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viernes, 14 de enero de 2011

Un nuevo Renacimiento

Hace algo más de un par de meses, una serie de desafortunados hechos nos dejaron en una situación ciertamente desconcertante. No fue en un sentido personal, sino más bien extrañado y muy difuso en sentimientos ajenos, pensando en una buena cantidad de personas que habían depositado su confianza en mí a lo largo de más de dos años. Ellos posibilitaron la instauración de un lugar donde podíamos expresarnos a nivel verbal, aunque particularmente el lenguaje que suelo utilizar es el musical, más cálido y flexible.

La música está llena de posibilidades, de objetivos, de perspectivas, y posee el valor de lo abstracto y lo intangible. Con todo esto como base, imagínense las de cosas que sobran; sobre todo en lo que a lo humano se refiere. Aunque esto es una contradicción en sí misma, ya que no hay manifestación más pura y antigua que esté unida al hombre. Pero no deja de servirnos para viajar fuera de tanta estupidez despiadada y efímera.

Vivimos tiempos malos, no tan solo para la lírica, sino para todo lo que provenga del mundo de la cultura, que muchas veces se hace fuerte en el underground, siendo todavía más rechazable y dirigida por aquellos que se autonominan salvadores y guías espirituales. Hay quien saca tajada de todo, eso es irrefutable, y en épocas de desidia, más aun. No sabemos que es peor, si que la cultura muera por culpa ajena o por nosotros mismos.

Todo esto acrecienta el negocio, personal o empresarial, suscitando intereses por parte de quienes creen sacarle provecho, económico o de otro tipo, alejándose de la esencia real y contribuyendo a aparentar objetivos ficticios y falsos. Para más, aquí en Huelva se mueven cadenas de correlación cual fichas de dómino entre “dimes y diretes”, fundamentándose en lo que el grupo como una secta opina. Lo simpático del asunto es que aquí el tuerto es el rey, en un país que solo se preocupa de no parecer más ignorante de lo que uno ya es.

No duele decirlo, ya que creemos que el primer paso para emprender una causa acertada es la de asimilar lo poco que sabemos y lo mucho que nos queda por aprender. Sinceramente, sentimos la tristeza de no habernos dado cuenta antes, ya que hubiéramos madurado y tenido una anterior conciencia en como realmente son las cosas. Aun así, hay muchos que todavía no han llegado ni llegarán a ese estadio. Quizás hayamos perdido un precioso tiempo.

Pues para eso estamos, y para eso hemos vuelto. Tal y como ya hicimos, queremos aprovechar cada frase, cada letra y cada párrafo para indicar nuestra postura, que no es la mejor ni la peor, simplemente es la propia, con sus errores y sus aciertos. Quien quiera ver otras cuestiones, allá él. Lo que no pensamos es prestarle el más mínimo interés, porque desde hace mucho, solamente miramos en lo que nos aporta, tiene rigor mínimamente científico o se hace desde el cariño. El momento de las calumnias ya acabó en el proceso infantil de quien solo crece en cuerpo, pero nada en mente ni en alma.

Vuelve el espíritu de nuestro querido y maltrecho Templete; victima impropia de quienes le han dado de lado, de quienes intentaron destruirlo y de quienes prefieran no verlo. Pues lo tienen fácil: no leerlo. Para todos los demás, mis más efusivas gracias y mi humilde opinión para todo lo que necesiten. Son ustedes el verdadero sentido, ya que a partir de eso, no mucho más hay. Estamos viviendo un nuevo renacer, un verdadero Renacimiento.

domingo, 17 de octubre de 2010

Dos años de Templete, dos años de música

Parece que fue ayer cuando mi querido amigo y mentor Bernardo Romero, enorme persona llena de onubensismo y sabiduría, me propuso realizar una pequeña crónica sobre un concierto en nuestro Gran Teatro. La verdad es que era un auténtico reto volver a ponerse delante de una hoja en blanco y llenarla de pensamientos y valoraciones. A través de un cúmulo de informaciones que desde hace años hemos ido almacenando a base de interés, ganas de aprender y por supuesto una ilusión desmedida por asimilar nuevos conceptos que llenaran nuestros conocimientos, para dar mayor cotización a nuestras opiniones, nos posibilitaron el espíritu atrevido y sosegado para expresarnos mediante un lenguaje verbal apropiado.

Esto es algo que muchos de los que se quedan estancados en que es suficiente con lo que saben, critican irracionalmente de los demás: el evidente camino del pensar que siempre se está aprendiendo y en constante evolución, es decir, cambiando. Uno de nuestros principales puntos de partida es el “Sólo sé que no sé nada” del filosofo griego Sócrates, frase en la que advirtió que a mayor conocimiento, más cuenta te das de que menos sabes. Para él, sólo hay un mal: la ignorancia; y un bien: el conocimiento. Ese es nuestra propósito: valernos en intentar saber cada día más y de mejor manera.

Lógicamente, ese mismo espíritu te conduce a estar siempre cerca de la objetividad, admitiendo errores y posibles fallos. No se puede tener una voluntad tan flexible y abierta y creerse portadores de la verdad absoluta, algo que cada vez vemos más lejos de la realidad. Una clara determinación debe tener una correcta disposición, sin ataduras ni cortapisas. Nuestra intencionalidad nos conduce a enunciar las ideas con la mayor de las sinceridades; pero evidentemente es la nuestra propia, basada en la experiencia particular y en lo que sabemos, aportando las ideas de forma partidaria.

Con esto queremos aseverar que también nos equivocamos. Incluso mucho más que antes, ya que surge la búsqueda constante de mejorar e intentar con todos los medios avanzar en el formato de manifestación y en los contenidos que sean de mayor interés, o por lo menos que pensemos que lo van a suscitar. Sabemos que algún lector, ciego por su subjetividad, nos ha reprochado la selección temática de nuestro espacio, pero como siempre hemos afirmado, dejamos atrás intereses personales o de promoción nociva para la libertad en la exposición, rebuscando en nuevas alternativas y en lo que creemos que tiene cierta relevancia.

Pero a pesar de malos pensamientos e inapropiadas actitudes, estos dos años han sido un reprobable testimonio de cariño y a la vez de necesidad mutua. En algún momento, desde la redacción, me recuerdan con cierto aire anecdótico como comentaban sobre el tiempo que íbamos a poder aguantar la sección semanal que dedicamos a la música. De esos dos o tres meses que se preveían, El Templete ya ha cumplido dos años, espacio temporal suficiente como para madurar ideas, intervenciones y poseer la claridad del que se pone a escribir semanalmente para una publicación de esta categoría. La respuesta está en nuestra pasión por la música.

Plantearse a estas altura todo, es un excelente ejercicio de reflexión y de intención de mejora. Debemos vivir con la inquebrantable ilusión de intensificar nuestro trabajo, la que es nuestra dedicación desde niño. Todas las felicitaciones que nos han mostrado ustedes en algún momento de este hermoso periplo, son una losa más en esta difícil calle que es el maltratado mundo de la cultura y la música. Sus palabras a nuestra lectura participan y apoyan de alguna u otra forma a no bajar la guardia y al querer seguir progresando.

Somos muchos, los que en esta época de desfavorable materialismo, nos subimos al influjo que prestan las disciplinas que se mueven por el alma. Cierto que no alimentan nuestro estomago pero sí nuestra afectividad, poseyendo nuestra receptividad a las auténticas emociones que nos permite la propia naturaleza humana. Y aunque alguno que pasa por esto cree ir sobrado, todos los demás con cierto uso racional y asumiendo con responsabilidad, debemos saber tirar de ello de forma conjunta y alentándonos unos a otros.

El que está por aquí solo para sembrar la inquina y la animadversión entre los músicos, está de más. Si su ejercicio consiste en desacreditar acérrimamente a sus compañeros, que nos hagan un gran favor y desaparezcan de una vez por todas. Aun así, somos de los que creemos que el tiempo pone a cada uno en su lugar, y a nosotros, afortunadamente la vida nos está regalando una de las mejores etapas de nuestra vida. Gracias a todos porque esa realidad, la han posibilitado ustedes.

viernes, 15 de octubre de 2010

La Camerata Vocal Concertante viaja esta noche al romanticismo (Con motivo de los actos del Quinto Centenario de las Agustinas en Huelva)

La Camerata vocal Concertante, que nació en el año 1996, cuando un grupo de amigos que se conocían de cantar en el Coro Lírico de Huelva, se reunieron para poner la música en la boda del jefe de una compañera de ellos. De ahí, fueron surgiendo más actuaciones y conciertos, entre eventos religiosos y actos oficiales. Del mismo modo, también se buscaban, movidos por sus inquietudes, todo tipo de actividades englobadas en su pasión por la música vocal, siempre con excelentes resultados.

Con el planteamiento de no ser en número de componentes más de quince miembros, tienen así mucha libertad tanto a la hora de elegir repertorio como en la programación de ensayos, evitando problemas de mayor envergadura y abriendo un abanico mayor de posibilidades. Siempre pensaron en un grupo pequeño, con mínimas cualidades vocales y un gran bagaje musical. Tal y como nos cuentan “casi todos tenemos estudios musicales y los que no, gran facilidad a la hora de montar piezas con lo cual los ensayos son muy ágiles y a menos”.

Si algo caracteriza a la Camerata, es que “todo lo que hacemos es porque nos apetece”. En su catálogo han incluido Zarzuelas, Música vocal del Renacimiento, Espirituales, Música Sudamericana, y así hasta un largo etcétera. De una forma o de otra, por la simple cuestión de que el repertorio es mucho más amplio para la estética vocal, se han especializado en música sacra, de la que poseemos una amplísima recopilación.

En esta ocasión, van a mostrar su calidad musical arriesgando con una selección de obras no tan conocido como es el Stabat Mater y la Missa brevis en Sol de Josep Gabriel Rheinberger. Con este autor, vamos a poder disfrutar del estilo más puro del Romanticismo. Nacido en Liechtenstein, paso la mayor parte de vida en Múnich, trabajando tanto en el Conservatorio de la ciudad alemana como en el Teatro de la Corte, realizando las labores de director de la Sociedad Coral. Es muy conocida la relación tosca y a la vez de admiración mutua que existía entre él y Richard Wagner, tanto en lo profesional como en lo personal.

Para seguir en una misma línea estilística, se completará el concierto con piezas del Réquiem del compositor romántico y posteriormente impresionista francés, Gabriel Fauré. Enorme músico e impresionante compositor, es sin duda un artista por descubrir. Su vida profesional va a estar ligada también al mundo del Conservatorio de Paris y con la Iglesia de la Madeleine, dejando para componer tan sólo las épocas estivales, en las que sus labores como profesor se lo permitían.

