una perspectiva parcial del hermoso escenario.
Al acceder, un cúmulo de sublimes luces te dan la bienvenida mientras la enormidad del patio de butacas vacio se prepara para ser testigo mudo de toda la preparación que conlleva este tipo de actos. Ese primer momento en el que se mira hacia la infinidad roja de asientos y palcos, es como si sintieras en enorme abrazo de la historia de esas paredes. De toda la música que ha sonado durante lustros de arte. Es algo grande, que sólo se entiende por los que comparten un espíritu lleno de filosofías del vivir, de la pureza de un alma o desde las ilusiones que remueven a partir de lo más profundo del ser.
Durante un buen puñado de horas, el hecho de acomodar la escena para la buena marcha del concierto, es una labor a realizar con atención y mimo: todo debe estar perfectamente dispuesto y colocado. Además, esta gala contaba con el añadido de que participaban en él varios amigos invitados, con lo que hubo que adaptar todo a nivel técnico.
El rato antes al comienzo, es un devenir constante de gente en los pasillos de camerinos corriendo de un lado para otro, algunos buscando algo, otros para preguntar o sugerir, y los que quedan buscando algún lugar para relajarse y concentrar toda la energía que se debe tener para ser honestos con la oferta musical. Se dan los últimos retoques a la organización para que este todo bien atado y evitar improvisaciones de última hora.
Por fin ha llegado el momento, y se cumplen todos los rituales. Abrazos y besos entre todos, buenos deseos y grandes situaciones de felicidad, dentro de la tensión lógica que se viven en estos contextos. Se apagan las luces del Gran Teatro, cuna de los artistas de la tierra, y se levanta un telón imaginario que da paso a que suene la música. La paciencia se va agotando, y detrás justo de las bambalinas mirando hacia el cielo, una fuerza extraña nos empuja hacia los brazos de quienes han querido vivir y sentir todo lo que hemos construido para ellos. No hay nervios, solo ganas de sentir como fluye la música… que comience el espectáculo.
domingo, 23 de mayo de 2010
Este no va a ser un viernes cualquiera
Desde que comenzamos, hace ya bastante tiempo, a describir lunes tras lunes todas las concesiones e inquietudes musicales que remueven nuestra conciencia artística en este “Templete” tan de Huelva, en este generoso medio hemos ido transcribiendo un poco de todo, argumentándolo siempre con cierto pragmatismo y constante intención de acercar a todos los amables lectores la máxima información en temática musical.
Partiendo continuamente de un punto inicial en el que creemos que podemos aportar, desde nuestra sencilla tribuna, algo más de referencia y ciertos detalles que quizás se desconozcan, se han desarrollado multitud de participaciones en muchos de los parámetros de la vida musical onubense.
Pero llegados a esta semana, crucial donde las haya para Och8 Vientos, queremos realizar un alegato sobre algo tan nuestro como es el enfoque musical del proyecto personal que nos mueve y motiva, nos da la vida y nos permite soñar e ilusionarnos.
Durante años hemos tenido la suerte de pisar tantos y tantos escenarios, hemos compartido tanta y tanta música con numerosos artistas mediáticos o no, hemos llevado nuestra humilde sensibilidad musical a tantos países y lugares – siempre comentamos con suerte y cierto privilegio que “tan sólo nos falta pisar Australia” –, que ya iba llegando la hora de enseñar y mostrar a la gente que nos ha visto crecer en el dificultoso mundo de la música, un concepto que nace de Huelva, para bien o para mal.
Es algo lógico hacerse un planteamiento de cierta importancia sobre la materia artística tal y como está el patio, pudiendo ser hasta ciertamente arriesgado. Nadie en épocas de crisis económica o de subsistencia, como ustedes preferían llamarlo, se preocupa exclusivamente de llenar su apartado espiritual y su alma, algo que la música proporciona en grandes cantidades. Las diferentes circunstancias hacen de toda expresión y búsqueda de este tipo algo en una situación muy alejada a la realidad.
Pero todo esto no excluye otra certeza: somos muchos los profesionales que hemos dejado la vida por unas convicciones, desarrollando una ardua labor de estudio en primer término, y de trabajo, esfuerzo y sacrificio en posteriores grados o apartados. Hay que hacerse a la idea que si en otros sectores de niveles profesionales ha existido durante los últimos veinte años una gran competencia, en temas artísticos y musicales también. Esto ha dado origen a un gran número de músicos, a cual más y mejor preparados, que en la actualidad sufren con gran asedio las medidas correctoras de esta dichosa inestabilidad en formato de angustiosa crisis.
Pues bien, contra viento y marea y después de cantidad de dificultades y complicaciones, Och8 Vientos – nuestro querido y al tiempo, acerbo proyecto musical – se presenta con todos los honores ante su gente, en su Gran Teatro, tablas que han visto crecer a todos los grandes músicos onubenses del siglo XX. Es una satisfacción de tan grandes magnitudes, que si ustedes supieran lo que nos remueve por dentro tanta honra y distinción, no dudarían en acompañarnos en ningún momento.
Este próximo viernes, 28 de mayo, quedará para siempre en la modesta y humilde historia de Och8 Vientos como el crepúsculo de las intenciones de un afortunado grupo de músicos onubenses, pasando a ser una autentica realidad musical con nombre y apellidos. Podremos distinguirlo como el comienzo de un ciclo que nos deparará otro elemento más del que sentirse realmente orgulloso.
A las nueve de la noche, cuando este en su máximo esplendor el mejor atardecer del mundo, ese que desde el Conquero habla sin palabras, las primeras notas comenzarán a enredar entre las columnas y paredes del coliseo de la calle Vázquez López, haciendo participes a todos los presentes de nuestra alegría e impresión expresiva.
Después de hablar y hacerles cómplices de nuestras quimeras durante cerca de seis años de vida que cumple Och8 Vientos, tan sólo nos queda lo más importante: agradecer y hacerles parte inherente de todo lo que hemos vivido y experimentado durante este periplo. Considérense un pedacito de la concepción musical de la banda; todos aquellos que en algún instante han estado cerca de nosotros en conciertos o a través de nuestros discos, todos aquellos que colaboraron de nuestras ilusiones de alguna u otra manera, y por supuesto todos aquellos – que son muchos y nombrarlos nos podría costar lo indecible – que nos han ayudado de manera tangible en innumerables aspectos, podéis sentir este día también como vuestro.
De corazón, gracias por estar, gracias por querer y gracias por sentir… cuanta pureza nos habéis enseñado y otorgado.
Partiendo continuamente de un punto inicial en el que creemos que podemos aportar, desde nuestra sencilla tribuna, algo más de referencia y ciertos detalles que quizás se desconozcan, se han desarrollado multitud de participaciones en muchos de los parámetros de la vida musical onubense.
Pero llegados a esta semana, crucial donde las haya para Och8 Vientos, queremos realizar un alegato sobre algo tan nuestro como es el enfoque musical del proyecto personal que nos mueve y motiva, nos da la vida y nos permite soñar e ilusionarnos.
Durante años hemos tenido la suerte de pisar tantos y tantos escenarios, hemos compartido tanta y tanta música con numerosos artistas mediáticos o no, hemos llevado nuestra humilde sensibilidad musical a tantos países y lugares – siempre comentamos con suerte y cierto privilegio que “tan sólo nos falta pisar Australia” –, que ya iba llegando la hora de enseñar y mostrar a la gente que nos ha visto crecer en el dificultoso mundo de la música, un concepto que nace de Huelva, para bien o para mal.
Es algo lógico hacerse un planteamiento de cierta importancia sobre la materia artística tal y como está el patio, pudiendo ser hasta ciertamente arriesgado. Nadie en épocas de crisis económica o de subsistencia, como ustedes preferían llamarlo, se preocupa exclusivamente de llenar su apartado espiritual y su alma, algo que la música proporciona en grandes cantidades. Las diferentes circunstancias hacen de toda expresión y búsqueda de este tipo algo en una situación muy alejada a la realidad.
Pero todo esto no excluye otra certeza: somos muchos los profesionales que hemos dejado la vida por unas convicciones, desarrollando una ardua labor de estudio en primer término, y de trabajo, esfuerzo y sacrificio en posteriores grados o apartados. Hay que hacerse a la idea que si en otros sectores de niveles profesionales ha existido durante los últimos veinte años una gran competencia, en temas artísticos y musicales también. Esto ha dado origen a un gran número de músicos, a cual más y mejor preparados, que en la actualidad sufren con gran asedio las medidas correctoras de esta dichosa inestabilidad en formato de angustiosa crisis.