La Camerata Vocal Concertante de Huelva, ha sido dirigida durante muchos años por David López. Igualmente en muchas ocasiones, por Antonio Garrido Pazos, y actualmente, desde 2008, la dirección corre a cargo de Juan Manuel Barahona. De la misma manera, indicar que su organista oficial es Juan Batanero, pero que en esta ocasión, participará al teclado Manuel Fernández Boniquito. Este Concierto está enmarcado con motivo de los actos organizados con motivo de la celebración del Quinientos Aniversario de la presencia de las Madres agustinas en Huelva, y se llevará a cabo en el Convento de las Agustinas situado en la Plaza de Las Mojas hoy viernes 15 de octubre a las 21:15.

lunes, 11 de octubre de 2010

70 años de Lennon

Los genios no nacen todos los días; y ni siquiera mientras viven se les otorga tan fantástico calificativo: eso es algo que hay que ganarse. Es complejo, en todos los sentidos, por el fanatismo de ideas llenas de orgullo o de prejuicios infundados, resolver a favor de alguien con una grandeza tan elocuente y convincente. Y todavía, después de casi treinta años de su muerte hay quien lo recuerda por banalidades y circunstancias superfluas, sin saber lo mucho que se puede influir en los demás sin garantizar su aprecio.

Este pasado sábado, hemos celebrado el nacimiento de un autentico artista universal del siglo XX. Alguien que con su creatividad, sus actividades y una inmensa personalidad, ha llegado a estar a la altura histórica de Jesucristo, o por lo menos eso fue lo que llegaron a pensar muchos, tuvo la fortuna de poder desplegar todo su enorme talento en multitud de escenas. Quizás estuvo en el momento justo, en el sitio adecuado; pero John Winston Ono Lennon supo en todo momento habitar su existencia con una plenitud digna de un personaje legendario.

La capacidad expresiva del arte popular más representativa del siglo XX está ampliamente representada en la figura de Lennon, tanto que su propia vida fue girando en torno a un constante reinvención de sí mismo. No existen muchos personajes en la memoria de estos últimos años que en tan corta vida diera tanto para la humanidad, en todos los sentidos. Polémico desde su juventud, rebelde por necesidad, y creador por convicción, no nos cabe la menor duda de la influencia de su persona en multitud de gentes de todo el mundo.

La ciudad inglesa de Liverpool lo vio nacer en octubre de 1940, teniendo una infancia muy difícil y que marcó toda su vida. Su padre los abandonó, a él y a su madre, cuando contaba con tan solo cinco años de edad, pasando a vivir con su tía durante cerca de diez años. Después de este periodo, regreso a vivir con su madre, con tal infortunio que al poco tiempo fue mortalmente atropellada por un coche, dejando muy tocado a John.

Posteriormente va a ser admitido en la Escuela de Artes de su propia ciudad, aunque sus malas actitudes lo van a relegar a un concepto de joven inadaptado que le perjudicará para terminar de conseguir sus estudios. Mientras, solía aporrear una guitarra que le había regalado su madre algo en contra de la opinión de su tía. Este elemento va a sugerirle la posibilidad de componer e interpretar con varios amigos, facilitando el encuentro con otro muchacho de mismas inquietudes llamado Paul McCartney.

De ese caprichoso encuentro, va a germinarse la historia de una de las grandes bandas de la historia. The Beatles se desarrolló como uno de los fenómenos musicales más importantes y destacados del pasado siglo, y para hablar de tal grandeza, necesitaríamos mucho papel para poder escribir todo lo influyentes que fueron. Aun así, matizar la trascendencia del papel de John Lennon en cualquiera de los ámbitos de aquellos magníficos años.

La disolución del grupo en 1970, reconduce la trayectoria de su biografía, tanto a nivel profesional como en lo personal. Se marcha a vivir a Nueva York con su segunda esposa, la artista japonesa Yoko Ono, con la que se caso un año antes en Gibraltar. En el ámbito musical comienza su carrera en solitario, alcanzando grandes éxitos de ventas gracias a sus cinco discos de estudio, varios junto a Yoko y algunos más en directo.

Durante la década de los setenta, se convertirá en un activista de la paz mundial, con infinidad de declaraciones y exposiciones del mismo orden. Embarcado en una lucha constante en contra de las acciones bélicas, hubo en Estados Unidos una auténtica cruzada por echarlo del país. Sus ideales fueron llevados a demostraciones públicas, conciertos multitudinarios donde la lucha por los derechos humanos y la libertad, abanderaban sus canciones como himnos de protesta, seguidos por numerosos grupos de personas que compartían sus mismos criterios.

Pero la realidad es que, a pesar de que en aquel fatídico diciembre de 1980 un perturbado mental, le asestara cinco tiros a la salida de su casa acabando con su vida, los algo más de cuarenta años de paso por esta subsistencia, han servido para realzar y creer en un concepto humano lleno de espiritualidad y de fe en el propio hombre. Tal y como reza su mensaje más multitudinario y extendido “imagina a la gente vivir en un mundo en paz”, el cual tuvo y tiene la intención clara, concisa y objetiva, de que la correcta convivencia de todos está por encima de cualquier cuestión banal y superflua a las que a veces les damos demasiada importancia.

domingo, 3 de octubre de 2010

La Música presente en la Fundación Atlantic Copper

Las señas de identidad de cualquier persona o elemento se desarrollan en base a sus acciones o reacciones. La música puede aportar y ser aporte de muchas de nuestras actitudes. Quizás vivamos en una sociedad donde todo se hace corriendo, se busca constantemente el pragmatismo y donde los resultados deben ser a corto plazo para hacerlos interesantes. Pero esta filosofía deja atrás innumerables valores que dan al humanismo integro y trascendental las piezas necesarias para una totalidad universal.

Si a todo eso, además se le une la intencionalidad de una buena causa, nos encontramos en una inmejorable situación de calidad humana en todos los sentidos. Y cuando la música une las almas y los pensamientos de todos los que la aman, poniéndolos en común, surge la magia de las razones más esenciales. Esto nos conduce a realidades tan fastuosas y admirables que cuando en esta situación nos vemos inmersos, una alegría desmedida se hace con nosotros y con nuestra propia historia.

El pasado sábado tuvimos el enorme placer de poder compartir todo esto con una banda madrileña donde su única razón de existencia es la verdadera pasión por la música: “Tomorrow at six”. Gracias a la Fundación Atlantic Copper, promotora desde sus inicios de la lucha desmedida por las cosas y la gente de Huelva, pasamos una más que agradable velada en compañía de grandes éxitos del rock, el blues y otras estéticas afines de los años sesenta, setenta e incluso ochenta.

Hicieron un recorrido de casi tres horas de duración por temas seleccionados con enorme gusto que hicieron las delicias del público presente en la Sala Magna del edificio Jacobo del Barco de la Facultad de Humanidades, situada en nuestro campus universitario. Comentar la inestimable y desinteresada colaboración de nuestro referente académico a nivel superior. Trabajar así, con tantos apoyos institucionales debe satisfacer en gran medida a la organización, algo que nos consta que es mutuo.

Ciertamente, tampoco hubo un denominador estilístico común, sino que fueron viajando en el tiempo a través de piezas que fueron coreadas, acompasadas con las palmas, e incluso bailadas. Las tribunas de asientos se convirtieron en un hervidero del disfrute e improvisadas pistas de baile, donde más de uno de los asistentes dejaron volar su expresividad corporal al compás de canciones de artistas tan variados como Tina Turner, con su “Proud Mary”, y canciones tan conocidas como “At Last” de Glen Miller, “La chica de ayer” de Nacha Pop – único tema en español que cantaron –, alguna cosita de “Dire Straits”, o por ejemplo “C’est la vie” del inagotable Chuck Berry, entre un buen puñado de tributos del mismo orden.

La banda, conducida por el abogado Luis Figaredo, contó con la inestimable colaboración de muchos de los componentes de la gran familia que Atlantic Copper tiene en su factoría de Huelva y en las oficinas de Madrid. Incluso Javier Targhetta, colaboró de manera efusiva en el concierto atreviéndose a cantar el gran tema de Nicola di Bari “I giorni dell’arcobaleno” junto con su “hermano” Luis al bajo, tal y como reflejó en el acto de presentación del espectáculo.

Todos los componentes, participaron de manera efusiva, donde resaltaron en enorme medida su pianista y la interpretación de varios temas usando un pedal steel, que es un tipo de guitarra eléctrica, que utiliza una barra de tonos para pisar las cuerdas, en lugar de los dedos como se hace con una guitarra convencional. El instrumento se coloca horizontalmente, con las cuerdas hacia el guitarrista, y normalmente se toca con una cuña metálica, de donde le viene el nombre.

Pero la realidad que condujo y movió todo el evento fue la prestación a dos causas importantísimas en nuestra ciudad: por un lado “Proyecto Hombre”, y por el otro “Valdocco”. Se reconocieron las grandes necesidades y el interés en que la oferta sea lo más equitativa para muchas personas con falta de oportunidades, así como la inserción en nuestra sociedad de seres humanos que por cuestiones diversas no tienen esas circunstancias favorables de las que gozan los demás.

La música mueve montañas, pero la razón es el motor de la propia vida. Deberíamos reconocer que el lado más humano es el que está constituido por dos partes bien diferenciadas, pero que se apoyan mutuamente. Se necesitan, y todo se desnaturaliza cuando sólo vemos una de ellas o les falta la parte proporcionada de alguna de estas cualidades: por un lado nuestra fracción emotiva y sensorial, y por otra la virtud de la conciencia y el pensamiento. Gracias a ambas, se produce la increíble y correcta perfección utópica que todos buscamos.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Cansado y aturdido

Entiéndase desde el principio, dándolo por argumentado en multitud de ocasiones, las dificultades de todo artista: en primer lugar para encontrarse a sí mismo, buscar por cielo y tierra cual es el mejor formato para expresarse – algo a veces que ni ocurre –, tener motivaciones para sentarse horas tras horas estudiando, luchar con el tiempo para junto con la disciplina y la paciencia marcarse una serie de objetivos serios y reales, y finalmente conseguir llegar a la meta, sin prejuicios y con alegría.

Y entre la incomprensión, la mala idea de algunos, el maravilloso mundo del pragmatismo, la caída de todo lo relacionado con lo espiritual, la constante subasta a la que estamos expuestos, el precio que hemos de pagar por todo y lo limitado que puede llegar a ser el cerebro del ser humano, nos encontramos en la peor tesitura de cualquiera de las millones de circunstancias que existen.

Un arte vacilado, venido a menos por lo que se ha escavado y explotado, una mayoría de personas pensando en que todo esto está fuera de la importancia propia que cada uno le da, nos otorga el papel de regalar cada anhelo, cada aliento. Como si fuera fácil trabajar por el simple hecho de sentirse bien, cuando los demás, cuanto más asequible lo ven, menos trascendencia le dan.

Imaginamos que de vez en cuando, hay más de un artista que se pregunta qué está haciendo con su vida. Para que servirá meterse tantos y tantos años de sacrificada formación, perdiendo en algunas ocasiones parte de su juventud en pensar que su vida va encaminada a recrear un talento y un formato de expresión con tanta validez que ya, de por sí, tiene la mención de inservible. Por que vivir en la utopía de lograr grandes cotas, surcando pueblos imaginarios donde mostrar todo eso que no te deja vivir, esas armonías y melodías que corren de una lado a otro por sus cabezas, sin descanso, sin paradas…

Todo desde un prisma visionario, con las mejores de las intenciones. Y miren ustedes que todo es difícil ya de por sí. Por todo lo comentando y por muchas cosas más. Pero quizás, lo peor de lo peor son las zancadillas de quien se siente como tú: parece que a veces no tenemos suficiente. Y entramos en los divertidos juegos de quien tiene por madurez la de mi prima pequeña.

Ya va siendo hora de sustituir tanta estupidez por interés, tanta falacia en admiración y respeto, tanta deportiva envidia en valorar a los demás con objetividad, y si no es de tu satisfacción, aprender a seguir buscando lo positivo. No estaría nada mal que cada cual reconociera que realmente, la música, no interesa como tal, a casi nadie. Algún melómano introvertido, algún chaval con padres integrales, ese que quiere y no puede, quien cree que aprender a tocar le conducirá a mágico mundo de sensaciones, y así hasta un cortísimo etcétera.

No nos hagamos demasiadas ilusiones: está lucha es contra todos, y así, es imposible ganarla. Incluso habría que atreverse a darla por pérdida, con gallardía, pero con sinceridad – por la cuenta que nos trae –. De mientras, seguimos riéndonos de nuestra propia muerte. Esa que no está llegando porque ya está entre nosotros, incluso, desde que comenzamos.

Y aun así, se preguntarán por qué demonios seguimos aquí. Pues la respuesta es bien sencilla: por todo lo invertido. Además, en el tiempo que hemos dedicado a la cultura y el arte, las demás disciplinas están demasiado copadas por generales de la sabiduría. Y nosotros, según algunos, somos demasiados arrogantes como para cambiar a algo peor… o quizás mejor. Lo que es cierto que a estas alturas del partido, mejor echar el balón al suelo e intentar jugarlo, por si acaso.

Los más derrotistas nos seguirán acusando y encasillando en todo lo que sale por la caja tonta. Y aunque algunos compañeros muestran la bandera de sus propios hundimientos, no pongan en duda que en todo esto hay quien es algo más inteligente y audaz. Lo único negativo es que los valores del respeto humano no podemos perderlos jamás, pase lo que pase. Y es ahí donde alguno aprovecha para poner sus nidos.

En fin, seguimos en la lucha, cansados y aturdidos, pero imaginamos que poder llegar a algún puerto será parte de nuestro sino. Lo que importa aquí es no dejar nada en el tintero, y menos cuando lo que está en juego es tu propia vida. A ver si los más espabilados siguen aportando algo a esta sinrazón en la que nos desenvolvemos. Porque gracias a ellos la luz cada vez está más teñida de oscuridad, y en el túnel cada vez estamos más apretados. Siempre se podrá pensar: bueno, y esas manifestaciones artísticas que planteaban nuestros antepasados, ¿para qué servían?

domingo, 19 de septiembre de 2010

Comienzo de curso

Bueno, pues ya llegó; o mejor dicho, ya se fue, según se mire. Todo depende de cómo queramos percibir el espacio temporal y la asistencia emocional de cada uno. Lo que no cabe duda es que empieza un nuevo ciclo y concluye una de las épocas de mayor disfrute y satisfacción para casi todos. Una verdadera lástima, porque sinceramente, adoramos el verano, con sus pros y con sus contras; lleno de bienestares y entretenimientos. Es la fecha en la que parece que la música está más presente en la mayoría de las actividades.

Luego, durante todo el año, evocamos en infinidad de ocasiones lo vivido, sus sensaciones, lo que nos arrastra a convertirnos en constantes soñadores de lo que no tenemos. Nos encanta regresar a la playa alguna tarde de febrero para volver a mezclarnos con el olor del mar y su incipiente música de oleaje, ese que jamás abandona las orillas de nuestras costas.

Pero llega el otoño, con su frescor mañanero y una carga esencial de ilusiones. El inicio desde un nuevo punto de partida o bien, el retomarlo desde un lugar concreto, hace que nos organicemos en nuevas naturalezas, con actuales propósitos y flamantes proyectos. Así es la vida, o mejor dicho, ese es el verdadero motor de nuestras propias experiencias. Es lo que nos empuja y nos da fuerza para continuar. La ilusión se lleva por bandera, quieras o no.

En el terreno artístico, siempre nos ha dado la sensación de que cerramos una puerta para abrir otra. El período estival parece que está hecho para concluir un periodo de trabajo; es como una gran exposición de todo aquello por lo que nos hemos afanado, por lo que nos hemos esforzado y además, enfrentado. Quizás suene pedante, pero es la realidad palpable de muchos que buscan la expresión de formas diferentes a las del lenguaje explicito y factible.

Resulta como una gran batalla, donde tienes que luchar para mostrar todo en lo que crees. Tiene los mismos componentes que un conflicto bélico, siendo tremendamente sarcásticos. Aunque no es menos cierto que hay algunos que ven la música como una competición, donde la lucha contra tus congéneres es lo que te va a dar la fuerza para continuar. Esta es la gran mentira en la que algunos “poetas” desmedidos se jactan en participar: una actuación falsa donde la creatividad, la intención y la capacidad expresiva tienen poco que decir. Al contrario, solo subyacen los más bajos instintos actitudinales de ser humano, algo que tiene mucho que ver con la degeneración del hombre, y muy poco con la grandeza del artista.

Hay que hacer un ejercicio de retro inspección, y mirarse hacia dentro. Dejar de abusar de los demás para servirse de excusa banal e inservible, y acometer tu propio camino desde la intención correcta, no desde la visión de las cosas de los demás. El trayecto es largo, a veces tortuoso, pero por favor, que entiendan de una vez por todas, que la música – y el arte en general –, no es un concurso, sino la capacidad inherente del ser humano de expresarse a través de vías diferentes y de lenguajes abstractos.

Es de extrema importancia abundar en la generosidad con uno mismo, pero sin la constante preocupación por lo que hacen los demás. Déjense de tonterías y no miren más a ver qué está haciendo el vecino, ni para copiarlos ni para envidiarlos. Eso está claro: ¿Envidia? ¿Yo? Cada vez que hacemos una demostración de preocupación desdeñable, es síntoma de celos. Nosotros aceptamos que podemos ser participes de eso, pero la mayoría de las ocasiones sin motivo razonable. Además, en esta tesitura también se enmarcan las alegrías ajenas de todos los que hacen de la música su vida y pasión sin necesidad de entrar en el submundo de la tontería y la vanidad.

Nuevo curso, nueva vida. Emprendan nuevos retos, novedosos proyectos, hagan rentables sus propósitos, y no se dejen avasallar por quienes no tienen nada que aportarles. Esos, que se queden en casa, al margen de las realidades. La música es enorme en anhelos y aspiraciones; que ninguna pared se ponga en medio de sus posibilidades, de aquello que les resulte sugerente y lleno de ambiciones. Nosotros lo hacemos así desde hace tiempo y les aseguro que funciona a las mil maravillas.

Llegó el otoño. Y con él, el momento de la reflexión, la circunstancia sin prisa, el tiempo de recrearse en lo pasado y en el devenir, la tentación del encerrarse y dejar caer fuera la fina lluvia, del vivir mirando hacia delante con más ilusión que nunca. Cojan sus instrumentos, planteen como los harán sonar en adelante, como cuando niños pretendemos que pasen los días más rápido para ser mayores; disfruten del instante, que como todas las cosas, tienen algo que les hace especial y que fuera de su tiempo, echamos de menos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

La imperfección de la música

Existe, con cada tipo de persona, un pensamiento personal y único. Cuando estos son expuestos, corremos el riesgo de que los demás a su vez puedan hacer una valoración crítica de las ideas declaradas, partiendo inevitablemente de sus propios conocimientos, da la igual de la forma que fueran adquiridos. Lo importante es que debemos admitir y respetar que como nosotros poseemos una realidad, los otros también se ven con esa objetividad que demuestran sus concepciones.

Hemos aprendido a llevar a cabo una actitud constante de tolerancia hacia las diferentes apreciaciones de quienes se ven en la obligación de hacernos saber sus pensamientos. E incluso es de sumo interés lo que muchos de nuestros congéneres nos comentan, ya que lo interesante es siempre aprender. Incluso creemos que es una disposición muy valiente, llena de nobleza y arresto.

El problema viene dado cuando es nuestro conocimiento equivocado el que nos guía. O bien, un soporte de ideas desacertadas impropias de la disciplina en la que se enmarcar nuestro patrimonio ideológico. Para aseverar con certeza hay que ser prevenido y en muchas ocasiones que la afirmación tenga un soporte científico y de estudio. Mínimamente debe ser admitido por una colectividad con cierta base analítica y especialista.

Nos decían hace poco en los círculos musicales de Madrid, que en este País todo el mundo sabe de futbol y de música. Lo del deporte rey es algo más subjetivo y de la misma manera reprobable, ya que es tema constante de conversación por la gente que incluso en su vida jamás practicaron deporte alguno. Pero lo de la música sí que tiene ese componente subjetivo de imparcialidad que otorga a cada cual un mundo de introspección personal.

El problema está, creemos, cuando se confunden las sensaciones y las emociones – más cercanas a la parte práctica – con la realidad técnica de la composición e interpretación artística. La música se puede escuchar desde dos planos, y si cabe la posibilidad, no mezclarlos entre sí. Porque lo que para un individuo es acertado en el plano sensitivo, para otro quizás jamás se acerque. Esa es la estancia subjetiva que atañe a la música. A nivel psicológico, las afectaciones pueden ser diversas, cerrando posibles teorías reales e impersonales.