Pues bien, contra viento y marea y después de cantidad de dificultades y complicaciones, Och8 Vientos – nuestro querido y al tiempo, acerbo proyecto musical – se presenta con todos los honores ante su gente, en su Gran Teatro, tablas que han visto crecer a todos los grandes músicos onubenses del siglo XX. Es una satisfacción de tan grandes magnitudes, que si ustedes supieran lo que nos remueve por dentro tanta honra y distinción, no dudarían en acompañarnos en ningún momento.
Este próximo viernes, 28 de mayo, quedará para siempre en la modesta y humilde historia de Och8 Vientos como el crepúsculo de las intenciones de un afortunado grupo de músicos onubenses, pasando a ser una autentica realidad musical con nombre y apellidos. Podremos distinguirlo como el comienzo de un ciclo que nos deparará otro elemento más del que sentirse realmente orgulloso.
A las nueve de la noche, cuando este en su máximo esplendor el mejor atardecer del mundo, ese que desde el Conquero habla sin palabras, las primeras notas comenzarán a enredar entre las columnas y paredes del coliseo de la calle Vázquez López, haciendo participes a todos los presentes de nuestra alegría e impresión expresiva.
Después de hablar y hacerles cómplices de nuestras quimeras durante cerca de seis años de vida que cumple Och8 Vientos, tan sólo nos queda lo más importante: agradecer y hacerles parte inherente de todo lo que hemos vivido y experimentado durante este periplo. Considérense un pedacito de la concepción musical de la banda; todos aquellos que en algún instante han estado cerca de nosotros en conciertos o a través de nuestros discos, todos aquellos que colaboraron de nuestras ilusiones de alguna u otra manera, y por supuesto todos aquellos – que son muchos y nombrarlos nos podría costar lo indecible – que nos han ayudado de manera tangible en innumerables aspectos, podéis sentir este día también como vuestro.
De corazón, gracias por estar, gracias por querer y gracias por sentir… cuanta pureza nos habéis enseñado y otorgado.
domingo, 16 de mayo de 2010
La economía estrangula a la música
No deja de ser incierto, que el futuro de las artes en una sociedad capitalista como es en la que vivimos, está en una posición de autentico peligro, e incluso de confusión. Solo se acepta su funcionalidad si es rentable, y de este modo, se hace mucho daño en los objetivos primitivos de las manifestaciones culturales más reconocidas. Todo esto creo un sistema de compra venta donde la expresión artística se enfoca en términos equivocados y sustentados por criterios inservibles para el arte en sí.
Son muchos los compositores que desde hace siglos, se han visto obligados a mantener una doble identidad: la de músico y la de empresario. De esta manera, han existido y existen numerosas formas para organizar el procedimiento de contratación y su posterior remuneración. Se ha confiado incluso, naciendo así otras actividades, en personas gestoras del propio negocio. En la actualidad son muchos los profesionales que poseen esta dedicación, siendo en la mayoría de las ocasiones, muy necesarios para crear y organizar eventos culturales.
Esto ha conllevado a la instauración y aplicación de unas estrategias de trabajo donde se ha pasado de unos objetivos más humanistas a otros puramente económicos. Algo que el individuo de a pie no tiene ni porque siquiera conocer. Ellos se dedican a disfrutar de la música en cualquiera de los estamentos y listos. No se tiene un pensamiento que vaya más allá del propio hecho de escuchar o contemplar un espectáculo.
De esto se han sacado buenos provechos y rendimientos, usando métodos diversos donde la realidad artística ha quedado ahogada por el simple hecho de conseguir suculentos dividendos. Las empresas se han apropiado del criterio de la sociedad, manejándola a su antojo y con diligencias donde la manipulación de los gustos y pensamientos de la mayoría de los ciudadanos ha sido de primer orden, con el único designio de conseguir unos números que les den ganancia. Su vía, los medios de comunicación de masa, han servido en bandeja a sus propuestas comerciales.
Lo interesante es que nuestro criterio no debería ser tan permisible con todo lo que se nos venden. Y es curioso, porque aunque es así, nos hacemos los duros conjeturando con otros planos. Pero la realidad es esta: la música como negocio está muy alejada del criterio artístico, y su intención es alienarnos ante unas pautas que posibiliten unos suculentos réditos.
Existen teorías desde los sectores más críticos de nuestra sociedad, en la que se aboga porque la realidad es, que el poder que ha adquirido la televisión es usado de manera consciente por aquellos que saben de su fuerza e influencia en la creación de ideales de todo tipo, pero en lo que a nosotros nos concierne, artísticos y musicales. Parece ser que se distingue casi como una forma sugestiva de condicionamiento clásico, actuando sobre la voluntad defendible de todo aquel que no rebate nada, permaneciendo impasible ante la tormenta de sugerencias que les acosa.
Pues bien, la tan manida crisis que nos azota en la actualidad, comenzó a llegar antes hasta los músicos que a otras comunidades. Cuando comienzan desavenencias en la actividad cultural, es porque se van agotando los recursos en primer lugar para las cuestiones menos necesarias, y desgraciadamente tenemos que llenar antes la barriga que el alma. De esta manera, en estos momentos, si la crisis general es dura y difícil de llevar, imaginen ustedes en las áreas más prescindibles.
Hace poco nos comentaba, con gran acierto, nuestro querido amigo y enorme guitarrista onubense José Luis Rodriguez, una frase con un sentido muy lógico y al mismo tiempo, doloroso. La frase, original o no, rezaba con la siguiente contundencia: “Cuando la economía empeora, la cultura se estrangula”. Y es así de real…
Debemos aceptar, como miembros de una sociedad concreta, las consecuencias y responsabilidades que nos conciernen a cada uno. Otra historia son los resultados de nuestras filosofías y reflexiones. No podemos estar de acuerdo en cómo el capital se hace tan participe de las expresiones artísticas y culturales, siendo condicionante y característica indispensable. Es más, la música y otras manifestaciones de la misma índole, no deberían ser tan dependientes de estas razones. ¿En qué hemos fallado? ¿Qué es lo que se precipitado para crear tal confusión? ¿Puede haber cultura sin dinero?
Las respuestas pueden ser muy variadas, y las hipótesis realmente interesantes; lo que está muy claro es que ese sería otro debate, y ahora mismo, para lo único que estamos es para sacar la cabeza y coger algo de aire; o ¿no creen?
Son muchos los compositores que desde hace siglos, se han visto obligados a mantener una doble identidad: la de músico y la de empresario. De esta manera, han existido y existen numerosas formas para organizar el procedimiento de contratación y su posterior remuneración. Se ha confiado incluso, naciendo así otras actividades, en personas gestoras del propio negocio. En la actualidad son muchos los profesionales que poseen esta dedicación, siendo en la mayoría de las ocasiones, muy necesarios para crear y organizar eventos culturales.
Esto ha conllevado a la instauración y aplicación de unas estrategias de trabajo donde se ha pasado de unos objetivos más humanistas a otros puramente económicos. Algo que el individuo de a pie no tiene ni porque siquiera conocer. Ellos se dedican a disfrutar de la música en cualquiera de los estamentos y listos. No se tiene un pensamiento que vaya más allá del propio hecho de escuchar o contemplar un espectáculo.
De esto se han sacado buenos provechos y rendimientos, usando métodos diversos donde la realidad artística ha quedado ahogada por el simple hecho de conseguir suculentos dividendos. Las empresas se han apropiado del criterio de la sociedad, manejándola a su antojo y con diligencias donde la manipulación de los gustos y pensamientos de la mayoría de los ciudadanos ha sido de primer orden, con el único designio de conseguir unos números que les den ganancia. Su vía, los medios de comunicación de masa, han servido en bandeja a sus propuestas comerciales.
Lo interesante es que nuestro criterio no debería ser tan permisible con todo lo que se nos venden. Y es curioso, porque aunque es así, nos hacemos los duros conjeturando con otros planos. Pero la realidad es esta: la música como negocio está muy alejada del criterio artístico, y su intención es alienarnos ante unas pautas que posibiliten unos suculentos réditos.
Existen teorías desde los sectores más críticos de nuestra sociedad, en la que se aboga porque la realidad es, que el poder que ha adquirido la televisión es usado de manera consciente por aquellos que saben de su fuerza e influencia en la creación de ideales de todo tipo, pero en lo que a nosotros nos concierne, artísticos y musicales. Parece ser que se distingue casi como una forma sugestiva de condicionamiento clásico, actuando sobre la voluntad defendible de todo aquel que no rebate nada, permaneciendo impasible ante la tormenta de sugerencias que les acosa.