De esta forma, la confusión está servida, por la realidad en la que utilizamos nuestras valoraciones criticas. Debemos tener en cuenta que existen dos realidades, una con la opinión que nos conducen nuestras propias experiencias y otra realidad técnica y analítica donde la valoración sí que se debe de tener en cuenta. Y en este último plano, solo tienen cabida las especulaciones profesionales, las de aquellos que estudian y dedican su vida al ejercicio e instrucción del conocimiento propio de una disciplina.

Así, nos encontramos constantemente a gente que literalmente sufre por nada, destruyendo las diversas posibilidades que oferta la música por pensar si esa interpretación es correcta o no. Quizás la tendencia propia del ser humano es a ser evaluativa y llenas de dictámenes, pero esa es la primera barrera que debemos romper para poder disfrutar seriamente de cualquier obra de arte. Hay quien se jacta de mantener acaloradas discusiones sobre música, cuando su conocimiento se circunscribe a una pobre relación inconstante y diversificada.

Desde esta tribuna defendemos una postura abierta y flexible, pero desde la idea de que la música es una manifestación humana, por lo tanto realizada por un ser de categoría imperfecta. Esto nos lleva a afirmar que entonces, la música lleva un condicionante de imperfección que es parte inherente del propio lenguaje expresivo. Y que aunque hay quien constantemente busca el fallo y el error, no saben que la música vive en continuo desacierto y defecto, no permitiéndoles complacerse de las buenísimas características que ostenta.

En la historia de la música hay multitud de ejemplos para demostrar esta teoría, en la que la construcción formal difiere de la perfección, siendo incluso descubierto a posteriori. Y aun así, se ha conducido en una serie de sistemas de creación a los que nuestros oídos se han acostumbrados. Podríamos decir que es como si nos creyéramos nuestras propias mentiras, algo que además, es muy propenso en muchos congéneres.

No deberíamos ser tan efusivos al defender nuestros posibles gustos ante los demás, ya que para los ajenos a nuestra causa puede ser al contrario. Y sobre todo, si no existe base científica que nos repruebe. Disfruten ustedes de la música y no se pregunten el por qué; vivan de las enormes sensaciones que nos ofrecen y no permitan que el espíritu crítico que todos llevamos dentro, nos condicionen o nos afecten.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Enorme verano musical

Se van apagando en la lontananza los últimos vestigios estivales del orden sonoro de nuestra provincia. Es el momento, por lo tanto, de hacer un escueto balance de las programaciones y del correcto desarrollo de estas. Podríamos decir de forma general, que ha sido un verano correcto, contando con los problemas que parecían al comienzo que íbamos a mantener con esto de la estúpida crisis: para la cultura esa palabra debería estar prohibida.

De manera oficial, nuestras más sinceras felicitaciones al Ayuntamiento de Huelva y a la Diputación Provincial en sus respectivas agencias culturales, ya que sus gestores han sabido sacar el máximo provecho de los atrevidos presupuestos con los que han contado. Ellos son los que sacan para delante mucho de lo que aparece, y para bien o para mal trabajan de manera desmedida para que todos nos contentemos con un programa digno en calidad y dirigido al gran abanico de paladares que existe. Los conciertos del Foro Iberoamericano de La Rábida han rozado con la excelencia y el cartel de Colombinas ha sido muy plural y cualificado.

En el Foro Iberoamericano hemos podido escuchar grandes espectáculos nacionales e internacionales. Diego el Cigala nos trajo de su mundo repleto de tangos y sensibilidad argentina; se vibro con el incombustible Raphael, y las coplas de Miguel Poveda, realidad viva de la canción española y del flamenco. Pero no puedo engañarles; pienso que hemos tenido el privilegio de que algunas de las noches calurosas de julio fuéramos visitados por autenticas leyendas de la música y de su relativamente reciente historia.

Chef Khaled abrió la terna de los tres maravillosos conciertos, con su sentido de la música Raï; este argelino afincado en Paris hizo volar literalmente a todos los asistentes a su audición con el sentido moderno de la música árabe. Después, en el orden cronológico, el conciertazo de Patti Smith; la rockera norteamericana nos trasladó a la esencia del rock más duro con una actitud desgarradora y con el concepto musical de lo más atractivo que hemos disfrutado nunca. Y el broche de oro lo termino de bordar Elvis Costello; el cantante de origen inglés brindó una de las memorables interpretaciones musicales que jamás hemos podido admirar.

Durante las Fiestas Colombinas se adaptó la oferta de cada jornada a un criterio de público concreto, con la acertada intención de colmar todos los afectos. Para los más jóvenes se dispuso un espectáculo de una cadena de televisión, para los no tan jóvenes el ritmo y el rock castizo y latino de “Seguridad Social”, “Los Sabandeños” como plato folclórico, la grandísima Paloma San Basilio en un precioso recital a solas con un contrabajista, un pianista y un saxofonista, la dulce propuesta de la malagueña Vanesa Martín, y el plato fuerte de los festejos del tres de agosto fue culminado con la banda de rock madrileño “Mago de Oz”, haciendo las delicias de infinidad de seguidores.

Por otro lado, el verano siempre es el momento en el que las propuestas desde los empresarios e iniciativas privadas se ven en mayor número por, sobre todo, los lugares de mayor atractivo turístico. Las astucias de algunos hosteleros y la inteligente posición de utilizar la música en directo para promocionar sus locales, es algo que beneficia a quienes nos dedicamos a esto. Pero con la más grande de las sinceridades, también nos duele el trato que en muchas ocasiones desde algunos lugares se les da a los músicos, haciendo que la cortesía y el respeto que merece cualquier artista sea a veces bastante escaso.

Es la historia de casi siempre: estas son épocas donde a todos nos gusta disfrutar de la música como elemento inherente a la fiesta. Todos echaríamos de menos algo tan significativo para nosotros como es la representación musical. Pero nadie se para a pensar las dificultades por las que atraviesan los músicos para conseguir que los demás puedan recrearse y pasarlo bien. No estaría nada mal que en algunas ocasiones nos planteáramos el papel tan complejo y arduo de muchos profesionales que ponen la banda sonora de nuestras vidas.

Para culminar el verano de este magnífico 2010, la guinda la pusieron Paco de Lucía y su inmensidad como guitarrista de flamenco. Sin lugar a dudas el más grande los músicos españoles de la segunda mitad del siglo XX y un mito para todos, trajo su arte hasta la vera del mar de La Antilla en el que puede ser el último de sus conciertos en Huelva, ya que la sensación que viendo mostrando en sus contadas apariciones públicas es que dejará en breve las largas giras mundiales. Una fortuna para quienes pudimos disfrutar del evento y una pena para quien se lo perdió.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Nuestra pasión por la música

Sabemos que es muy difícil separar del mundo de la cultura todas las cuestiones políticas en las que se ven inmersas, sobre todo a nivel organizativo y por supuesto en otras materias que a veces a los que sólo nos preocupa la música nos sobrepasa. Es muy complejo entender como multitud de profesionales que nos dedicamos a asuntos culturales, estamos atravesando uno de los peores momentos de nuestra vida por argumentos que salen fuera a toda relación propia. Y lo más difícil de todo es hacerlo entender a los demás, ya que es de poca importancia para quien lo escucha si no es suyo, lógicamente.

A veces, enfrascados en la pasión que nos mueve toda esta defensa cultural que nos abandera, quizás cometemos errores bien por la ceguera que nos manipula, o bien por el dolor que nuestra situación nos afecta. Es nuestra posición constante ante agresiones y a veces por la dejadez que sufrimos todos los que por iniciativa propia, hemos hecho de nuestra vida una profesión.

Pues bien, metidos en faena y perceptibles quizás dentro de un entusiasmo desmedido por nuestra parte, hemos recibido una nota desde el Ayuntamiento de Lepe sintiéndose participes del evento que se celebro hace una par de semanas en la localidad costera de La Antilla, en su término municipal. Nos han informado de cómo han colaborado con el concierto que Paco de Lucía ha dado en la noche del 19 de agosto y en la que su promotor tuvo de forma privada la iniciativa de tal acontecimiento.

Sabemos y consideramos que cada ámbito ha asignado para sí su parte de trabajo, tanto de manos particulares como desde el Ayuntamiento. Es más, nos confirman que se firmó un convenio de colaboración por ambas partes para contribuir de alguna manera en la buena marcha del espectáculo. De esta forma, desde la administración local nos han comentado la serie de compromisos que se acordaron entre todos, pensando que era algo muy bueno para el municipio en todos los sentidos.

Todo esto es en lo que se implicaron e intervinieron: colocar 10 extintores en el lugar del concierto; cortar la Avenida Río Piedras; poner a disposición del evento el servicio de Policía Local, Protección Civil, ambulancias y escolta para el traslado del artista; habilitar una zona para aparcamientos; disponer de 4 operarios, que al final fueron más, para descarga del material traído por el artista y posterior carga; poner a disposición del evento un técnico electricista con título homologado; poner a disposición del evento de 10 acomodadoras para el graderío; poner a disposición del evento de personal de limpieza durante la noche del concierto y del recinto para el día después; disponer de operarios que desmonten y pongan vallas en las pistas de tenis del recinto.

Esta es la lista literal de cargos de las que se hizo empleo el Ayuntamiento; existe una mala sensación porque consideran que su aportación ha sido siempre la correcta y que en todo momento no han dudado de su colaboración con tan magnífico acto. Quieren que se sepa que todo momento han apoyado y respaldado cualquier acción de esta disposición. Lo que nos encantaría es que desde todas las administraciones aportaran soluciones para los muchos actos profesionales que existen de manera similar. Esperamos que así, quede clara su prestación.

Hemos hablado y hablaremos sobre cuáles son las experiencias de muchos músicos, de cómo viven y de cómo desarrollan su día a día a pesar de las vicisitudes que les atañen. De eso es de lo que precisamente hablamos: de Música. Es muy habitual que muchos de los que leen nuestra sección tomen carta de juicio, pues la mayoría de las veces actuamos para que las conciencias se remuevan. Pero les podemos asegurar que no existen ni intereses personales ni se intenta tener maldad con los temas a tratar.

Nuestras intenciones las defendemos como fragmento de identidad. Pero es realmente doloroso que a veces se sientan agraviadas algunas personas cuando de alguna manera la intención no es la que se propone. Estaría bien, como seres humanos que somos, que a partir de un punto de encuentro real pudiéramos departir de cualquier asunto. Lo que no entendemos es que se lancen argumentaciones y luego no podamos aclararlo.