Pues bien, la tan manida crisis que nos azota en la actualidad, comenzó a llegar antes hasta los músicos que a otras comunidades. Cuando comienzan desavenencias en la actividad cultural, es porque se van agotando los recursos en primer lugar para las cuestiones menos necesarias, y desgraciadamente tenemos que llenar antes la barriga que el alma. De esta manera, en estos momentos, si la crisis general es dura y difícil de llevar, imaginen ustedes en las áreas más prescindibles.
Hace poco nos comentaba, con gran acierto, nuestro querido amigo y enorme guitarrista onubense José Luis Rodriguez, una frase con un sentido muy lógico y al mismo tiempo, doloroso. La frase, original o no, rezaba con la siguiente contundencia: “Cuando la economía empeora, la cultura se estrangula”. Y es así de real…
Debemos aceptar, como miembros de una sociedad concreta, las consecuencias y responsabilidades que nos conciernen a cada uno. Otra historia son los resultados de nuestras filosofías y reflexiones. No podemos estar de acuerdo en cómo el capital se hace tan participe de las expresiones artísticas y culturales, siendo condicionante y característica indispensable. Es más, la música y otras manifestaciones de la misma índole, no deberían ser tan dependientes de estas razones. ¿En qué hemos fallado? ¿Qué es lo que se precipitado para crear tal confusión? ¿Puede haber cultura sin dinero?
Las respuestas pueden ser muy variadas, y las hipótesis realmente interesantes; lo que está muy claro es que ese sería otro debate, y ahora mismo, para lo único que estamos es para sacar la cabeza y coger algo de aire; o ¿no creen?
domingo, 9 de mayo de 2010
Buscando una explicación coherente
No tengo la costumbre de abrir o entrar en debates en aspectos artísticos, ya que se imponen como norma habitual los gustos personales basados en criterios subjetivos y propios. Si la persona tiene un espíritu abierto y conciliador, puede llegar a ser hasta ciertamente agradable departir y compartir intereses e ideas. Pero como suele ser al contrario, cierto día decidí no volver a escuchar opiniones personales porque sean las que sean, son únicas y particulares, y claro, deben ser respetadas. Lo más curioso de la historia es que luego nadie respeta las tuyas, pero bueno…
Pues bien, por enésima vez me encuentro en la tesitura variable de la opinión que los demás mortales tienen de la música. Es irremediable sufrir en propia persona, los vástagos designios de aquellos que simplemente por tener orejas, ya buscan prevalecer con sus ideas por encima de cualquiera. Y no les culpo de su actitud, porque es de recibo entender esa especie de ambición que todos debemos tener como culmen de nuestra indispensable personalidad.
Lo extraño de todo esto es la base del correcto uso de la educación, entendida desde la formación y desde la disciplina que durante años he trabajado y han afanado en mí mis profesores. Una labor de años en las que se imponen las estructuras y formas de cómo construir una estética, entendida como parte de ese gusto por lo bien hecho, ante la reciprocidad que debemos manifestar ante una obra de arte, y de nuestra respuesta como necesarios espectadores.
Mi grado de complejidad y mi confundido planteamiento nace en como constantemente se rechazan las músicas hechas desde la complejidad y que por supuesto, las que muestran un grado de competencia fuera de toda duda. Del otro lado, se seleccionan para escuchar e incluso morir por ellas – si hiciera falta –, manifestaciones musicales donde los elementos lógicos de lo correctamente expresivo y armónico, ni siquiera se roza. No entiendo cómo es posible que aficionados o simplemente gente atrevida que son incapaces de afinar sus voces o instrumentos, que estén capacitados para continuar un patrón rítmico o bien se vean en la imposibilidad de conjuntar unas simples armonías, sean más seguidos que el mismísimo Beethoven.
Tampoco hace falta extrapolarse a la antigüedad – entendiendo doscientos años como tal –, ya que algunos comentarán que es inadecuado. Esto de lo que hablamos es algo que vemos entre coetáneos. ¿Cómo es posible que se le preste más atención a determinados seres mediáticos o no, que a genios que quedan en el más absurdo de los ostracismos? ¿Cómo es posible que algunos mortales tengan más aprecio por obras musicales que suenan realmente fuera de toda estética y se desprecia a quien hace de la música un lenguaje propio del alma?
Y no, no se acepta el tópico típico de “es que expresa como nadie”, ¿es qué los que han estudiado música a nivel reglado o no, no expresan nada? Se les acusa de que su expresividad queda ahogada por su técnica; esto es algo inadmisible y doloroso a la vez. No deberíamos consentir si quiera que estos sonidos llegaran hasta nosotros. Pero al contrario, parecemos unos retrógrados o unos arrogantes si defendemos una postura crítica y valorativa ante determinadas obras musicales. Ya está bien de que se admita la capacidad musical de unos u otros artistas por todas las características que les rodean menos por las que realmente importan: su capacidad para hacer música.
Espero que este tema abra un interesante debate sin paliativos ni acusaciones personales – porque no hacen falta – y además, se movilicen las conciencias en este sentido, tanto en nuestro blog como en nuestro grupo de facebook, siendo siempre respetuoso con las ideas contrarias. Entiendo que existen muchas personas que se sientan identificas con esto; llega a ser, honestamente, un verdadero punto de reflexión en nuestras filosofías. Estoy seguro que más de uno de los amables lectores se ha llegado a plantear si el que va mal encaminado es él, o si al ser único en ese pensamiento quizás esté equivocado. Pues no debe ser así.
Estaría muy bien que llegados a este punto, los que promueven y se involucran de música en todo su ser, llegaran a la deducción de que todo lo que suena debe ser categorizado desde un prisma lo más objetivo posible, y no valorando otras cuestiones que poco tienen que ver con la música. Sobre todo porque no nos estamos haciendo ningún favor, y a los grandes músicos olvidados por diferentes argumentos, menos aun. Y por favor, que quede bien claro que todos los músicos se expresan a través del lenguaje musical y de la técnica que han adquirido a base de esfuerzo y trabajo, da igual de manera autodidacta o en un conservatorio.
Pues bien, por enésima vez me encuentro en la tesitura variable de la opinión que los demás mortales tienen de la música. Es irremediable sufrir en propia persona, los vástagos designios de aquellos que simplemente por tener orejas, ya buscan prevalecer con sus ideas por encima de cualquiera. Y no les culpo de su actitud, porque es de recibo entender esa especie de ambición que todos debemos tener como culmen de nuestra indispensable personalidad.
Lo extraño de todo esto es la base del correcto uso de la educación, entendida desde la formación y desde la disciplina que durante años he trabajado y han afanado en mí mis profesores. Una labor de años en las que se imponen las estructuras y formas de cómo construir una estética, entendida como parte de ese gusto por lo bien hecho, ante la reciprocidad que debemos manifestar ante una obra de arte, y de nuestra respuesta como necesarios espectadores.
Mi grado de complejidad y mi confundido planteamiento nace en como constantemente se rechazan las músicas hechas desde la complejidad y que por supuesto, las que muestran un grado de competencia fuera de toda duda. Del otro lado, se seleccionan para escuchar e incluso morir por ellas – si hiciera falta –, manifestaciones musicales donde los elementos lógicos de lo correctamente expresivo y armónico, ni siquiera se roza. No entiendo cómo es posible que aficionados o simplemente gente atrevida que son incapaces de afinar sus voces o instrumentos, que estén capacitados para continuar un patrón rítmico o bien se vean en la imposibilidad de conjuntar unas simples armonías, sean más seguidos que el mismísimo Beethoven.
Tampoco hace falta extrapolarse a la antigüedad – entendiendo doscientos años como tal –, ya que algunos comentarán que es inadecuado. Esto de lo que hablamos es algo que vemos entre coetáneos. ¿Cómo es posible que se le preste más atención a determinados seres mediáticos o no, que a genios que quedan en el más absurdo de los ostracismos? ¿Cómo es posible que algunos mortales tengan más aprecio por obras musicales que suenan realmente fuera de toda estética y se desprecia a quien hace de la música un lenguaje propio del alma?
Y no, no se acepta el tópico típico de “es que expresa como nadie”, ¿es qué los que han estudiado música a nivel reglado o no, no expresan nada? Se les acusa de que su expresividad queda ahogada por su técnica; esto es algo inadmisible y doloroso a la vez. No deberíamos consentir si quiera que estos sonidos llegaran hasta nosotros. Pero al contrario, parecemos unos retrógrados o unos arrogantes si defendemos una postura crítica y valorativa ante determinadas obras musicales. Ya está bien de que se admita la capacidad musical de unos u otros artistas por todas las características que les rodean menos por las que realmente importan: su capacidad para hacer música.