Esto no se suscribe solamente por lo acaecido en el concierto de Paco de Lucía, sino que hemos recibido otra serie de acusaciones infundadas y muy personales en las que nos atribuyen intereses de toda índole. En varias ocasiones hemos hablado de que esta es una tribuna abierta, y si alguien tiene algo que comunicarnos o quieren que lo reflejemos, solo tienen que ponerse en contacto con nosotros a través de este mail: templetehuelva@gmail.com

lunes, 30 de agosto de 2010

Estudios Rimshot

Como si de una huida del sol se tratará, nos hemos subido esta semana hasta la madrileña localidad de Pozuelo de Alarcón donde reside el cuartel general de nuestro querido amigo Carlos Lillo. En su estudio, acogedor y hospitalario, se gestó y produjo el segundo disco de la banda onubense Och8 Vientos. Debido a una serie de despropósitos, se ha aletargado la grabación de las voces hasta que por fin, Alba Casado se ha mostrado como la parte que terminaba de integrar el concepto musical de la manera más profesional posible.

Pero no vamos a hablar de la banda, ya que en su momento se ha intentado acercar a nuestros lectores a la realidad que viven los músicos en su trabajo diario y hay quien ha visto otras intenciones, imaginamos que malintencionadas y fuera de sitio. Vamos a tratar, con toda la voluntad de mundo, que conozcan una de las labores más omitidas del mundo de la música, la de los técnicos de estudio donde se graban y realizan muchos de los audios que luego los demás disfrutamos en innumerables momentos.

Carlos Lillo, nuestro “aprieta botones” – como a él le gusta autodenominarse –, lleva más de veinte años grabando a diestro y a siniestro miles de proyectos que pasan por su estudio de Madrid, o bien, se desplaza a otros para llevar a cabo de su cometido. Ha conocido y trabajado con muchos de músicos que ponen la banda sonora a nuestras vidas, y es uno más dentro de un sistema perfectamente organizado donde tiene mucho que aportar, e incluso que aconsejar. Sus funciones son circunscritas pero en realidad no tienen límites, llegando a servir para un roto como para un descosido.

Ha experimentado el paso del mundo analógico a la era digital, donde los sistemas informáticos se han impuesto en todos los ámbitos tecnológicos, por lo que es sabedor de cómo funciona de raíz todos los parámetros técnicos. Ese conocimiento le aporta un número importante de aciertos en las producciones y da mucho más valor a la obra sonora, ya que se parte de unas premisas básicas muy útiles para dar humanidad real a la grabación.

En el orden digital actualmente, el manejo de las estaciones de trabajo fonográficas es de obligado tramitación por parte de cualquier técnico de sonido, usando el estándar de la empresa americana AVID (la antigua Digidesign) que se denomina Pro Tools. El acceso a estos servicios requiere de una formación y dedicación bastante importante. De hecho, poseer este tipo de equipos con hardware y software incluidos es algo excepcional y poco habitual, por presupuesto y por manejo.

A parte, toda una gama impresionante de equipo tanto imprescindible como auxiliar se presenta por todo el estudio. Carlos es un gran amigo del mundo de la microfonía, teniendo una extensa colección de transductores de todos los colores y procedencias: Neuman, Shure, sennheiser, etc. Previos, compresores, ecualizadores, amplificadores y muchos más aparatejos se concentran en varios muebles racks por el área de actividad.

Una de las características más llamativas y funcionales del estudio es la falta de comunicación visual, es decir, que no existe ventana entre el estudio y la pecera. Eso es algo que al principio, acostumbrados a otros lugares similares, nos resultó extraño y ciertamente arriesgado. Pero después de probar, les aseguramos que es de lo mejor para grabar en total intimidad y relax.

Ahora sí, como ocurre en multitud de ocasiones, por mucha tecnología y por mucho equipo que se tenga, lo realmente importante es el factor humano. Y con Carlos Lillo vamos sobrados de amabilidad; como le hemos dicho, ya es parte de nuestra familia para siempre. Da igual que estemos a seiscientos kilómetros de distancia, le estaremos siempre agradecidos por su compresión y apoyo desmedido. Fue una absoluta fortuna dar con él, una casualidad que ha hecho crecer un proyecto por derecho, de gran esfuerzo y de una enorme satisfacción.

Con todos los honores del mundo, destacar una profesionalidad de descomunales credenciales, enseñándonos muchas y substanciales cuestiones que vamos a poder usar en nuestros conciertos y muchas de las actuaciones que nos quedan por hacer. Desde nuestro pequeño universo agradecer a Carlos su paciencia y atención constante: sin ti no hubiera sido posible que siguiéramos pensando en tanto “Camino por andar”.

Por extensión corresponder y reconocer todo el cuidado y diligencia que muchos profesionales desarrollan en aras de lo bien hecho por detrás de todo lo que se proyecta. Ellos son los verdaderos culpables de que todo esto marche, y desde estas líneas nos encantaría hacer nuestra aportación al respeto de tantos y tantos técnicos de audio que nos encontramos en cada uno de los eventos.

miércoles, 25 de agosto de 2010

La enormidad de un genio

El ser humano tiene como premisa constante la crítica y la valoración ajena; es lo que a veces da lugar al deporte nacional: la envidia. Pero cuando existe algo que está por encima de opiniones personales y de estimaciones que sólo valen para uno mismo por pertenecer al mundo del desinterés general, entonces se etiqueta como intocable y sagrado. Y si para más “inri” hay quien colabora con su desagradable ignorancia y repudiado concepto cultural y musical, entonces mejor apaga y vámonos.

Pues bien, contra viento y marea, el empresario lepero Rafa Toscano se propuso como utópico objetivo que en la posiblemente última gira del más grande de los grandes guitarristas de toda la historia de la música mundial, Francisco Sánchez Gómez – el colosal Paco de Lucía – tuviéramos el honor y el enorme orgullo de poder tenerlo por estos lares antes de sus finales notas.

Nos constan los esfuerzos, el trabajo, la dedicación de meses – casi más de medio año –, y multitud de inconvenientes que se han sufrido para que ese día llegase. El apoyo institucional ha sido mínimo, quizás enfrascados en cosas “más importantes”, siendo el aporte de las administraciones bastante escaso. Incluso sabemos que hubo quien dirigió su actitud esgrimiendo la excusa de que este concierto no le interesaba a nadie. En ese momento es ideal usar la precisa frase de “la ignorancia es muy atrevida”.

La desafortunada persona que lanzó semejante atrocidad se quedó tan ancha y pancha; y sinceramente, pensamos que sería de las pocas personas que muestran ese tipo de debilidades culturales. Siendo políticamente correcto intentaré no sobrepasarme, pero si toda la clase política piensa igual, ¿en manos de quienes estamos? En fin, lo que nos hacía falta para terminar de hundir el mundo artístico y musical.

Pues a pesar de todo, nuestro valiente y generoso héroe se lanzó, manta en la cabeza, y comenzó un peregrinaje en solitario. Y aunque han existido amigos y grandes colaboradores en todo el proceso, quien ha asumido las responsabilidades para bien o para mal ha sido una sola persona. Muchos de los que hemos compartido esta acción, estábamos deseando que alguien le echara narices a esto y conseguir tan alta cota, siendo así más grande nuestra admiración hacia Rafa.

Que les quede claro a todos los que han dejado de lado, medios de comunicación de Huelva entre otros, y no han dado la importancia que este concierto merecía, que se ha tratado de un hecho histórico. Quizás les parezca poca cosa, quizás tengan otros intereses económicos, sociales o políticos, pero les aseguro que las más de dos mil personas que vivimos este acontecimiento seremos, junto con los promotores del evento, los testigos impertérritos para siempre.

Desconocemos el número total de público de Huelva que existía, imaginando que serían en una gran representación. Pero estuvimos charlando con gente de todos los lugares de España que habían venido al concierto, algunos que incluso visitaban por primera vez a Huelva. Esto tiene un condicionante turístico de gran utilidad, pero tampoco supo usarse. Todavía me pregunto cuales son las necesidades y las características para que algo así se quede en una anécdota para quienes deciden. Imagino que la música y la cultura tienen poca validez.

Otra de las cosas que nos parecieron deplorables fue el falso clasismo, metidos en pleno siglo XXI, que algunos señores – por llamarles de alguna forma educada – mostraron con sus comportamientos. Sus actitudes, al igual que sus “copas de balón” son tan demenciales, necias y patéticas como su frágil aportación. Eso sí, para exigir todo vale. Estaría bien que al igual que en el invierno, se quedaran cerca de sus comarcas habituales, esas que son tan maravillosas menos en esta época estival.

A pesar de todos los acaecimientos y vicisitudes, dar las gracias públicamente a aquellos que han puesto de manera totalmente desinteresada su granito de arena en la elaboración de tal concierto. Son parte de la historia musical y cultural de nuestra apática Huelva. Sin ellos hubiera sido más complicado llevar a cabo la labor de producción y el desarrollo del acontecimiento.

Y por supuesto al público que abarroto desde dos horas antes del concierto: ellos son los verdaderos privilegiados de todo el desvelo que Rafa Toscano y su equipo. Ha sido todo un éxito, un triunfo y una satisfacción de impensables cuantías. La fortuna es el arma de todos los que asistimos: la oportunidad de viajar, de llegar al alma de la música y del flamenco fue el mayor de los regalos jamás sentidos. ¿Cuándo volveremos a sentir algo así? Quizás, ¿nunca?

sábado, 21 de agosto de 2010

Paco de Lucía para la eternidad

Apareció, tal y como su gente lo esperaba, a las nueve en punto de la noche. Enfrascado en una gorra y con unos pantalones vaqueros, fumando – algún vicio tendría que tener – y abrazando a una de sus “Conde”, accedió tras un largo pasillo hasta la zona habilitada de camerinos en la soledad de un par de empleados de seguridad. En nada, acompañado por hermosa guitarra y el cigarrillo, se subió al yugo y al placebo de sus obras musicales: otro escenario más.

Pero ni para él ni para muchos de nosotros no se trataba de un escenario más. Muchos de sus primos de Castro Marin e incluso su hija mayor, su hermano Pepe y muchos viejos amigos onubenses de toda la vida estaban aguardándolo para volver a escuchar su magnánimo arte en Huelva. Además, si observamos con detenimiento algunas de sus últimas entrevistas, puede denotarse que ahora sí, que se acabó el salir de giras por todo el mundo; hoteles, aviones y comidas fuera de casa agotan a cualquiera, y más si llevas casi 50 años de tu vida haciéndolo.