Espero que este tema abra un interesante debate sin paliativos ni acusaciones personales – porque no hacen falta – y además, se movilicen las conciencias en este sentido, tanto en nuestro blog como en nuestro grupo de facebook, siendo siempre respetuoso con las ideas contrarias. Entiendo que existen muchas personas que se sientan identificas con esto; llega a ser, honestamente, un verdadero punto de reflexión en nuestras filosofías. Estoy seguro que más de uno de los amables lectores se ha llegado a plantear si el que va mal encaminado es él, o si al ser único en ese pensamiento quizás esté equivocado. Pues no debe ser así.
Estaría muy bien que llegados a este punto, los que promueven y se involucran de música en todo su ser, llegaran a la deducción de que todo lo que suena debe ser categorizado desde un prisma lo más objetivo posible, y no valorando otras cuestiones que poco tienen que ver con la música. Sobre todo porque no nos estamos haciendo ningún favor, y a los grandes músicos olvidados por diferentes argumentos, menos aun. Y por favor, que quede bien claro que todos los músicos se expresan a través del lenguaje musical y de la técnica que han adquirido a base de esfuerzo y trabajo, da igual de manera autodidacta o en un conservatorio.
domingo, 2 de mayo de 2010
Pepe Roca en la Sala Atlántida
Hay momentos, lugares y circunstancias en los que parece, o por lo menos tenemos esa percepción, que la música adquiere en sí misma, algo difícilmente explicable. Nos proporciona un plus, un carácter o un elemento de disparidad que hace sentir como esa música fluye de manera similar pero diferente a la misma vez. Esto solo se puede dar, lógicamente, si has asistido al mismo concierto o has escuchado en varias ocasiones al mismo grupo de músicos.
Pues bien, el pasado sábado, en un marco de belleza litoral inconmensurable y de complicada repetición, uno de los orgullos musicales de nuestra Huelva, autor de enormes obras musicales y marca y señal del rock andaluz, nos facilitó todas las sensaciones posibles de un concierto con ese componente de particularidad que a veces se suceden. Pepe Roca como factor de abastecer emociones, y la Sala Atlántida de El Portil como perfectos anfitriones, sumaron entre ambos las ganas, las satisfacciones y otros condicionantes para otorgarnos uno de esos momentos que difícilmente se podrán perder en nuestra memoria.
De nuestro querido amigo Antonio y de su generoso grupo de colaboradores, ya hemos hablado en otras ocasiones. Entre todos ellos hacen posible que un recinto como la Sala Atlántida, en un sitio privilegiado, muy cercano y con el olor a mar impregnándolo todo, han promocionado todos los fines de semana un concierto de muy buenas disposiciones. Hace falta en Huelva mucha gente con las ganas de proporcionar lugares donde se pueda disfrutar de la buena música, y la Sala Atlántida, casi saliendo de El Portil en dirección a El Rompido, en la rotonda de El Caño de la Culata, está funcionando de muy buenas maneras. Nuestro más sincero agradecimiento público a todos aquellos que fomentan la música en directo.
Pepe Roca hizo reunir, imaginamos que casi sin querer, a numeroso grupo de oyentes y amantes de su buen hacer, de sus melodías y de sus letras. Acompañado de su Toñi García a los coros y a la pequeña percusión, de su hijo José Carlos Roca al violonchelo, y conducido por su inseparable guitarra los temas propios y versiones fueron cayendo uno tras otro. No faltaron las obras cúlmenes de una época dorada de la música andaluza, haciendo un recorrido entre los grandes éxitos de Alameda, los notables temas de Jesús de la Rosa y Triana, algunas versiones sobre temas de Pedro Guerra, y algunas canciones relativamente nuevas.
Ante un numeroso y nutrido grupo de amigos y seguidores, la incomparable voz de Pepe Roca fue acrecentando aun más su propia leyenda viva, si cabe. Los grandes artistas son con el paso del tiempo aun más enormes, en cuanto a sabiduría y pozo de sonoridad. Es un autentico privilegio y una satisfacción increíble poderlo escuchar tan cercano y sincero. Cuando comienzan las primeras notas a sonar, es tremendo poder observar las caras de los asistentes. Es constante la sensación de tener la música a flor de la piel, y observar como a más de uno le resbalan lágrimas por las mejillas. Hay pocas músicas que hagan recrear un cumulo de sensaciones con tanta facilidad, por lo menos por este lugar en el que nos movemos.
Hablar de Pepe Roca es hablar de Alameda; y para ser justos, Alameda no sólo fue Pepe Roca. La inestimable aportación de grandes músicos en toda su trayectoria musical, que fue quizás demasiado corta a nivel discográfico, pero muy intensa en cuanto a producción, reunió en torno a Alameda a los hermanos Marinelli, Manuel y Rafael a los teclados – con impresionantes arreglos impregnados de esa autentica sonoridad andaluza –, a Manuel Rosa al bajo, y a Luis Moreno a la batería. Del mismo modo, tengo conciencia de varias colaboraciones de grandes músicos que en ese momento se encontraban en su entorno y que participaron de estas producciones discográficas de finales de los setenta y durante toda la década de los ochenta.
Es el caso de Luis Cobos “Manglis”, que grabó algunas guitarras. O Enrique de Melchor, guitarrista flamenco de la tradicional escuela Sevillana de Marchena. Asimismo, nuestro querido paisano y amigo Pepe Barros hizo coros en varios temas significativos, como ejemplo de estas participaciones. Y vamos a hacer un aporte que quizás muchos de ustedes desconozcan; y es que en un tema de Alameda llegó a grabar guitarras solistas el inconmensurable Paco de Lucía, que apareció con un seudónimo en los créditos por cuestión de pertenecer a otra discográfica.
La CBS se encargo de editar los álbumes de Alameda durante la época, haciendo una apuesta por está estética musical, muy de moda durante ese tiempo, pero con una calidad de irrepetible sensibilidad.
Pues bien, el pasado sábado, en un marco de belleza litoral inconmensurable y de complicada repetición, uno de los orgullos musicales de nuestra Huelva, autor de enormes obras musicales y marca y señal del rock andaluz, nos facilitó todas las sensaciones posibles de un concierto con ese componente de particularidad que a veces se suceden. Pepe Roca como factor de abastecer emociones, y la Sala Atlántida de El Portil como perfectos anfitriones, sumaron entre ambos las ganas, las satisfacciones y otros condicionantes para otorgarnos uno de esos momentos que difícilmente se podrán perder en nuestra memoria.
De nuestro querido amigo Antonio y de su generoso grupo de colaboradores, ya hemos hablado en otras ocasiones. Entre todos ellos hacen posible que un recinto como la Sala Atlántida, en un sitio privilegiado, muy cercano y con el olor a mar impregnándolo todo, han promocionado todos los fines de semana un concierto de muy buenas disposiciones. Hace falta en Huelva mucha gente con las ganas de proporcionar lugares donde se pueda disfrutar de la buena música, y la Sala Atlántida, casi saliendo de El Portil en dirección a El Rompido, en la rotonda de El Caño de la Culata, está funcionando de muy buenas maneras. Nuestro más sincero agradecimiento público a todos aquellos que fomentan la música en directo.
Pepe Roca hizo reunir, imaginamos que casi sin querer, a numeroso grupo de oyentes y amantes de su buen hacer, de sus melodías y de sus letras. Acompañado de su Toñi García a los coros y a la pequeña percusión, de su hijo José Carlos Roca al violonchelo, y conducido por su inseparable guitarra los temas propios y versiones fueron cayendo uno tras otro. No faltaron las obras cúlmenes de una época dorada de la música andaluza, haciendo un recorrido entre los grandes éxitos de Alameda, los notables temas de Jesús de la Rosa y Triana, algunas versiones sobre temas de Pedro Guerra, y algunas canciones relativamente nuevas.
Ante un numeroso y nutrido grupo de amigos y seguidores, la incomparable voz de Pepe Roca fue acrecentando aun más su propia leyenda viva, si cabe. Los grandes artistas son con el paso del tiempo aun más enormes, en cuanto a sabiduría y pozo de sonoridad. Es un autentico privilegio y una satisfacción increíble poderlo escuchar tan cercano y sincero. Cuando comienzan las primeras notas a sonar, es tremendo poder observar las caras de los asistentes. Es constante la sensación de tener la música a flor de la piel, y observar como a más de uno le resbalan lágrimas por las mejillas. Hay pocas músicas que hagan recrear un cumulo de sensaciones con tanta facilidad, por lo menos por este lugar en el que nos movemos.
Hablar de Pepe Roca es hablar de Alameda; y para ser justos, Alameda no sólo fue Pepe Roca. La inestimable aportación de grandes músicos en toda su trayectoria musical, que fue quizás demasiado corta a nivel discográfico, pero muy intensa en cuanto a producción, reunió en torno a Alameda a los hermanos Marinelli, Manuel y Rafael a los teclados – con impresionantes arreglos impregnados de esa autentica sonoridad andaluza –, a Manuel Rosa al bajo, y a Luis Moreno a la batería. Del mismo modo, tengo conciencia de varias colaboraciones de grandes músicos que en ese momento se encontraban en su entorno y que participaron de estas producciones discográficas de finales de los setenta y durante toda la década de los ochenta.
Es el caso de Luis Cobos “Manglis”, que grabó algunas guitarras. O Enrique de Melchor, guitarrista flamenco de la tradicional escuela Sevillana de Marchena. Asimismo, nuestro querido paisano y amigo Pepe Barros hizo coros en varios temas significativos, como ejemplo de estas participaciones. Y vamos a hacer un aporte que quizás muchos de ustedes desconozcan; y es que en un tema de Alameda llegó a grabar guitarras solistas el inconmensurable Paco de Lucía, que apareció con un seudónimo en los créditos por cuestión de pertenecer a otra discográfica.
La CBS se encargo de editar los álbumes de Alameda durante la época, haciendo una apuesta por está estética musical, muy de moda durante ese tiempo, pero con una calidad de irrepetible sensibilidad.
domingo, 25 de abril de 2010
Teatro Cardenio, Ayamonte
Todavía andamos recolocando ideas y posibles satisfacciones de lo que antes de anoche tuvimos la suerte de percibir. Och8 Vientos realizó uno de los primeros conciertos de la pequeña gira de teatros que se va a prolongar durante todo el año por la geografía nacional y que tendrá su cenit con la presentación de su segundo disco de estudio “Camino por andar” ante su propio público el 28 de mayo en el Gran Teatro de Huelva. Ya hablaremos de ese día un poco más adelante, pero que sepan todos ustedes que están más que invitados a este acontecimiento que se nos antoja de lo más interesante de nuestro año musical.
Como decía, este pasado viernes 23 de abril, el Teatro Cardenio de la localidad onubense de Ayamonte tuvo la pronosticada aventura de acoger, junto con su increíble gente, un pasito más de lo que podemos dar como músicos de directo, que como bien saben todos los que conocen nuestro proyecto, es una característica que defendemos y de la que nos sentimos realmente orgullosos. Los conciertos están saliendo con una fuerza y una coherencia con la que siempre hemos querido sentirnos identificados; y lo mejor es que estamos acercándonos al público con una sensibilidad y comunicación relevante, con lo que la complacencia es más que interesante.
Es un autentico privilegio que el Ayuntamiento de Ayamonte confiara en nuestra música para su programación cultural de este trimestre. Volver a tocar en las tablas de uno de los teatros con mayor solera e historia de toda la provincia de Huelva fue, fuera de toda duda, una de las grandes experiencias vividas en los últimos doce meses. Quizás sea un poco ilógico, pero al alzar la mirada hacia su cielo estrellado, era capaz de viajar en el tiempo, a otros momentos musicales, a otros conciertos, a otras estancias en este querido teatro. Imagino que para algunos, bien por planteamiento o bien por insensibilidad, le supone esta afirmación ciertamente ocurrente o fuera de lugar; pero, personalmente, los sentimientos propios no tienen la necesidad de ser aceptados por los demás, se tienen y ya está.
La más de la veintena de temas de los que consta nuestro repertorio, fueron desgranándose uno detrás de otro, fluyendo desde el primer instante la comunicación entre las personas que se hallaban entre el patio de butacas y los palcos. Ayamonte se volcó con Och8 Vientos desde el primer instante, haciéndose todo más hacedero y realizable. Sinceramente, la gran cantidad de sensaciones que vivimos serán difícilmente borradas de nuestra memoria. La música fluía con una facilidad increíble, y lo mejor es que iba saliendo desde lo más profundo de nuestras intenciones. Nunca se asegura que el motivo de crear música sea la satisfacción de los posibles receptores, pero no podemos engañar a nadie si manifestamos que es algo que te hace ser más grande como persona y por supuesto, como músico.
El trabajo, la dedicación constante, los grandes sacrificios y el esfuerzo sin pausa para conseguir que la propia música crezca como para ser mostrada a los demás, es parte inexorable e inherente a nuestra vida diaria. Exponer a nivel musical tus creaciones musicales en un concierto no es algo que sólo se queda ahí, en el momento de la audición, si no que existe una labor que roza con las sensaciones de extenuación y a la vez de agitación personal.
Si a esto se le une cierta expectación por parte de los presentes en la sala, un espíritu sin prejuicios y las ganas de disfrutar y saborear nuevas sensaciones musicales, entre ambos se presentan credenciales para hacer algo con buenas maneras. Es por esto que cuando existen de las dos partes una correcta ejecución de roles, se crea un nexo de unión, algo que nos conectará ya para siempre.
Después de tanto luchar y pelear en este difícil mundo que es la música, este tipo de acontecimientos sirven para mucho, como una motivación exagerada y que te llena de manera provocadora para continuar. Y esto es algo con un valor incalculable, además de ser complejamente pagado a quien te lo presta, sobre todo por no saber cómo corresponder tanto lo dado.
Desde estas líneas mostrar nuestro más sincero agradecimiento a todos los que posibilitaron que Och8 Vientos estuviera en Ayamonte; y esperamos y creemos que no va a ser la última. Quizás sea arriesgado afirmar esto con rotundidad, pero las sensaciones que nos llevamos, que además fueron muchas, es de que todo aquel que asistió al concierto se fue para casa con muy buen sabor de boca. Muchas gracias por regalarnos vuestra presencia, vuestra colaboración y por estar en pie durante el bis, disfrutando al pie del escenario como si fuera un concierto al aire libre.
Como decía, este pasado viernes 23 de abril, el Teatro Cardenio de la localidad onubense de Ayamonte tuvo la pronosticada aventura de acoger, junto con su increíble gente, un pasito más de lo que podemos dar como músicos de directo, que como bien saben todos los que conocen nuestro proyecto, es una característica que defendemos y de la que nos sentimos realmente orgullosos. Los conciertos están saliendo con una fuerza y una coherencia con la que siempre hemos querido sentirnos identificados; y lo mejor es que estamos acercándonos al público con una sensibilidad y comunicación relevante, con lo que la complacencia es más que interesante.
Es un autentico privilegio que el Ayuntamiento de Ayamonte confiara en nuestra música para su programación cultural de este trimestre. Volver a tocar en las tablas de uno de los teatros con mayor solera e historia de toda la provincia de Huelva fue, fuera de toda duda, una de las grandes experiencias vividas en los últimos doce meses. Quizás sea un poco ilógico, pero al alzar la mirada hacia su cielo estrellado, era capaz de viajar en el tiempo, a otros momentos musicales, a otros conciertos, a otras estancias en este querido teatro. Imagino que para algunos, bien por planteamiento o bien por insensibilidad, le supone esta afirmación ciertamente ocurrente o fuera de lugar; pero, personalmente, los sentimientos propios no tienen la necesidad de ser aceptados por los demás, se tienen y ya está.
La más de la veintena de temas de los que consta nuestro repertorio, fueron desgranándose uno detrás de otro, fluyendo desde el primer instante la comunicación entre las personas que se hallaban entre el patio de butacas y los palcos. Ayamonte se volcó con Och8 Vientos desde el primer instante, haciéndose todo más hacedero y realizable. Sinceramente, la gran cantidad de sensaciones que vivimos serán difícilmente borradas de nuestra memoria. La música fluía con una facilidad increíble, y lo mejor es que iba saliendo desde lo más profundo de nuestras intenciones. Nunca se asegura que el motivo de crear música sea la satisfacción de los posibles receptores, pero no podemos engañar a nadie si manifestamos que es algo que te hace ser más grande como persona y por supuesto, como músico.
El trabajo, la dedicación constante, los grandes sacrificios y el esfuerzo sin pausa para conseguir que la propia música crezca como para ser mostrada a los demás, es parte inexorable e inherente a nuestra vida diaria. Exponer a nivel musical tus creaciones musicales en un concierto no es algo que sólo se queda ahí, en el momento de la audición, si no que existe una labor que roza con las sensaciones de extenuación y a la vez de agitación personal.
Si a esto se le une cierta expectación por parte de los presentes en la sala, un espíritu sin prejuicios y las ganas de disfrutar y saborear nuevas sensaciones musicales, entre ambos se presentan credenciales para hacer algo con buenas maneras. Es por esto que cuando existen de las dos partes una correcta ejecución de roles, se crea un nexo de unión, algo que nos conectará ya para siempre.