Muchos rostros del mundo de la música como Ricardo Pachón o Vicente Amigo por ejemplo se dieron cita en el que va a ser, con casi total seguridad, el último concierto de Paco de Lucía en su querida Huelva. Acompañado por un elenco joven y con puntualidad británica, a las once de la noche y después de haber cenado un buen jamón de jabugo, gambas y tortilla de patatas – lo de la tortilla es expreso deseo suyo –, se alzó la inconmensurable figura del gran maestro de Algeciras en lo alto de la escena. Como siempre, de fondo unas palmeras que según él le recuerdan a las playas paradisiacas del Yucatán mexicano.

Las más de dos mil personas recibieron con un gran aplauso y a continuación, entre un silencio de admiración, comenzaron las primeras notas por rondeñas, donde mezclo falsetas de “Mi niño Curro” y de “Cueva del gato” entre otras. La vertiginosa velocidad con la que “pica” sobre las cuerdas hizo saltar a más de un aficionado, e incluso se llego a aplaudir en mitad del tema como si hubiera concluido: esto es algo que no habíamos visto en nuestra vida. Poco a poco se fueron subiendo Antonio Sánchez a la guitarra de acompañamiento, David de Jacoba y Duquende al cante, Antonio Serrano a las programaciones y armónica, el Piraña a las percusiones, Alain Pérez al bajo, y Farruco – espectacular por cierto – al baile.

Durante dos largas horas y media, que se nos hicieron cortísimas, se fueron mostrando tangos, bulerías, rumbas, alegrías, etc., en las que Paco fue mostrando infinidad de falsetas que variaba de un lugar a otro con una facilidad increíble, que lógicamente para nosotros es algo inimaginable de poder construir. Hubo quien al final comentaba lo a gusto que había estado en todo momento, llegando incluso a lanzar un “¡Viva el niño Miguel!” como respuesta a un espectador.

Sinceramente pensamos que Paco de Lucía está disfrutando de sus recitales como nunca, mucho menos concentrado en la técnica y más emotivo, más sentido en cada uno de los acordes que sus manos desgranaban. Y para finalizar, después de una atronadora ovación, el bis esperado: “Entre dos aguas”, el éxito que lleva casi cuarenta años interpretando de infinidad de maneras. Noche histórica en La Antilla; gracias a Rafa Toscano, por valiente y por haber promovido este evento que será recordado por los siglos de los siglos.

jueves, 19 de agosto de 2010

Paco de Lucía (y IV)

En El Templete del pasado lunes, dejamos este monográfico sobre Paco de Lucía a comienzos de los años ochenta. Después de su participación activa junto a Al Di Meola y a John McLaughlin, el nacimiento de su sexteto de acompañamiento va a marcar un par de décadas llenas de importantes giras y grandes éxitos por todo el mundo. Con ellos va a llegar la plenitud del formato y del concepto musical del maestro de Algeciras.

Con los discos “Castro Marin”, dedicado al pueblecito portugués en la frontera con la provincia de Huelva de donde era natal Luzia Gomes –madre de Paco – y “Sólo quiero caminar”, comienza una nueva etapa donde la musicalidad orquestal del sexteto hace reinventar literalmente la concepción que hasta ese momento se tenía del flamenco. Ya se adivinan claramente las intenciones, que aunque todavía no están claras del todo: existe un desarrollo, no se hace nada de repente.

Y a finales de los ochenta llega “Siroco”. Este álbum es sin lugar a dudas el que marcará un antes y un después para todos los flamencos, músicos dedicados, aficionados y estudiosos. Es el trabajo discográfico más examinado e investigado de todos los que contemplan su larga trayectoria. Su disco de continuación, “Zyriab” (1990) es la progresión adecuada y perfecta. Son dos discos que se conectan a la perfección, y que creemos que son dos de las grandes joyas de su producción. Podríamos estar días hablando de ambos trabajos como archivos sonoros de la historia del flamenco y de su expresión musical.

La década de los noventa se mueve entre grandes pérdidas y retos casi imposibles. La muerte de Camarón de la Isla, y posteriormente de sus padres, dejó huérfano de relaciones familiares al maestro. En estos años se refugia en la “Playa del Carmen”, al sur de Méjico. Allí se encierra para el que será su gran desafío: interpretar íntegramente el “Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo. Esto dio lugar a grandes divergencias y alimentó el debate eterno entre guitarristas clásicos y flamencos. Aun así, Paco contó con el beneplácito de su autor, el cual estuvo presente en uno de los recitales.

No contento con eso, también se atrevió con los arreglos de la suite “Iberia” de Albéniz. En esa época, compartió los escenarios con dos jóvenes promesas de la guitarra de concierto flamenco en España: su sobrino José María Bandera y con el guitarrista catalán José Manuel Cañizares. Dos ejemplos perfectos de cómo sus secuelas y escuela tendría buen mantenimiento.

A mitad de los noventa va a clausurar la andadura del sexteto con el disco homenaje a su madre, ya que lo tituló “Luzia”, y en el que también canta por primera vez recordando a su querido amigo Camarón. Quizás el disco no da a demostrar mucho más de lo que ya estaba hecho; podemos decir que es menos revolucionario y algo más conservador.

Los años venideros van a estar en medio de una reclusión voluntaria, tocando poco y asentado en su exilio mejicano. Hasta el 2004, en el que volverá a grabar sus “Cositas buenas” y recibirá el mayor de los galardones que podría obtener: el “Príncipe de Asturias” de las artes. Renovó su acompañamiento instrumental con varios flamencos muy jóvenes, y vuelve por sus fueros, realizando giras y llenando teatros y salas de conciertos una detrás de otra.

Este 2010 ha sido testigo de cómo la Universidad de Boston y su Escuela superior de Música lo nombran Doctor Honoris Causa, en una ceremonia en la que se llevó a cabo la interpretación, por parte de una orquesta compuesta por músicos alumnos, de dicho centro con obras de las más conocidas de Paco de Lucía y siendo arregladas para la ejecución de dicha agrupación musical.

Por fin llegó el día. Esta es una jornada de auténtico disfrute y deleite para las sensaciones que sobresalen desde el mismo sur. La historia sonora de nuestra cultura jamás ha llegado hasta una cumbre más alta; debemos aprovecharnos de que esta circunstancia se nos proporciona y facilita en esta precisa época. Poseer el poder para que se nos otorgue y además cumplir con el debito por nuestra parte es algo conciso y objetivo. Por lo tanto, debemos ser conscientes de cómo nos ha sonreído la fortuna.

Gracias miles a su promotor Rafa Toscano, lepero de pura cepa, y gran impulsador de “El rincón de Rafa” en el recinto romero de El Terrón y de “La Antiqua” lantillera. Con gente como él las cosas marcharían mucho mejor: honestas y sinceras.

Aquellos que poseen las entradas para ver a Don Francisco Sánchez Gómez musicando nuestra propia cultura, que lo saboree con conciencia. Hoy es un gran día: un día para la historia. Se recordará por siglos… lo que yo les diga.

domingo, 15 de agosto de 2010

Paco de Lucía (III)

Nos quedamos en el último Templete en el preciso instante en el que Paco va a ser conocido por todos a través de un tema básico y muy sencillo del que se ha escrito demasiado. En lo que no cabe duda es en lo que supuso para él y para todos los fieles seguidores del mundo flamenco que buscaban un nuevo formato de lenguaje musical dentro de este arte tan primitivo. El disco “Fuente y caudal”, del cual se extrajo este tema, ha quedado como una autentica joya de la época, teniendo en su segundo corte unos fandangos de Huelva llamados “Aires choqueros” que han sido siempre orgullo de muchos onubenses.

Pero el espaldarazo definitivo, por parte de crítica y público, va a llegar dos años después en una noche memorable y renombrada en multitud de ocasiones en el Teatro Real de Madrid. Fue la primera ocasión en la que el flamenco entraba por derecho propio en el templo de la música en España. Y no contentos con lo conseguido, no se sabe cómo, se vendieron más entradas de la cuenta o bien los espectadores de los lugares más altos se dirigieron hacia el escenario, subiéndose al espacio escénico. De esta manera, cuando Paco de Lucía accedió desde camerinos, sólo encontró una pequeña tarima de unos pocos metros cuadrados libre para poder dar el concierto. De dicho concierto, se va a grabar un disco de directo.

En estos años, más concretamente en 1977 se casa con Casilda Varela ante la oposición de su familia, ya que su abuelo, el General Varela, fue un importante mando militar del régimen franquista. De este matrimonio nacen Casilda, Lucía y Curro. En esta época va a grabar su “Almoraima” (1976) y unos de nuestros discos preferidos, donde aporta al concepto de música culta española a su relación con lo popular y con el flamenco: “Paco de Lucía interpreta a Manuel de Falla” (1978).

A comienzos de los 80, Paco va a formar un sexteto musical que le acompañará durante muchos años, y con los que incluso va a grabar varios discos. Esta agrupación la van a formar dos de sus hermanos, Ramón de Algeciras a la segunda guitarra y Pepe de Lucía, padre de la cantante Malú y afincado en la provincia de Huelva, al cante. Se va a introducir de forma implacable el bajo eléctrico fretlees de Carles Benavent, dándole aun más un sentido libre de la melodía al acompañamiento en toda la sección de graves.

Otra de las grandes apuestas para acompañar al maestro de Algeciras fue Rubén Dantas, percusionista brasileño que va a implantar en el mundo del flamenco el concepto del cajón peruano, algo que hoy en día es inseparable de muchas de las manifestaciones del arte musical andaluz. De la misma manera, arriesgando y aportando un nuevo invitado a su manera de ver la música, nos brindó la oportunidad de conocer a Jorge Pardo, saxofonista y flautista con una estética dentro del jazz y la fusión realmente interesante. Nunca le ha perdido la cara a esto del flamenco, y desde Madrid ha seguido en solitario en esa idea que tanto nos legaron. Para finalizar, y además el último en llegar, el malogrado Manolo Soler, percusionista y bailaor sevillano con el que se cerraron años de grandes giras y rotundos éxitos.

Nos atrevemos a decir sin ningún tipo de miedo, que esos años fueron los de mayor expansión del flamenco a nivel universal, concediéndole su lugar en el conocimiento musical internacional y en la admiración de multitud de seguidores por todo el mundo, tanto como aficionados como participantes en cante, baile y toque.

A la par, va a vivir una de las experiencias quizás más dificultosas de toda su carrera musical. En un autentico hito de la fusión musical y su desarrollo, que durante esos años se pone de moda y se instaura como una realidad hasta nuestros días, se va a hermanar con otros dos guitarristas de corte completamente diferente. Nos estamos refiriendo a Al Di Meola y a John Mclaughlin: el primero, guitarrista norteamericano reconocido como uno de los grandes del jazz fusión, trabajando con grandes como Chick Corea, y el segundo guitarrista ingles inmerso en el rock ecléctico y también en el jazz, figura muy destacada al haber trabajado con Jimi Hendrix en sus comienzos, Carlos Santana o Jaco Pastorius por poner algún ejemplo.