Después de tanto luchar y pelear en este difícil mundo que es la música, este tipo de acontecimientos sirven para mucho, como una motivación exagerada y que te llena de manera provocadora para continuar. Y esto es algo con un valor incalculable, además de ser complejamente pagado a quien te lo presta, sobre todo por no saber cómo corresponder tanto lo dado.
Desde estas líneas mostrar nuestro más sincero agradecimiento a todos los que posibilitaron que Och8 Vientos estuviera en Ayamonte; y esperamos y creemos que no va a ser la última. Quizás sea arriesgado afirmar esto con rotundidad, pero las sensaciones que nos llevamos, que además fueron muchas, es de que todo aquel que asistió al concierto se fue para casa con muy buen sabor de boca. Muchas gracias por regalarnos vuestra presencia, vuestra colaboración y por estar en pie durante el bis, disfrutando al pie del escenario como si fuera un concierto al aire libre.
domingo, 18 de abril de 2010
Vanesa Martín en cuarto creciente
Las noches del pasado fin de semana, viernes y sábado, se han llenado de una nueva luna que va haciendo cada vez más madura e interesante. Una nueva apuesta de los técnicos del área de Cultura del Ayuntamiento de Huelva nos ha hecho poder disfrutar de los comienzos de una nueva meteórica carrera musical en nuestro querido Gran Teatro capitalino; además, para mejoría, ella es andaluza. Y el sábado, estuvo en el Teatro Sierra de Aracena, de la localidad serrana. Así es que un perfecto doblete para quien tiene por decencia una sensibilidad provista de colores e imágenes propias.
Esta cantautora malagueña está inmersa en la gira de presentación de su segundo disco, titulado homónimamente como una de sus canciones “Trampas”. Sus argumentaciones y tramas se basan casi en su totalidad en el amor y el desamor, como parte fundamental de la propia vida. Y ciertamente, se agradece que desde su concepto y terminología acapare de tan sencilla forma unas de las cuestiones más puras que se presentan en el ser humano.
Su cálida voz se antoja propicia para sus propias composiciones. Es una autentica gozada escucharla cantar. Tuve la suerte de tocar con ella un par de veces hace algunos años en Málaga, cuando comenzaba a rodar su primer disco “Agua”, el cual no fue correctamente promocionado por la que entonces era su compañía. Y con sinceridad, ha crecido enormemente en todos los sentidos, pero sobre todo en la profesionalidad y el saber estar. Ha ganado en experiencia y sabiduría, presentándose con desparpajo y calidad humana. Creo que poco a poco está sumiéndose en un proceso de responsabilidad realmente interesante.
También es de recibo hablar en esta ocasión de la gente de Huelva, que respondieron de una manera extraordinaria. Vanesa está siendo una artista cada vez más mediática, y eso se nota en este tipo de circunstancias. No había localidades disponibles desde hacia catorce o quince días. Un rotundo éxito de taquilla y un llenazo espectacular en el centro de la cultura onubense. Francamente, fue una agradable sorpresa para todos, incluso para Vanesa, con la que luego departimos unas simpáticas palabras. Se la veía exultante de alegría y satisfacción. Todo le va sobre ruedas, y eso es algo de lo que se siente agradecida y a la vez complacida porque el trabajo de tanto tiempo va dando los resultados que han ido buscando desde hace años.
Para nuestra complacencia y honor comentar que en su equipo se encuentran varios onubenses. Manolo Hernández es el encargado de hacer sonar sus conciertos. Técnico de sonido natural de Huelva con una trayectoria realmente importante que inició en su tierra con las empresas de la zona, y que en la actualidad es motivo de pelea por parte de muchas agencias de conciertos, para poder contar con él. Es un gran profesional y como bien digo, en alta estimación por parte de los conocedores del circuito musical.
Y a la batería, José Mena. Algún día dedicaremos un artículo a su persona. Buen amigo de muchos de los grandes músicos de Huelva. Profesional incansable en su mejora técnica y trabajador innato en su extenso recorrido como músico, tocando y prestando su sentido rítmico a infinidad de artistas, entre grabaciones y conciertos. En el ámbito musical, hablar de Mena es enseguida asociarlo al bien hacer y a una personalidad reconocida a pesar de sus cortos 37 años. En la actualidad, nos comentaba en camerinos, se encuentra disfrutando de lo que hace, a caballo entre su residencia actual en Madrid y Sevilla.
Una de las mejores conclusiones que un espectador de un concierto puede llevarse y sentir para su propio goce, es la del disfrute generalizado de todos en ese espacio de tiempo. Hay ocasiones en las que se puede observar esa falta de realidad, donde se provee de poca naturalidad y de rasgos artificiales. Pues bien, hacia algún tiempo que no veía con la claridad con la que Vanesa Martin nos lo demostró el pasado viernes. Con esa desenvoltura por bandera, el público tuvo la fortuna de poder observar como cuando la música mana en pureza, desde quien parte, haciéndola con conciencia y coherencia, siendo honesto con quien los han ido a escuchar.
El valor de esto es lo que quizás debemos estimar en alta medida. Que la música fluya como una sencilla expresión de lo que es. Y Vanesa Martin tiene tantas ganas de hacer bien las cosas, que eso se transmite. Se agradece enormemente que no haya intención en el engaño, como ocurre por naturaleza en algunos personajes que bien se aprovechan de la música como vehículo para sus propios intereses. Por eso llegará lejísimos, por merecimientos propios, sin trampas, como muy bien dice ella misma.
Esta cantautora malagueña está inmersa en la gira de presentación de su segundo disco, titulado homónimamente como una de sus canciones “Trampas”. Sus argumentaciones y tramas se basan casi en su totalidad en el amor y el desamor, como parte fundamental de la propia vida. Y ciertamente, se agradece que desde su concepto y terminología acapare de tan sencilla forma unas de las cuestiones más puras que se presentan en el ser humano.
Su cálida voz se antoja propicia para sus propias composiciones. Es una autentica gozada escucharla cantar. Tuve la suerte de tocar con ella un par de veces hace algunos años en Málaga, cuando comenzaba a rodar su primer disco “Agua”, el cual no fue correctamente promocionado por la que entonces era su compañía. Y con sinceridad, ha crecido enormemente en todos los sentidos, pero sobre todo en la profesionalidad y el saber estar. Ha ganado en experiencia y sabiduría, presentándose con desparpajo y calidad humana. Creo que poco a poco está sumiéndose en un proceso de responsabilidad realmente interesante.
También es de recibo hablar en esta ocasión de la gente de Huelva, que respondieron de una manera extraordinaria. Vanesa está siendo una artista cada vez más mediática, y eso se nota en este tipo de circunstancias. No había localidades disponibles desde hacia catorce o quince días. Un rotundo éxito de taquilla y un llenazo espectacular en el centro de la cultura onubense. Francamente, fue una agradable sorpresa para todos, incluso para Vanesa, con la que luego departimos unas simpáticas palabras. Se la veía exultante de alegría y satisfacción. Todo le va sobre ruedas, y eso es algo de lo que se siente agradecida y a la vez complacida porque el trabajo de tanto tiempo va dando los resultados que han ido buscando desde hace años.
Para nuestra complacencia y honor comentar que en su equipo se encuentran varios onubenses. Manolo Hernández es el encargado de hacer sonar sus conciertos. Técnico de sonido natural de Huelva con una trayectoria realmente importante que inició en su tierra con las empresas de la zona, y que en la actualidad es motivo de pelea por parte de muchas agencias de conciertos, para poder contar con él. Es un gran profesional y como bien digo, en alta estimación por parte de los conocedores del circuito musical.
Y a la batería, José Mena. Algún día dedicaremos un artículo a su persona. Buen amigo de muchos de los grandes músicos de Huelva. Profesional incansable en su mejora técnica y trabajador innato en su extenso recorrido como músico, tocando y prestando su sentido rítmico a infinidad de artistas, entre grabaciones y conciertos. En el ámbito musical, hablar de Mena es enseguida asociarlo al bien hacer y a una personalidad reconocida a pesar de sus cortos 37 años. En la actualidad, nos comentaba en camerinos, se encuentra disfrutando de lo que hace, a caballo entre su residencia actual en Madrid y Sevilla.
Una de las mejores conclusiones que un espectador de un concierto puede llevarse y sentir para su propio goce, es la del disfrute generalizado de todos en ese espacio de tiempo. Hay ocasiones en las que se puede observar esa falta de realidad, donde se provee de poca naturalidad y de rasgos artificiales. Pues bien, hacia algún tiempo que no veía con la claridad con la que Vanesa Martin nos lo demostró el pasado viernes. Con esa desenvoltura por bandera, el público tuvo la fortuna de poder observar como cuando la música mana en pureza, desde quien parte, haciéndola con conciencia y coherencia, siendo honesto con quien los han ido a escuchar.
El valor de esto es lo que quizás debemos estimar en alta medida. Que la música fluya como una sencilla expresión de lo que es. Y Vanesa Martin tiene tantas ganas de hacer bien las cosas, que eso se transmite. Se agradece enormemente que no haya intención en el engaño, como ocurre por naturaleza en algunos personajes que bien se aprovechan de la música como vehículo para sus propios intereses. Por eso llegará lejísimos, por merecimientos propios, sin trampas, como muy bien dice ella misma.
domingo, 11 de abril de 2010
La música verdadera
Es duro a menudo, ser sinceros. Quien elije la verdad como el camino en el que dar sus pasos, se suele hacer más empedrado que cuando no es así. Da la sensación de que la mentira, el engaño y las formas simples de embaucamiento, allanan el camino y lo hacen más sencillo. Y es cierto, mintiendo y adulterando la verdad es mucho más sencillo llegar a donde te propongas. Lo difícil de esto, y lo que caracteriza a estas cuestiones, es que la traición y lo desnaturalizado se apodera del ser humano. Amén de la falta de respeto y la poca consideración con los demás, aquellos a los que les decimos cuanto los queremos pero que en el fondo es una falsa.
Pues bien, afortunadamente, el camino de la música es tan inmensamente transparente que cuando alguien tan falso y con tan poca honestidad intenta acercarse de manera oculta hasta ella, a largo plazo, siempre sale perdiendo y descubriéndose toda la verdad. Es triste ir por la vida de esta forma, pero quien selecciona esas actitudes suele mostrar a la vez falta de madurez y una cobardía increíble.
Nadie se puede abanderar con la verdad absoluta, pero la intención debe ser acercarse lo máximo a la mayor sinceridad posible, por lo menos a título personal. Conozco a muchos que logran hacer de la mentira su razón, y triunfan para todos aquellos que no saben de su historia a nivel personal, de cómo se comportan, de que realidades les mueven y del porque de sus actitudes, en las que pisan todo lo pisable, y se aprovechan de todo lo aprovechable.
¿Quién no ha hospedado en sí como experiencia propia esto que estoy contando? ¿Quién no ha reconocido en sus mismas vivencias a algunos de estos personajes en el qué la mentira y la falsedad son parte indisoluble de sus procedimientos? Es parte de la propia vida hallarse con estos seres – por llamarlos de alguna manera – en alguna ocasión, y aunque son difíciles de detectar de primeras, con el paso del tiempo terminar por caerse como un castillo de naipes. No hay vacunas ni insecticidas para este tipo de parásitos, debiendo las personas honestas, tener que optar por dos posibles opciones: pensar en positivo y no dar sabido que todas las personas son así para luego decepcionarte profundamente, o bien actuar a la defensiva y darles demasiada importancia a estos personajes de la apariencia y la farsa.
Pues bien, en el mundo del arte se suceden por cuestiones similares a las humanas, este tipo de acciones. Y por mucho que pienses que aprendes la lección, te la dan una y otra vez. Es imposible detectarlos, pero en el mundo musical hay quien saca semejante provecho y beneficio en todos los sentidos. Sus argucias son en contra de aquellos que luchamos porque las cosas sean lo más honorables posibles, con vergüenza y valentía. Estos individuos demuestran la falta coherente de estos valores, apoderándose de una cobardía y una condición que cuanto más lejos este de uno mismo, muchísimo mejor.
Es imposible o realmente trabajoso luchar contra estos maestros de la mentira. Realizan una red de araña en la que convencen con sus falsas ideas y sus cualidades zalameras a todo aquel que le presta su sana intención. Para verlos y desenmascararlos hay que trazar una estrategia fuera de nuestra práctica, ya que lo dificultoso de todo esto es estar a la baja naturaleza que estos demuestran. Dar con la realidad de sus mentiras y falacias no está al alcance de todos, porque ni a veces nos interesa, o porque sencillamente no desarrollamos ideas intelectuales que giren en torno a sus propósitos.
Sembrar vientos no puede dar otro resultado que el de recoger tempestades. La manera más frívola de atajar a esta panda de calumniadores es adjuntando conceptos y situaciones en las que nos veamos afectados de manera más seria. Y aun así, la mayoría de las veces es muy complicado poder sacar conclusiones a corto o medio plazo. Pero finalmente, todo se desvanece y con ello salen a la luz los inverosímiles engaños y todas las patrañas que han sido capaces de acumular durante tanto tiempo.
No es cuestión de desear el mal a nadie, eso de poca clase y de mala condición. Y aunque a veces se constituyan posibles actitudes negativas, hay que ser coherente con uno mismo y partir de la idea de otorgar la mínima importancia a quien hace de su vida una gran mentira. Incluso deberíamos de dar las gracias a todos los que sois de esta forma de actuar, porque es a partir del conocimiento que nos otorga nuestro intelecto, el correcto aprender de que estas no son las maneras de actuar ni con los que nos rodean, ni para con nadie. Corta vida al mentiroso, tanto en la música como en la vida real, y que el poco aire que respiras se ahogue en tus hipócrita falsedad.
Pues bien, afortunadamente, el camino de la música es tan inmensamente transparente que cuando alguien tan falso y con tan poca honestidad intenta acercarse de manera oculta hasta ella, a largo plazo, siempre sale perdiendo y descubriéndose toda la verdad. Es triste ir por la vida de esta forma, pero quien selecciona esas actitudes suele mostrar a la vez falta de madurez y una cobardía increíble.
Nadie se puede abanderar con la verdad absoluta, pero la intención debe ser acercarse lo máximo a la mayor sinceridad posible, por lo menos a título personal. Conozco a muchos que logran hacer de la mentira su razón, y triunfan para todos aquellos que no saben de su historia a nivel personal, de cómo se comportan, de que realidades les mueven y del porque de sus actitudes, en las que pisan todo lo pisable, y se aprovechan de todo lo aprovechable.
¿Quién no ha hospedado en sí como experiencia propia esto que estoy contando? ¿Quién no ha reconocido en sus mismas vivencias a algunos de estos personajes en el qué la mentira y la falsedad son parte indisoluble de sus procedimientos? Es parte de la propia vida hallarse con estos seres – por llamarlos de alguna manera – en alguna ocasión, y aunque son difíciles de detectar de primeras, con el paso del tiempo terminar por caerse como un castillo de naipes. No hay vacunas ni insecticidas para este tipo de parásitos, debiendo las personas honestas, tener que optar por dos posibles opciones: pensar en positivo y no dar sabido que todas las personas son así para luego decepcionarte profundamente, o bien actuar a la defensiva y darles demasiada importancia a estos personajes de la apariencia y la farsa.
Pues bien, en el mundo del arte se suceden por cuestiones similares a las humanas, este tipo de acciones. Y por mucho que pienses que aprendes la lección, te la dan una y otra vez. Es imposible detectarlos, pero en el mundo musical hay quien saca semejante provecho y beneficio en todos los sentidos. Sus argucias son en contra de aquellos que luchamos porque las cosas sean lo más honorables posibles, con vergüenza y valentía. Estos individuos demuestran la falta coherente de estos valores, apoderándose de una cobardía y una condición que cuanto más lejos este de uno mismo, muchísimo mejor.
Es imposible o realmente trabajoso luchar contra estos maestros de la mentira. Realizan una red de araña en la que convencen con sus falsas ideas y sus cualidades zalameras a todo aquel que le presta su sana intención. Para verlos y desenmascararlos hay que trazar una estrategia fuera de nuestra práctica, ya que lo dificultoso de todo esto es estar a la baja naturaleza que estos demuestran. Dar con la realidad de sus mentiras y falacias no está al alcance de todos, porque ni a veces nos interesa, o porque sencillamente no desarrollamos ideas intelectuales que giren en torno a sus propósitos.
Sembrar vientos no puede dar otro resultado que el de recoger tempestades. La manera más frívola de atajar a esta panda de calumniadores es adjuntando conceptos y situaciones en las que nos veamos afectados de manera más seria. Y aun así, la mayoría de las veces es muy complicado poder sacar conclusiones a corto o medio plazo. Pero finalmente, todo se desvanece y con ello salen a la luz los inverosímiles engaños y todas las patrañas que han sido capaces de acumular durante tanto tiempo.