El trío en sus comienzos lo constituyeron Paco y John juntos con Larry Coryell, pero este finalmente terminó siendo sustituido por Al Di Meola. Llegaron a grabar tres primeros discos entre 1981 y 1984, de lo que se vendieron millones de copias por todo el mundo. Cada uno de los cuales están plagados de intensidad, virtuosismo y denotan como la música no hace caso y no obedece ni a orígenes ni a culturas. Volvieron a reunirse en 1996 con motivo de una nueva grabación.

domingo, 8 de agosto de 2010

Paco de Lucía (II)

Se va acercando el día; ya hace casi cuatro años desde que lo pudiera escuchar en directo por última vez, y lo reconozco: ahora mismo, la ansiedad nos puede. Es una jornada marcada en el calendario en rojo desde hace meses, sobre todo para quienes han apostado fuertemente por brindarnos la posibilidad de volver a disfrutar de sus manos privilegiadas. Toda una vida dedicada a la música y al flamenco es algo que ha ido mostrando a lo largo de tantos y tantos años de conciertos y giras por todo el mundo, siendo aclamado en lo más grandes teatros y salas de las ciudades más importantes.

Intentar resumir en unas pocas líneas la existencia, obra y trayectoria de tan inimaginable guitarrista es atrevido y seguramente bastante exiguo. Aun así, para que tengan una idea de quien estamos hablando, y para que nadie se atreva a poner en tela de juicio la enormidad de nuestro paisano contemporáneo más universal, vamos a realizar un pequeño trabajo de memoria para resaltar algunos datos que entendemos como significativos e importantes.

Una vida que comenzó en Algeciras, de padre gaditano y madre portuguesa, allá por el año de 1947. Paco siempre ha recordado su infancia entre la felicidad de la familia, con sus hermanos y hermanas a los que siempre les unieron fuertes lazos, y su incapacidad para continuar con los estudios reglados, ya que desde muy pequeño su padre designó para él un futuro que a la postre sería el mayor regalo que Antonio Sánchez, guitarrista y vendedor ambulante, nos ha legado a todos los amantes de la guitarra de concierto. Aunque su afán no se ciñó solo a Paco, sino que también a varios de sus hermanos los condujo por los métodos de aprendizaje musicales del mismo modo.

Disertar de sus años de niñez y de todo lo que se ha discutido de esa obligación motivada por la necesidad de llevar a casa un sueldo más, algo que en los hogares de la postguerra era algo muy común, puede dar a lugar a conclusiones ambivalentes y ciertamente atrevidas. Sabemos que Paco fue un niño feliz, que creció y vivió rodeado de los suyos como cualquier niño de su edad, con la única diferencia de que su educación se llevó a cabo de una manera especial. En el libro “Paco de Lucía, la nueva tradición de la guitarra flamenca” deja bastante clara su relación paterna filial, dándole las gracias a su padre de ser quien es debido a él. Incluso afirma que “si no hubiera llegado a nacer en esa casa, ahora sería un don nadie… con talento, pero en la música debes trabajar cada nota que sale de tus manos”.

Se puede confirmar que la carrera profesional de Paco de Lucía comienza a los trece años, cuando emprende una gira por todo el mundo con la compañía de baile de José Greco, si bien algunos años antes acompañaba a su hermano Pepe de Lucía en el dúo “Los chiquitos de Algeciras” por muchos de los tablaos de la zona. Incluso ha quedado una grabación del año 1963 en la que se inmortaliza el que sería el primer intento por parte de Antonio Gómez de llevar a cabo sus propósitos musicales y que luego quedaría reflejado en la carrera de su hijo junto con José Monje Cruz, “Camarón de la Isla”.

Sobre el encuentro de estas dos geniales que se hicieron una a la otra, apoyándose sin condicionantes ni paliativos, si que podríamos dedicar una amplísima disertación de la que nunca terminaríamos de hablar. Aun así, antes acompaño al toque a grandísimas figuras del cante como a Juan Peña “El Lebrijano” o “Fosforito”; y bajo el apoyo y el ánimo de Sábicas y Mario Escudero sacó sus dos primeras joyas como guitarrista de concierto, trabajos que han quedado en la historia como el comienzo de un genio que aunque durante unos años se sintió parejo a la evolución del cante, instauró definitivamente el concepto instrumental dentro del arte flamenco.

Durante su extensa relación musical con Camarón, del que nacen bajo el amparo y dominio de su padre casi una veintena de discos – a cual más impresionante –, se ha nutrido la historia del flamenco en los últimos cuarenta años. Asentados en Madrid, y trabajando a destajo en los tablaos adyacentes a la Gran Vía capitalina, se va forjando una evolución que sería a la postre un elemento de reseña inequívoca.

Mientras sus leyendas, siendo aun muy jóvenes, se iban acrecentando. Paco retoma su carrera en solitario, tomando finalmente el camino por separado y dedicándose exclusivamente al concierto. En 1973 va a llegar el éxito que le catapulta a la fama comercial: “Entre dos aguas”, una rumba cubana a ritmo de un bajo eléctrico, unos bongoes y con la guitarra acompañante de su hermano mayor Ramón de Algeciras. El tema llegó a ser número uno de ventas y se bailó en las discotecas de medio mundo.

lunes, 2 de agosto de 2010

Música en Colombinas: música popular para todos

Si existe un elemento expresivo que está de sobremanera en cualquier evento similar a nuestras fiestas Colombinas es sin duda alguna la música. Todos somos conscientes de que está en cada actividad, en cada evento y en definitiva en todas las acciones propias de un acontecimiento de estas magnitudes. No podemos imaginarnos unas Colombinas sin miles y miles de watios de sonido, sin multitud de canciones poniendo color a todos los pasos que se dan por el recinto y ni siquiera en un silencio relativo. A kilómetros de distancia la música de cualquier feria se percata con suficiente claridad como para resultar un reclamo de cierto atractivo.

Otra cuestión es el tratamiento y a menudo el maltrato al que sostenemos a nuestros apreciados oídos, y un poco más allá a nuestro intelecto. Nadie puede pensar que va a encontrar en unas fiestas populares un selecto grupo de composiciones, sino más bien el acercamiento de las piezas más sencillas y asequibles para lo que es. No recuerdo ningún trabajo al respecto, y desconocemos si existen investigaciones sobre la posible adquisición y desarrollo de músicas populares en fiestas en época contemporánea. Lo que no deja de estar claro es que depende de cómo cada situación afecte a la selección del repertorio de las canciones a mostrar.

Por suerte, pensamos que en este año en concreto y de la misma forma en otras ocasiones que se ha tenido la misma intención por parte de los gestores de festejos y culturales, se han ofertado para los espacios escénicos negociados por las administraciones públicas una propuesta donde sus características principales sean la versatilidad y pluralidad. De esta manera llueve a la satisfacción de todos, teniendo en cuenta la máxima de no ser egoístas y planificar para todos los tipos de público. A veces pensamos que una sugerente programación es la que está más cercana a nuestros intereses; pero con la mayor de las sinceridades, debemos aceptar un modelo que sea ecuánime y cualitativo, y que sea lo más participativo posible.

A aquellos que piensan que cuando un cartel de conciertos no les sugiere nada o más bien poco, que sean un poco más bondadosos y piensen en lo demás. No tenemos la verdad absoluta, y mucho menos llevamos siempre la razón; pero es de recibo aclarar y premiar el esfuerzo de los gestores culturales en realizar un autentico ejercicio de equilibrio en sus proyectos. Ya es de por si en multitud de coyunturas de este tipo encontrar el apoyo de sus propios equipos y superiores como parte fundamental e inherente de toda gestión como para también cargarles con aciertos y fallos.

Desde aquí un efusivo apoyo a todos aquellos gerentes culturales que luchan con multitud de limitaciones económicas, espaciales, temporales y demás de diversa índole para conseguir aportarnos una motivación musical y educativa cercana al ámbito cultural. La evaluación se suele hacer a toro pasado, y para aquellos que promulgaron que Los Sabandeños y Paloma San Basilio eran algo menor para nuestras fiestas, comentarles que asistieron a ambos conciertos más de 5000 personas: hay algunas proposiciones musicales que no llenarían ni la primera fila. Esto es sólo una de las curiosidades, porque posiblemente si analizáramos musicalmente a ambos espectáculos, nos quedaríamos cortos ante otros del mismo espacio y en otros días. Vamos a intentar no hablar por hablar, ya que antes hay que conocer…

lunes, 26 de julio de 2010

Paco de Lucía (I)

Como poder expresar el orgullo, la satisfacción y la confianza que nos otorga las diligencias que nos regalarán dentro de cuatro escasas semanas, el genio, el arte hecho humanidad, la sabiduría de la música popular andaluza, colocando en nuestros sentidos un firmamento de inmortalidad. Paco de Lucía traerá su flamenco de concierto, ese que ha llevado a las más altas cotas de nuestra expresión musical genuina, hasta la hermosa playa de La Antilla.

Hasta nuestros oídos ha llegado que este verano será el último en el que el enorme guitarrista de Algeciras, lleve a cabo las agotadoras giras concertísticas que le han reportado a tantos y tantos lugares, teatros y escenarios de primera línea y de un tradición musical mundial. Por lo tanto, podemos estar ante la última y definitiva visita del mago de las seis cuerdas a nuestra provincia.

Nos consta que las casi dos mil localidades que se han puesto a la venta, han volado literalmente, y la noche del jueves 19 de agosto en las instalaciones del Vera de Mar de La Antilla se inundarán de seguidores y auténticos amantes de la historia reciente de nuestro arte más magnánimo: el flamenco. Y por supuesto, de su guitarra; instrumento que ha alcanzado su cenit universal de las manos de Francisco Sánchez Gomes (21 de diciembre de 1947), alcanzando los límites de la utopía y la irrealidad. La trayectoria musical de Paco de Lucía contempla una serie de hitos alcanzados como quizás ninguna música popular de ningún lugar ha conseguido, dándole la importancia y la vivencia que como legado ha dejado a todos los artistas del flamenco, abriendo puertas que nunca se hubieran desplegado de no ser por su música.

Nuestra idea es hacer en las próximas tres semanas un monográfico exclusivo dedicado a la imponente obra y biografía de una leyenda viva del flamenco, para que todos aquellos que todavía no conocen su catalogo de piezas se acerquen a él con admiración y satisfacción por haber escuchado a Paco tocar en alguna ocasión en directo, teniendo la consideración y fortuna de que para siempre un creador de tal alta estima en todos los lugares de la tierra es parte de nuestro bagaje musical, y encima paisano y defensor de nuestra cultura.

Pues bien, todo esto que nos brindará el destino el próximo 19 de agosto cerca de nuestro querido Atlántico, ha sido promovido en un acto de gran riesgo por una sola persona. Rafa Toscano, al que me une una cariñosa amistad, me ha demostrado como se pueden hacer las cosas desde el corazón sin intereses económicos ni actividades enmascaradas en cajas u otros objetos de índole similar. Como él mismo dice, “esta bendita locura” va a traer hasta todos nosotros a una de las figuras que por derecho propio, está ya en la historia de nuestra nación, de nuestra cultura y de nuestra música.

Mientras otros solo se ocupan de sacar renta a las manifestaciones musicales que salen desde el propio alma, afortunadamente hay quien entiende esto en su concepción más pura, sin historias políticas, empresariales y demás, que lo único que hacen es manchar y degenerar algo que está muy por encima de todas las actuaciones maquiavélicas e impresentables de quienes se aprovechan de la buena fe de sus congéneres. La música está por encima de todos los intereses y demagogias de tantos y tantos que se creen con derecho sobre los demás humanos, y que tan solo viven para demostrar su poder, que en el fondo, es inexistente.

Desde esta humilde tribuna, donde se defiende la cultura y la música como alimento fundamental de nuestro espíritu, dar las gracias más efusivas y el apoyo incondicional a Rafa Toscano y a su familia por engendrar en toda la población onubense una semilla de optimismo y seriedad, cosas que todavía hay algunos que no tienen ni entienden ni de cerca. Con una mínima ayuda por parte de un par de casas comerciales, con el escaso o casi nulo aporte por parte de las administraciones políticas, y con la aportación hasta la que han podido llegar, de algunos buenos amigos de Lepe, que han vivido todo esto como una oportunidad única para que su pueblo sea ese día portada de periódicos, programaciones de televisión y entrevistas de radio.

A partir del próximo lunes, nuestro Templete se vestirá de flamenco. Pero no de un flamenco cualquiera, sino de cómo toda una tradición musical de siglos se ha convertido en unas décadas en parte de la banda sonora de millones de personas en todo el mundo, y haciéndonos sentir a los andaluces, herederos de una cultura con mayúsculas. Cuantas ganas de ver a nuestro más insigne músico en la tierra que le vio crecer, aprender y difundirse como lo que es hoy en día: leyenda e historia, expresión y lenguaje, identidad y alma.

domingo, 25 de julio de 2010

Imborrable noche con Elvis Costello

Todavía estamos intentando recomponernos de lo que el pasado viernes 23 de julio sucedió en el escenario de nuestro Foro Iberoamericano en La Rábida. Fue como si un tren atravesara en varias ocasiones por encima de nuestras sensaciones: Música en estado puro. El grandioso artista londinense Elvis Costello, junto a la banda acústica The Sugarcanes, nos ofrecieron una lección magistral de cómo llevar a cabo un buen puñado de grandes composiciones en una audición en directo. Durante algo más de dos horas, su calidez vocal y el perfecto acompañamiento instrumental por parte de la banda, fue como un bonito sueño del que uno nunca quiere despertarse.

En un concepto sorprendente y poco utilizado por el Señor Costello, ya que se hundió literalmente en las raíces de la música popular anglosajona desde comienzos del siglo XX. Esta idea basada en un conjunto de corte acústico, sin ningún elemento percutido, fue el sustento de la presentación de su último trabajo discográfico “Secret, Profane and sugarcane”, así como de un largo recorrido por sus temas más conocidos, cantados y vitoreados por la buena entrada de público que se dio cita en la calurosa noche estival.

Disfrutamos como verdaderos enanos: la banda se componía de contrabajo, lapsteel, dobro, guitarras acústicas – exceptuando un tema en el que Elvis se hizo cargo de una Gretsch Tenor de color anaranjado –, acordeón, flautas, violín y banjo. Todo sobre una atmosfera de composiciones espectaculares, con unas cadencias y armonías propias de la música popular irlandesas, el country más selectivo y por supuesto un rhythm & blues de lo más personal, nos fueron conduciendo casi sin darnos cuenta en todo el trayecto.

Comenzaron el concierto con el “Mystery train” que popularizara en su momento el Rey del Rock Elvis Presley, dándole un sonido muy peculiar y cercano a la noción original de este tema en su enfoque más country. Del mismo modo, una vez avanzado el “Down among the wines and spirits” incluyeron en la misma dinámica el “You've Got to Hide Your Love Away” de nuestros amados Beatles. En ese momento el delirio subyacía entre los presentes.

Pero quizás el momento más álgido e intimista al mismo tiempo fue cuando junto con el acordeonista y contrabajista interpretaron “She”, tema que fue seleccionado para el film inglés “Nothing Hill”, interpretado por Julia Roberts y Hugh Grant. Algo similar ocurrió con “Alison”, en el que se originó un instante insuperable en las vidas de los allí presentes. Les podemos asegurar que la cantidad de sensaciones y emociones que se experimentaron fueron descomunales. El público, totalmente entregado y sugestionado, atravesaba estados de pura emotividad, e incluso delirio.

Cuanta fortuna y que gran acierto se adhieren a nuestro pensamiento después de lo albergado. Jamás podremos olvidar lo que Elvis Costello hizo con nosotros aquel rato; cómo es posible que con los mimbres que presentó al principio, pudiera conducirnos a los estados en los que acabamos. Creemos que el precio de la entrada se quedo pequeño, si miramos a otras opciones cercanas y que rozan con el negocio maquiavélico de usar la música como punto de riqueza y mercado. Menudas tres noches de foro que nos llevamos este año para nosotros; para el año que viene queremos más de estas: se ha puesto el listón muy alto, y nos apremia a querer más y más de estos exponentes musicales internacionales de talla universal.

lunes, 19 de julio de 2010

Desayunos y tertulias musicales

No hay nada más gratificante, que echar toda una mañana de domingo dialogando con el mismo lenguaje con personas de gran calidad humana y por supuesto de alta estima profesional. Para un humilde servidor, es todo un honor poder contar desde esta afable tribuna, los designios y parabienes que esta pasada mañana dominical he tenido el inmenso placer de compartir con el distinguido periodista Rafael Terán, ex delegado de Televisión Española en Huelva, y con mi maestro, amigo y descomunal músico José Luis Rodríguez, guitarrista y compositor de nuestra tierra.

Durante las casi tres horas, que volando se pasaron, disertamos de muchos aspectos de los posicionamientos sociales, de su uso por las cadenas de poder, y de cómo las manifestaciones artísticas pasan a un segundo plano en terrenos de intereses y ventajas en las que si hay que pisotear, se hace sin piedad. Da igual que existan grandes genios o simplemente si tu sentido de la expresión utiliza la música como vehículo para sacar de lo más profundo del alma las inquietudes creativas de un ser humano; lo importante aquí es el puro egoísmo intencionado de actividades propias. A las ajenas, que les vayan dando.

José Luis Rodriguez, conocido en todo el mundo y en gran parte de los circuitos musicales, admirado, requerido y agasajado con los mejores de los calificativos por parte de crítica y aficionados, se nos marcha en septiembre para Estados Unidos. Para mediados de esa fecha, tendremos la posibilidad de escucharlo por última vez en la Capilla de Santa Catalina de la Isla de La Cartuja de su actual lugar de residencia: Sevilla. Con su compañera Niurca Márquez en el concepto de expresión corporal, y su magnánima obra “Sevilla mon amour” realizada para tal despedida, momentánea lógicamente, cerrará un ciclo de casi dos años en los que las buenas intenciones, el trabajo y la finalidad de producir su excelente creatividad musical se marcha de nuestra tierra.

Comentamos que el empezar una nueva etapa se debe hacer desde el optimismo y la ilusión. Todos los que lo conocemos, y él mismo por supuesto, sabemos que se lo van a rifar literalmente por todos los estados y países americanos. De hecho, sin haberse aun marchado, tiene multitud de ofertas desde Chile o Argentina hasta Estados Unidos. Universidades, Escuelas Superiores de Música y otros organismos similares ya están preparando sus cursos y talleres para que comience a impartir sus conocimientos entre los alumnos de aquellos centros.

Todo esto viene dado – la decisión no ha sido ni mucho menos fácil –, por la falta de atención que desde los organismos oficiales se le ha dispensado. Nos constan todos los movimientos e incesante búsqueda de patronazgos, ayudas o colaboraciones para poder llevar a buen puerto su último proyecto “De mis manos”, donde hace una autentica declaración de intenciones partiendo de su actual visión musical, siempre bebiendo de las nobles fuentes del flamenco, sin perder la cara a otras influencias musicales, literarias y artísticas de las que se jacta en versar.

Con una trayectoria impresionante, qué más quisieran muchos de esos que se consideran músicos de profesión, José Luis está atravesando un momento dulce de creatividad, y no sería correcto ahogar esas desmedidas perspectivas en voluntades comerciales ni en intereses de aquellos a los que sólo les importa hacer una foto con el artista mediático de turno. Él ni lo es, ni lo pretende. De su alma salen las músicas más bellas que ninguno de mis contemporáneos onubenses ha sido capar de elaborar, concebir e imaginar.

Todo aquel que con gran ignorancia reprueba su ingenuidad, y nos está alejando de nuestra vera a tal enorme persona e interminable músico, merecería perecer en las más bajas simas del averno. Es algo imperdonable que desde quienes pueden hacer algo, no acometan esta fuga, a veces desdeñada, de los grandes músicos de nuestra Huelva. Mientras se pelean por el AVE, las balsas, el Recreativo, y todo aquello que te saca en los medios en primera plana, a aquellos que deberíamos mimar y cuidar en toda su extensión, los arrinconamos como si no merecieran nada.

Es el mundo al revés; me siento cansado por el maltrato constante, la desmedida respuesta y la otorgación de supuestas trivialidades a quienes se merecen los mejores tratos. Eso sí, ni salen en la televisión, ni apoyan a los partidos en sus campañas políticas, ni se posicionan a favor de propuestas populistas. Una autentica pena… ya vendrán las lamentaciones. Querido José Luis, que suerte ser tu; cuantas posibilidades de abren en tu universo. Me siento orgulloso de ser tu paisano, y de poder admirarte. Siempre grande. Siempre a tu lado.