No es cuestión de desear el mal a nadie, eso de poca clase y de mala condición. Y aunque a veces se constituyan posibles actitudes negativas, hay que ser coherente con uno mismo y partir de la idea de otorgar la mínima importancia a quien hace de su vida una gran mentira. Incluso deberíamos de dar las gracias a todos los que sois de esta forma de actuar, porque es a partir del conocimiento que nos otorga nuestro intelecto, el correcto aprender de que estas no son las maneras de actuar ni con los que nos rodean, ni para con nadie. Corta vida al mentiroso, tanto en la música como en la vida real, y que el poco aire que respiras se ahogue en tus hipócrita falsedad.
domingo, 4 de abril de 2010
Reflexiones en voz alta
A veces, cuando me dispongo a madurar sobre que escribir para cada lunes en nuestro Templete, delibero si merece la pena desarrollar una idea, de índole musical, en una sociedad y cultura como la nuestra. Y si ya pienso en mis paisanos y congéneres onubenses, es cuando la desmotivación acapara las mayorías de mis posibilidades. Sé a ciencia cierta, que las capacidades a nivel psicológico de unos y de otros varían en gran medida dependiendo de multitud de factores. Pero a veces intentamos hacernos más fuertes de lo que realmente somos, pretendiendo dar una imagen bastante diferente a lo que somos.
Ciertamente, este documento que ahora mismo me dispongo a rellenar con mis pensamientos y creencias, como cada lunes, recibe el apoyo incondicional de la mayoría de los amables lectores. Algo que es de agradecer desde la parte que nos toca; incluso me atrevo a afirmar, a riesgo de ser pedante en otra ocasión más, que es algo que me ilusiona de gran manera. Escribo para ustedes, intentando aportar una visión particular desde una cuidada formación musical y por supuesto un intento de ser objetivo siempre desde el respeto.
Pero de vez en cuando, se cruzan ante nosotros, posibles discrepantes a los que suelo prestarle la atención justa. Pero llegados a este punto, una encrucijada de caminos de los más sana posible – ya que no lo miro de otra forma – creo que colocarse en una perspectiva concreta es lo mejor que se puede hacer.
Nuestra disposición siempre es, desde lo más profundo, vacía de maldad e incluso sin intereses personales. Debemos mantener un espíritu colaborador y conciliador como lugar de partida. Pues bien, cuanto más se aplican estas consignas, mayor es el convencimiento ajeno de que no es así. Aquí podríamos emplear ese bien sabido refrán de que todo ladrón cree que los demás son de su misma condición. Es terrible como debemos de soportar, sólo por dar nuestra opinión profesional, constantes ataques que se utilizan para que algunos luego se coloquen en sus ideas.
Si tengo alguna queja, un sentir por algo que se puede considerar injusto, algo que creemos es mejorable o si vemos algo que se puede discernir como algo abusivo y afrentoso, no debemos tener la más mínima duda de que se puede denunciar. Es más, creo que es obligación para todo aquel que quiere estar en paz consigo mismo. Por supuesto desde el respeto, la coherencia y la valentía, pero con decisión y honestidad. El camino sólo se hace a base de verdades, no de calumnias ni de opiniones basadas en criterios particulares repletas de subjetividad o intereses personales.
Hay que saber cuando estamos en una tesitura concreta, si es fija o si tiene varias posibilidades: nadie es dueño de la realidad objetiva. Incluso podríamos afirmar que toda evidencia es relativa, haciendo de la verdad algo que puede poseer varias legitimidades. Lo que no debe ser admisible son teorías basadas en ponencias propias asentadas en conceptos patrimoniales individuales y particulares de cada uno. Sobre todo porque puedes estar esgrimidas desde el interés único y privado. Bueno, hay una opción para estas situaciones concretas, y es aquella en la que sí nos interesa la posición de alguien por tener importancia para nosotros a título personal.
Nadie es dueño de la verdad, y menos en materias artísticas, donde las teorías de la recepción son sobre todo dependientes de nuestros conocimientos. Incluso son muy influyentes los factores que unos u otros planteamos y originamos con respecto a todas esas sensaciones que tenemos cuando nos colocamos al frente de una obra de arte. Aarón Copland, compositor estadounidense del siglo XX, afirma con contundencia que a mayor conocimiento, mayor disfrute. En su libro “Como escuchar la Música”, hace una interesante síntesis sobre el proceso íntimo de escuchar, presentando una serie de propuestas para que entendamos que percibir auditivamente no se quede en algo insípido e insulso.
Debemos darle la importancia que tiene, si no es así, ¿para qué se han realizado y construyen tantas y tantas exposiciones musicales a lo largo y ancho de su existencia? ¿Qué sentido tiene hacer música desde la coherencia del propio alma? Mientras la mayoría de los viandantes de nuestra colectividad solamente contempla la música como un adorno o bien como aderezo a otras actividades. ¿Dónde ha caído el auténtico sentido de esta práctica? Seguimos entendiendo el hecho musical como una forma de expresión, un tipo de lenguaje que goza de tener las ricas propiedades que otras formas de comunicación ni por asomo se acercan. Mientras muchos de mis queridos semejantes únicamente la siguen usando a en un porcentaje ínfimo, nosotros la disfrutaremos lo máximo posible.
Ciertamente, este documento que ahora mismo me dispongo a rellenar con mis pensamientos y creencias, como cada lunes, recibe el apoyo incondicional de la mayoría de los amables lectores. Algo que es de agradecer desde la parte que nos toca; incluso me atrevo a afirmar, a riesgo de ser pedante en otra ocasión más, que es algo que me ilusiona de gran manera. Escribo para ustedes, intentando aportar una visión particular desde una cuidada formación musical y por supuesto un intento de ser objetivo siempre desde el respeto.
Pero de vez en cuando, se cruzan ante nosotros, posibles discrepantes a los que suelo prestarle la atención justa. Pero llegados a este punto, una encrucijada de caminos de los más sana posible – ya que no lo miro de otra forma – creo que colocarse en una perspectiva concreta es lo mejor que se puede hacer.
Nuestra disposición siempre es, desde lo más profundo, vacía de maldad e incluso sin intereses personales. Debemos mantener un espíritu colaborador y conciliador como lugar de partida. Pues bien, cuanto más se aplican estas consignas, mayor es el convencimiento ajeno de que no es así. Aquí podríamos emplear ese bien sabido refrán de que todo ladrón cree que los demás son de su misma condición. Es terrible como debemos de soportar, sólo por dar nuestra opinión profesional, constantes ataques que se utilizan para que algunos luego se coloquen en sus ideas.
Si tengo alguna queja, un sentir por algo que se puede considerar injusto, algo que creemos es mejorable o si vemos algo que se puede discernir como algo abusivo y afrentoso, no debemos tener la más mínima duda de que se puede denunciar. Es más, creo que es obligación para todo aquel que quiere estar en paz consigo mismo. Por supuesto desde el respeto, la coherencia y la valentía, pero con decisión y honestidad. El camino sólo se hace a base de verdades, no de calumnias ni de opiniones basadas en criterios particulares repletas de subjetividad o intereses personales.
Hay que saber cuando estamos en una tesitura concreta, si es fija o si tiene varias posibilidades: nadie es dueño de la realidad objetiva. Incluso podríamos afirmar que toda evidencia es relativa, haciendo de la verdad algo que puede poseer varias legitimidades. Lo que no debe ser admisible son teorías basadas en ponencias propias asentadas en conceptos patrimoniales individuales y particulares de cada uno. Sobre todo porque puedes estar esgrimidas desde el interés único y privado. Bueno, hay una opción para estas situaciones concretas, y es aquella en la que sí nos interesa la posición de alguien por tener importancia para nosotros a título personal.
Nadie es dueño de la verdad, y menos en materias artísticas, donde las teorías de la recepción son sobre todo dependientes de nuestros conocimientos. Incluso son muy influyentes los factores que unos u otros planteamos y originamos con respecto a todas esas sensaciones que tenemos cuando nos colocamos al frente de una obra de arte. Aarón Copland, compositor estadounidense del siglo XX, afirma con contundencia que a mayor conocimiento, mayor disfrute. En su libro “Como escuchar la Música”, hace una interesante síntesis sobre el proceso íntimo de escuchar, presentando una serie de propuestas para que entendamos que percibir auditivamente no se quede en algo insípido e insulso.
Debemos darle la importancia que tiene, si no es así, ¿para qué se han realizado y construyen tantas y tantas exposiciones musicales a lo largo y ancho de su existencia? ¿Qué sentido tiene hacer música desde la coherencia del propio alma? Mientras la mayoría de los viandantes de nuestra colectividad solamente contempla la música como un adorno o bien como aderezo a otras actividades. ¿Dónde ha caído el auténtico sentido de esta práctica? Seguimos entendiendo el hecho musical como una forma de expresión, un tipo de lenguaje que goza de tener las ricas propiedades que otras formas de comunicación ni por asomo se acercan. Mientras muchos de mis queridos semejantes únicamente la siguen usando a en un porcentaje ínfimo, nosotros la disfrutaremos lo máximo posible.
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